¿Quien eres tú?

Un espacio para crecer y compartir...

jueves, 23 de abril de 2009

Sexta clase Eckhart Oprah

Seguimos con las enseñanzas del maestro... un abrazo para tod@s!!

Fran


martes, 7 de abril de 2009

Apuntes para la conciencia

Aqui os dejo otra de las recopilaciones que tenia por ahí, de apuntes procedentes de diferentes fuentes, (Osho, Tolle, etc) y que de forma sintética va aportando chispas de luz para la conciencia. Muchos de estos temas los solía utilizar en mis talleres, y la verdad es que generaban debates muy interesantes e inspiradores.

Y como dice el anuncio del Plus...PAZ Y AMOR!!!

Fran


Charla sobre “los tres tus” y sobre las relaciones humanas desde la presencia.

1º parte

“Los tres tus”:

1º.- Social: La personalidad, la máscara (ego), la actuación, la cara que ofreces a la galería. Este es un factor impuesto por la sociedad, en base a sus condicionamientos y circunstancias culturales.
Conlleva a la explotación psicológica, ya que no permite que nadie sea uno mismo. No se acepta a nadie como es, sino lo que representa en la sociedad en la que convive. Sólo se acepta su actuación en relación a los demás.

Todos nos hemos agenciado un montón de máscaras diferentes, que utilizamos según nuestras conveniencias porque nos resultan útiles (si le hablas a tu criado no le pondrás la misma cara que a tu jefe).

Puedes cambia de mascara muchas veces en cuestión de segundos.
La sociedad te ha dotado de múltiples caras para facilitar tu vida.

Te han arrebatado la verdad y te han dado un sustituto, y a causa de esas caras sustituibles ya no sabes quien eres…en realidad, ninguna de esas caras es la tuya.

2º.- Natural: El reprimido, el instintivo, el inconsciente:

Se trata de todo lo que la sociedad no ha permitido, de todo lo que la sociedad ha metido a la fuerza a tu ser y allí lo tiene encerrado.

Sólo aparece en sueños o cuando estas borracho (me refiero a cuando estás desinhibido y te sientes con fuerzas para ser sincero, no cuando haces locuras y dices tonterias); por eso es auténtico. Algo grita en nuestro interior y lo reprimimos. Es la vida real, condenada por la sociedad y las religiones. Es vivir desnudo, con sencillez.

Este segundo tú es mucho más valioso que el primero, que es superficial.

3º.- El auténtico o divino: la verdadera cara, el Ser. Está por encima del primero y del segundo, es lo trascendental, es la conciencia pura.

Los dos tus anteriores son útiles siempre y cuando exista el tercero y se usen adecuadamente. Si el centro funciona, también irá bien la periferia, porque la circunferencia estará en su sitio.

Si no se toma conciencia del tercer tú, tendrás a menudo la percepción de que la vida carece de sentido.

¿Dónde esta el tercero?: sólo existe un sitio para encontrarlo..esta en ti..aquí y ahora.

2º parte

Continuaremos el debate retomando la pregunta inicial del taller: ¿Quién eres tú?. A partir de aquí, expondremos y definiremos varios conceptos:

- Tú no eres tu mente: ¿la mente es tuya o te la han implantado? Tu mente está dentro de ti pero en realidad es algo que la sociedad proyecta dentro de ti.

Los niños no nacen con mente, sino con cerebro. El cerebro es el mecanismo, la mente la ideología. La sociedad alimenta y crea una mente según sus condicionamientos,; por eso existen tantas mentes en el mundo.

La mente hindú no tiene nada que ver con la mente cristiana, o la comunista, o la budista. Pero al individuo se le impone un engaño: que la mente es suya, y éste actúa de acuerdo con los dictados de la sociedad, pero sintiéndose como si actuara por si mismo. Es un truco muy astuto.

