¿Quien eres tú?

Un espacio para crecer y compartir...

lunes, 3 de agosto de 2009

Septima clase Eckhart Oprah

Bueno amigos... han pasado muchas cosas últimamente en mi vida, y la verdad es que ya tenia ganas de volver por aqui y seguir añadiendo trozitos de conciencia.

De momento sigo con las clases del maestro, que acabaré de colgar en los próximos dias.

Espero recuperar el tiempo perdido y seguir compartiendo con vosotros el amor hacia la vida, hacia tí...

Un abrazo!!

Fran

jueves, 23 de abril de 2009

Sexta clase Eckhart Oprah

Seguimos con las enseñanzas del maestro... un abrazo para tod@s!!

Fran


martes, 7 de abril de 2009

Apuntes para la conciencia

Aqui os dejo otra de las recopilaciones que tenia por ahí, de apuntes procedentes de diferentes fuentes, (Osho, Tolle, etc) y que de forma sintética va aportando chispas de luz para la conciencia. Muchos de estos temas los solía utilizar en mis talleres, y la verdad es que generaban debates muy interesantes e inspiradores.

Y como dice el anuncio del Plus...PAZ Y AMOR!!!

Fran


Charla sobre “los tres tus” y sobre las relaciones humanas desde la presencia.

1º parte

“Los tres tus”:

1º.- Social: La personalidad, la máscara (ego), la actuación, la cara que ofreces a la galería. Este es un factor impuesto por la sociedad, en base a sus condicionamientos y circunstancias culturales.
Conlleva a la explotación psicológica, ya que no permite que nadie sea uno mismo. No se acepta a nadie como es, sino lo que representa en la sociedad en la que convive. Sólo se acepta su actuación en relación a los demás.

Todos nos hemos agenciado un montón de máscaras diferentes, que utilizamos según nuestras conveniencias porque nos resultan útiles (si le hablas a tu criado no le pondrás la misma cara que a tu jefe).

Puedes cambia de mascara muchas veces en cuestión de segundos.
La sociedad te ha dotado de múltiples caras para facilitar tu vida.

Te han arrebatado la verdad y te han dado un sustituto, y a causa de esas caras sustituibles ya no sabes quien eres…en realidad, ninguna de esas caras es la tuya.

2º.- Natural: El reprimido, el instintivo, el inconsciente:

Se trata de todo lo que la sociedad no ha permitido, de todo lo que la sociedad ha metido a la fuerza a tu ser y allí lo tiene encerrado.

Sólo aparece en sueños o cuando estas borracho (me refiero a cuando estás desinhibido y te sientes con fuerzas para ser sincero, no cuando haces locuras y dices tonterias); por eso es auténtico. Algo grita en nuestro interior y lo reprimimos. Es la vida real, condenada por la sociedad y las religiones. Es vivir desnudo, con sencillez.

Este segundo tú es mucho más valioso que el primero, que es superficial.

3º.- El auténtico o divino: la verdadera cara, el Ser. Está por encima del primero y del segundo, es lo trascendental, es la conciencia pura.

Los dos tus anteriores son útiles siempre y cuando exista el tercero y se usen adecuadamente. Si el centro funciona, también irá bien la periferia, porque la circunferencia estará en su sitio.

Si no se toma conciencia del tercer tú, tendrás a menudo la percepción de que la vida carece de sentido.

¿Dónde esta el tercero?: sólo existe un sitio para encontrarlo..esta en ti..aquí y ahora.

2º parte

Continuaremos el debate retomando la pregunta inicial del taller: ¿Quién eres tú?. A partir de aquí, expondremos y definiremos varios conceptos:

- Tú no eres tu mente: ¿la mente es tuya o te la han implantado? Tu mente está dentro de ti pero en realidad es algo que la sociedad proyecta dentro de ti.

Los niños no nacen con mente, sino con cerebro. El cerebro es el mecanismo, la mente la ideología. La sociedad alimenta y crea una mente según sus condicionamientos,; por eso existen tantas mentes en el mundo.

La mente hindú no tiene nada que ver con la mente cristiana, o la comunista, o la budista. Pero al individuo se le impone un engaño: que la mente es suya, y éste actúa de acuerdo con los dictados de la sociedad, pero sintiéndose como si actuara por si mismo. Es un truco muy astuto.

Pero es fundamental que comprendas que tu mente condicionada no es tu mente: es algo implantado por la sociedad en la que por casualidad has nacido. Esa mente no te sirve a ti, sirve a los propósitos de esa sociedad. Es una vida prestada, y por eso hay

tanto sufrimiento en el mundo, porque nadie vive con autenticidad, desde su ser, sino que obedece a órdenes implantadas.