Pero es fundamental que comprendas que tu mente condicionada no es tu mente: es algo implantado por la sociedad en la que por casualidad has nacido. Esa mente no te sirve a ti, sirve a los propósitos de esa sociedad. Es una vida prestada, y por eso hay

tanto sufrimiento en el mundo, porque nadie vive con autenticidad, desde su ser, sino que obedece a órdenes implantadas.

No olvidar que la mente, como tal, es un instrumento maravilloso y por supuesto necesario e imprescindible, pero siempre y cuando se use adecuadamente…más concretamente: caundo tú uses tu mente y no sea la mente la que te use a ti.

De los 75 años de media de vida de una persona, una tercera parte (25 años) la pasamos en escuelas y universidades, cultivando un determinado tipo de mente. Por eso es tan difícil desprenderse de ella y sus condicionamientos.

- Los ideales: Generalmente no nos han aceptado tal y como somos por nuestros padres, profesores, vecinos, la sociedad. Es algo habitual que la gente intente destacar los fallos, los errores, las debilidades, las fragilidades a las que todos tenemos tendencia…pero casi nunca nadie destaca tu belleza, tu inteligencia, tu grandeza. Por eso, si todo lo que te rodea en la vida desde el principio destaca lo que no eres y deberías ser, te va ofreciendo grandes ideales que deberías alcanzar, nunca se elogiará lo que eres. Lo que se elogia es tu futuro, si puedes llegar a ser alguien respetable, poderoso, rico, intelectual, famoso..no un don nadie.

Este constante condicionamiento ha creado en ti la siguiente idea: “no soy suficiente tal y como soy, me falta algo. Y tengo que estar en otra parte, no aquí..en un lugar mas elevado, mas respetado, mas conocido. Este condicionamiento produce complejo de inferioridad porque su objetivo consiste en que seas superior a los demás.

Tienes que utilizar a fondo tu inteligencia para distinguir entre tu impulso natural y los condicionamientos sociales. Éstos son una estupidez y no los necesitas porque tu naturaleza es pura.

A los niños no se les enseña a aceptarse tal y como son, se les condiciona a ser competitivos, más que el otro, mejores que el otro, y eso sólo puede traer dolor y sufrimiento.

Por el contrario, contribuyes a crear obstáculos para su crecimiento, transfiriéndole tus condicionamientos y represiones.

- El Ego: (tal y como yo uso esta definición) la gran mentira y el gran engaño. Es el “yo separado”.

Es justo lo contrario de tu verdadero ser. Es el engaño creado por la sociedad, y a menos que te liberes de él. Nunca llegarás a conocerte.

Para iniciar el camino del despertar, y liberarse del ego, tienes que empezar por descartar todo lo que la sociedad le ha dicho que es. Tú no eres eso, todo lo que han dicho sobre ti es falso

El ego es el origen de todos los problemas de las personas, de todos los conflictos, las guerras, los celos, el miedo, la depresión. Sentirse fracasado, compararse continuamente con los demás hiere a todos porque no se puede tener todo.

Si hay alguien más guapo que tu, te hiere; si alguien tiene más dinero que tú, te hiere, si alguien sabe más que tu, te hiere. Existen millones de cosas que pueden herirte, pero en realidad no
te hieren a ti, hieren a tu ego.

El ego es la mayor de las mentiras, que tu has aceptado como verdad.

Te mantiene a la espera: mañana, cuando triunfes, serás feliz. Naturalmente, para lograr eso, hoy tienes que sufrir, tienes que sacrificarte..si quieres triunfar mañana, tienes que sacrificarte hoy…. Pero ese mañana nunca llega..nunca ha llegado.

Mañana simplemente significa lo que nunca llega. Supone retrasar la vida, una estrategia estupenda para seguir sufriendo.

El ego no puede sobrevivir en el presente, en el ahora; solo existe en el futuro y en el pasado, es decir, en lo que no es.

El pasado ya no existe, y el futuro aun no existe; ambos carecen de existencia. El ego solo puede existir en lo no existente.

Los mecanismos que lo identifican… el alimento que lo mantiene vivo y le permite tener el control: el deseo y el miedo.

El deseo de ser más, de tener más….. El ego siempre piensa que esta incompleto, que le falta algo…nunca tiene suficiente y desea constantemente ser más que otros egos porque se basa en la comparación permanente con los demás.

Y el miedo de no conseguirlo, o de perder lo que ya tiene, de no alcanzar los objetivos impuestos por el deseo, el miedo a ser menos que, a no ser importante, a no ser nada.

Mientras el ego dirija tu vida, la mayor parte de tus pensamientos, emociones y acciones surgirán de este tipo de deseo y de miedo.

Entonces, en las relaciones, o bien demandarás, o bien temerás algo de la otra persona.

Su dependencia del tiempo para evitar vivir el presente con total intensidad, rememorando el dolor del pasado y proyectando la solución a todos los problemas en una situación futura. Ambas son ilusiones, porque no existen. La clave es ésta: acaba con la ilusión del tiempo.

Tiempo y mente son inseparables. Retira el tiempo de la mente y ésta se para, a menos que elijas usarla. Estar identificado con la mente es estar atrapado en el tiempo: vives de forma compulsiva y, casi exclusivamente, mediante el recuerdo y la anticipación. Esto produce una preocupación interminable por el pasado y el futuro, y una falta de disposición a honrar y reconocer el momento presente y permitir que sea.

La compulsión surge porque el pasado te da una identidad y el futuro contiene una promesa de salvación, de una realización de algún tipo.

Ambas son ilusiones. Cuanto más te enfocas en el tiempo —pasado y futuro— más pierdes el ahora, lo más precioso que hay. ¿Por qué es lo más precioso? En primer lugar, porque es lo único que hay. Es todo lo que hay. El eterno presente es el espacio dentro del que se despliega tu vida, el único factor que permanece constante.

La vida es ahora.

No ha habido nunca un momento en que tu vida no fuera ahora, ni lo habrá jamás.

En segundo lugar, el ahora es el único punto que puede llevarte más allá de los limitados confines de la mente. Es tu único punto de acceso al reino informe e intemporal del Ser. ¿Has experimentado, hecho, pensado o sentido algo fuera del momento presente? ¿Piensas que lo harás alguna vez? ¿Es posible que algo ocurra o sea fuera del ahora? La respuesta es evidente, ¿no es cierto? Nada ocurrió nunca en el pasado; ocurrió en el ahora. Nada ocurrirá nunca en el futuro; ocurrirá en el ahora.
La esencia de lo que estoy diciendo aquí no puede entenderse mentalmente. En el momento que lo entiendes, se produce un cambio de conciencia de la mente al Ser, del tiempo a la presencia. De repente, todo se vivifica, irradia energía, emana Ser.

- La presencia: el estado natural de Ser. No se tata de nada sobrenatural, místico o religioso. Simplemente se trata de estar presente, alerta, habitar en la quietud a través de la respiración, de la observación del cuerpo, de las sensaciones, de la energía que habita en nuestro interior. Las relaciones desde la presencia nos permiten observar un mundo completamente nuevo, y vivir la interacción con los demás desde una perspectiva totalmente distinta; mucho más tranquila y relajada.

Además, cuando estas presente, te rindes porque aceptas las cosas tal como son, y el pasado ya no tiene ningún poder sobre ti..ya no lo necesitas.

La clave es la presencia, la clave es ahora

¿Y como sabrás cuando te has rendido?....”Porque no necesitarás seguir haciendo preguntas” (E. Tolle).

- La belleza surge en la quietud de tu presencia: Se necesita presencia para tomar conciencia de la belleza, de la majestad, de la sacralidad de la naturaleza. ¿Has mirado alguna vez la infinitud del espacio en una noche clara, quedándote anonadado ante su absoluta quietud e inconcebible enormidad? ¿Has escuchado, realmente escuchado, el rumor de un arroyo de montaña en el bosque? ¿Y el sonido de un mirlo al atardecer un tranquilo día de verano?
-
Para tomar conciencia de este tipo de estímulos la mente tiene que estar serena. Tienes que abandonar momentáneamente tu equipaje personal de problemas, de pasado y de futuro, y todo tu conocimiento, porque, de no hacerlo, verás pero no verás y oirás pero no oirás. Tienes que estar totalmente presente.

- Identificación con los pensamientos. No eres lo que piensas. De hecho no eres creador de tus pensamientos. ¿Puedes decirme ahora cual va a ser tu próximo pensamiento..? Realizaremos un ejercicio para experimentar esta afirmación en la naturaleza.

- Las emociones: la reacción del cuerpo a los pensamientos; no son ni buenas ni malas…solo son.

Para sentir las emociones y permitir que fluyan y desaparezcan (de este modo no se quedarán ancladas en el cuerpo intoxicándolo de energia negativa) enfocar la atención al campo energético del cuerpo y observarlo. Cuando hay conflicto entre pensamiento y emoción, hazle caso al cuerpo, él te dice la verdad. (ya que se trata de reacciones automáticas no condicionadas)

- Trascender los pensamientos y las emociones a través de la respiración y la atención sobre el cuerpo. Centrar toda la atención en el ahora. De este modo no nos identificaremos con ellos e impediremos que nos hagan sufrir y experimentar dolor.

- La conexión con el Ser interno a través de la meditación. Se recomienda dedicar mínimo 30 minutos por la mañana después de levantarse y treinta minutos por la noche antes de acostarse. También es muy importante dedicar una hora al día para estar en absoluto silencio, para desconectar la mente del entorno y hacer un viaje al interior de cada uno

Otras formas de conectar con el Ser interno o presencia son:
• Llevar la atención al ahora
• Llevar la atención al cuerpo interno
• La respiración
• La observación del “pensador”

- El pensamiento condicionado: al entrar en emoción e identificarse con ella, se pierde el sentido de la realidad, y es imposible entrar en razón, porque se pierde la conexión de ti contigo mismo y de ti con el resto del mundo: aparece la separación. Usar ejemplos con las relaciones entre hombre / mujer: el hombre se relaciona desde la “no sensibilidad”, y la mujer desde las emociones. El hombre tiene miedo de dañar la emocionalidad de la mujer y no es sincero, y se pierde la sinceridad y la verdad. La mujer entra en emoción y pierde la capacidad de razonar con claridad.

Para llegar a una relación auténtica y sincera, es necesario acercar posiciones: la mujer abandonar la emoción y el hombre recuperar la sensibilidad. El punto de confluencia es el amor de verdad, y por tanto, del entendimiento.

- Comprensión de que todos hacemos lo único que podemos hacer, para entender que no existe motivo alguno para entrar en conflicto con nadie. No puede existir el enfado o el rencor si asumes que en su lugar, tu habrías actuado exactamente del mismo modo. (en base a tu genética y tus circunstancias…condicionamientos, etc.

Por la misma razón, el arrepentimiento es una emoción de la que nos podemos liberar si adoptamos la misma perspectiva. No hay otra elección posible..si la hubiera, la habríamos aplicado.

Cada persona es un mundo, por eso no existe la verdad, porque cada uno vive su propia realidad. Lo que para uno es un problema, para otro puede resultar no serlo, y viceversa.

Por esta razón, tenemos problemas y conflictos en las relaciones porque pensamos que lo que nos dicen otras personas lo han decidido o creado ellas, cuando en realidad su decisión es producto de su genética, condicionamientos y sus circunstancias, de manera que en cierta forma no es culpable de lo que dice o hace, aunque si responsable.

Si su pasado fuera tu pasado, si su dolor fuera tu dolor, sí su nivel de conciencia fuera tu nivel de conciencia, pensarías y actuarías exactamente como él o ella. Esta compresión trae consigo perdón, compasión y paz.

Muchas parejas tiene problemas porque no se preocupan de vivir el momento presente, y no pueden evitar proyectar toda su vida en el futuro.

Tener en cuenta que vivir el presente no impide hacer proyecciones de ideas y pensamientos al futuro, siempre y cuando se acepte que puede no ocurrir ya que no existe, y siempre y cuando no se deje de prestar atención a cada paso que se da, para no perderse nada, ni el más pequeño detalle. De este modo no convertiremos el momento presente en un medio para un fin, que es lo que provoca no vivir en paz.

La felicidad no es una estación donde llegar, sinó una forma de viajar.

Tu no eres tu resultado

- El apego: recuerda que es muy importante desapegarte de la necesidad de reconocimiento, de éxito, de riqueza…. Si no esperas nada, no sufrirás por el resultado y podrás disfrutar del camino que recorres a cada paso.

- La vida es “aquí y ahora”; no es lo que pasó, porque ya pasó..no es lo que pasará, porque no ha pasado..sólo puede ser aquí y ahora.

- La impermanencia en los ciclos de la vida:

Hay fases de éxito en que las cosas vienen a ti y se desarrollan, y fases de fracaso en que las cosas se marchitan, se desintegran y tienes que dejarlas ir para que puedan surgir otras nuevas, o para que se produzca la transformación.

Si, llegado a ese punto, te apegas y te resistes, te estás negando a seguir el flujo de la vida, y eso te hará sufrir. La disolución es necesaria para que se produzca un nuevo crecimiento. Ambos
aspectos no pueden existir separadamente.

La fase descendente del ciclo es absolutamente esencial para la realización espiritual. Debes de haber fracasado rotundamente a algún nivel, o haber experimentado una pérdida seria o un dolor, para sentirte atraído por la dimensión espiritual. O quizá el éxito mismo haya perdido significado, quedándose vacío y convirtiéndose en fracaso.

El fracaso reside oculto en cada éxito, y el éxito en cada fracaso. En este mundo, es decir, en el nivel de las formas, todos «fracasamos» antes o después, y todas las realizaciones acaban convirtiéndose en nada. Todas las formas son impermanentes.

Puedes mantenerte activo y disfrutar manifestando y creando nuevas formas y circunstancias, pero ya no te identificarás con ellas. No las necesitas para tener una identidad. Ellas no son tu vida; sólo son tu situación de vida.

El ciclo tiene una duración variable que va de unas pocas horas a varios años. Hay ciclos largos y ciclos breves dentro de los ciclos largos. Muchas enfermedades se generan por luchar contra las fases de baja energía, que son vitales para la regeneración. La acción compulsiva y la tendencia a extraer la propia autoestima y la identidad de factores externos, como el éxito, es una ilusión inevitable mientras te identifiques con la mente.

Esto hace que no puedas aceptar las fases bajas del ciclo, que no las dejes ser. Finalmente, la inteligencia del organismo puede adueñarse de la situación como medida de autoprotección y provocar una enfermedad que te obligue a detenerte para que pueda tener lugar la necesaria regeneración.

En cuanto la mente juzga que un estado o situación es «bueno», le toma apego y se identifica con él, tanto si se trata de una relación como de una posesión, un papel social, un lugar o tu cuerpo físico. La identificación te hace feliz, hace que te sientas bien contigo mismo, y ese estado o situación puede llegar a convertirse en parte de quien eres o de quien crees ser.

Pero nada es duradero en esta dimensión. La situación acaba, o cambia, o puede producirse un cambio de polaridad: lo que ayer o el año pasado era bueno, súbita o gradualmente se vuelve malo. La misma situación que antes te hacía feliz, ahora te hace desgraciado.

La prosperidad de hoy se convierte en el consumismo vacío de mañana. La boda feliz y la luna de miel se convierten en un doloroso divorcio o en una convivencia infeliz.

O también puede ocurrir que desaparezca una situación y su ausencia te haga infeliz. Cuando el estado o situación con el que la mente se ha identificado cambia o desaparece, ésta no puede aceptarlo. Se apegará al estado que ha desaparecido y se resistirá al cambio. Es casi como si nos cortaran un miembro del cuerpo.

Esto significa que tu felicidad y tu infelicidad son, de hecho, la misma cosa. Sólo las separa la ilusión del tiempo.

NO OFRECER RESISTENCIA A LA VIDA es estar en un estado de gracia, tranquilidad y ligereza, un estado que no depende de que las cosas sean de cierta manera, buenas o malas.

Parece paradójico y, sin embargo, cuando desaparece la dependencia interna de la forma, la situación general de tu vida, lo que tiene relación con las formas externas, parece mejorar enormemente.

Las cosas, las personas o las situaciones que creías necesitar para ser feliz ahora llegan a ti sin esfuerzo ni lucha por tu parte, y eres libre de disfrutarlas y apreciarlas mientras duren.

Todas esas cosas, evidentemente, seguirán teniendo un final, los ciclos irán y vendrán, pero cuando desaparece la dependencia, desaparece también el miedo a la pérdida. La vida fluye con tranquilidad.

La felicidad derivada de una fuente secundaria nunca es muy profunda. Sólo es un pálido reflejo de la alegría de Ser, de la vibrante paz que encuentras en tu interior cuando entras en el estado de no-resistencia.

El Ser te lleva más allá de los opuestos polares de la mente y te libera de la dependencia de la forma. Aunque todo colapsara y se derrumbara a tu alrededor, en lo profundo de tu núcleo interno seguirías sintiéndote en paz. Puede que no te sintieras feliz, pero al menos estarías en paz.

- El origen del miedo: El estado de miedo psicológico está divorciado de cualquier peligro real e inmediato. Puede adoptar diversas formas: desazón, preocupación, ansiedad, nervios, tensión, temor, fobia, etc. El miedo psicológico del que hablamos siempre se refiere a algo que podría ocurrir, no a algo que ya está ocurriendo.

- Tú estás en el aquí y ahora, mientras que tu mente está en el futuro. Esto crea una brecha de ansiedad. Y si te has identificado con tu mente y has perdido el poder y la simplicidad del ahora, esa brecha de ansiedad será tu constante compañera. Siempre puedes afrontar el momento presente, pero no puedes afrontar algo que sólo es una proyección mental; no puedes afrontar el futuro.

Además, mientras sigas identificándote con tu mente, el ego dirigirá tu vida. Debido a su naturaleza fantasmal, y a pesar de sus elaborados mecanismos de defensa, el ego es muy vulnerable e inseguro, y se siente amenazado constantemente.

El miedo parece tener muchas causas: miedo a la pérdida, miedo al fracaso, miedo a que nos hieran, y así sucesivamente.

- Vivir el presente: Di siempre «sí» al momento presente. La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de él. En otras palabras: cuanto más te identificas con tu mente, más sufres. O puedes decirlo de este otro modo: cuanto más capaz seas de valorar y aceptar el ahora, más libre estarás del dolor y del sufrimiento, más libre de la mente egotista.

Si no deseas crear más dolor para ti mismo ni para los demás, si no quieres añadir más dolor al residuo del pasado que aún vive en ti, no crees más tiempo, o crea el imprescindible para gestionar los aspectos prácticos de la vida.

¿Cómo dejar de crear tiempo?

DATE CUENTA INEQUÍVOCAMENTE DE QUE EL MOMENTO PRESENTE ES LO UNICO QUE TIENES.

Haz del ahora el centro fundamental de tu vida.

Si antes vivías en el tiempo y hacías breves visitas al ahora, establece tu residencia habitual en el ahora y haz breves visitas al pasado y al futuro cuando tengas que resolver los asuntos prácticos de tu vida.

Quizá te cueste reconocer que el tiempo es la causa de tus sufrimientos y de tus problemas. Crees que están causados por situaciones específicas de tu vida, y desde el punto de vista convencional eso es verdad. Pero hasta que no enfrentas la disfunción fundamental de la mente —su apego al pasado y al futuro y su negación del ahora—, en realidad los problemas son intercambiables.

Si hoy desaparecieran milagrosamente de tu vida todas las causas de sufrimiento o infelicidad, pero no estuvieras más presente, más consciente, pronto te encontrarías con una serie de problemas similares, como una sombra que sigue tus pasos.

En último término sólo hay un problema: la mente ligada al tiempo.

En el tiempo no hay salvación. No puedes ser libre en el futuro.

LA PRESENCIA ES LA LLAVE de la libertad, de modo que sólo puedes ser libre ahora.

Aprende a usar el tiempo en los aspectos prácticos de tu vida —podemos denominarlo el «tiempo del reloj»—, pero regresa inmediatamente a la conciencia del presente cuando esos asuntos prácticos estén resueltos. Así no habrá una acumulación de «tiempo psicológico», que es la identificación con el pasado y la continua proyección compulsiva hacia el futuro.

Si te marcas un objetivo y avanzas hacia él, estás usando el tiempo del reloj. Eres consciente de adonde quieres ir, pero valoras y das la máxima atención al paso que estás dando en este momento.
Si te centras excesivamente en el objetivo, quizá porque estás buscando la felicidad, la realización, o completar tu sentido de identidad, dejas de honrar el ahora.

Entonces se queda reducido a un simple paso intermedio sin valor intrínseco que te permite acceder al futuro. El tiempo del reloj se convierte en tiempo psicológico. Tu camino de vida deja de ser una aventura y se reduce a una necesidad obsesiva de llegar, de alcanzar, de «lograrlo».

Dejas de mirar y de oler las flores que están a los lados del camino y dejas de interesarte por la belleza y el milagro de la vida que se desarrolla a tu alrededor cuando estás presente en el ahora.

¿Estás siempre tratando de llegar a otro lugar distinto de donde estás? ¿Son la mayoría de tus acciones sólo un medio para conseguir un fin? ¿Pospones siempre la satisfacción o la reduces a breves placeres como el sexo, la comida, la bebida, las drogas o las emociones intensas y la excitación? ¿Estás siempre centrado en conseguir, alcanzar y llegar a ser, o, alternativamente, estás siempre buscando una nueva emoción o placer? ¿Crees que si adquieres más cosas te sentirás más realizado, serás lo suficientemente bueno o estarás psicológicamente completo? ¿Esperas que un hombre o una mujer dé sentido a tu vida?

En el estado de conciencia normal, es decir, no iluminado, el poder y el infinito potencial creativo que residen en el ahora quedan totalmente oscurecidos por el tiempo psicológico. Tu vida pierde la cualidad vibrante, la frescura, la maravilla.

Las viejas pautas de pensamiento, emoción, conducta, reacción y deseo se expresan en acciones absolutamente repetitivas; son un guión mental que te da una especie de identidad, pero distorsiona o encubre la realidad del ahora. A continuación la mente crea una obsesión en la que el futuro sirve para escapar de un presente insatisfactorio.

Lo que percibes como futuro es parte intrínseca de tu estado de conciencia ahora. Si tu mente lleva una pesada carga del pasado, experimentarás más de lo mismo.

El pasado se perpetúa a sí mismo por la falta de presencia.

La calidad de tu conciencia en este momento es lo que conforma el futuro, que, por supuesto, sólo puede ser experimentado como el ahora.

Y si la calidad de tu conciencia en este momento es lo que determina el futuro, ¿qué determina la calidad de tu conciencia?:
El grado de presencia que tengas.

Por tanto, el único lugar donde puede ocurrir el verdadero cambio y donde puede disolverse el pasado es el ahora.