No olvidar que la mente, como tal, es un instrumento maravilloso y por supuesto necesario e imprescindible, pero siempre y cuando se use adecuadamente…más concretamente: caundo tú uses tu mente y no sea la mente la que te use a ti.

De los 75 años de media de vida de una persona, una tercera parte (25 años) la pasamos en escuelas y universidades, cultivando un determinado tipo de mente. Por eso es tan difícil desprenderse de ella y sus condicionamientos.

- Los ideales: Generalmente no nos han aceptado tal y como somos por nuestros padres, profesores, vecinos, la sociedad. Es algo habitual que la gente intente destacar los fallos, los errores, las debilidades, las fragilidades a las que todos tenemos tendencia…pero casi nunca nadie destaca tu belleza, tu inteligencia, tu grandeza. Por eso, si todo lo que te rodea en la vida desde el principio destaca lo que no eres y deberías ser, te va ofreciendo grandes ideales que deberías alcanzar, nunca se elogiará lo que eres. Lo que se elogia es tu futuro, si puedes llegar a ser alguien respetable, poderoso, rico, intelectual, famoso..no un don nadie.

Este constante condicionamiento ha creado en ti la siguiente idea: “no soy suficiente tal y como soy, me falta algo. Y tengo que estar en otra parte, no aquí..en un lugar mas elevado, mas respetado, mas conocido. Este condicionamiento produce complejo de inferioridad porque su objetivo consiste en que seas superior a los demás.

Tienes que utilizar a fondo tu inteligencia para distinguir entre tu impulso natural y los condicionamientos sociales. Éstos son una estupidez y no los necesitas porque tu naturaleza es pura.

A los niños no se les enseña a aceptarse tal y como son, se les condiciona a ser competitivos, más que el otro, mejores que el otro, y eso sólo puede traer dolor y sufrimiento.

Por el contrario, contribuyes a crear obstáculos para su crecimiento, transfiriéndole tus condicionamientos y represiones.

- El Ego: (tal y como yo uso esta definición) la gran mentira y el gran engaño. Es el “yo separado”.

Es justo lo contrario de tu verdadero ser. Es el engaño creado por la sociedad, y a menos que te liberes de él. Nunca llegarás a conocerte.

Para iniciar el camino del despertar, y liberarse del ego, tienes que empezar por descartar todo lo que la sociedad le ha dicho que es. Tú no eres eso, todo lo que han dicho sobre ti es falso

El ego es el origen de todos los problemas de las personas, de todos los conflictos, las guerras, los celos, el miedo, la depresión. Sentirse fracasado, compararse continuamente con los demás hiere a todos porque no se puede tener todo.

Si hay alguien más guapo que tu, te hiere; si alguien tiene más dinero que tú, te hiere, si alguien sabe más que tu, te hiere. Existen millones de cosas que pueden herirte, pero en realidad no
te hieren a ti, hieren a tu ego.

El ego es la mayor de las mentiras, que tu has aceptado como verdad.

Te mantiene a la espera: mañana, cuando triunfes, serás feliz. Naturalmente, para lograr eso, hoy tienes que sufrir, tienes que sacrificarte..si quieres triunfar mañana, tienes que sacrificarte hoy…. Pero ese mañana nunca llega..nunca ha llegado.

Mañana simplemente significa lo que nunca llega. Supone retrasar la vida, una estrategia estupenda para seguir sufriendo.

El ego no puede sobrevivir en el presente, en el ahora; solo existe en el futuro y en el pasado, es decir, en lo que no es.

El pasado ya no existe, y el futuro aun no existe; ambos carecen de existencia. El ego solo puede existir en lo no existente.

Los mecanismos que lo identifican… el alimento que lo mantiene vivo y le permite tener el control: el deseo y el miedo.

El deseo de ser más, de tener más….. El ego siempre piensa que esta incompleto, que le falta algo…nunca tiene suficiente y desea constantemente ser más que otros egos porque se basa en la comparación permanente con los demás.

Y el miedo de no conseguirlo, o de perder lo que ya tiene, de no alcanzar los objetivos impuestos por el deseo, el miedo a ser menos que, a no ser importante, a no ser nada.

Mientras el ego dirija tu vida, la mayor parte de tus pensamientos, emociones y acciones surgirán de este tipo de deseo y de miedo.

Entonces, en las relaciones, o bien demandarás, o bien temerás algo de la otra persona.

Su dependencia del tiempo para evitar vivir el presente con total intensidad, rememorando el dolor del pasado y proyectando la solución a todos los problemas en una situación futura. Ambas son ilusiones, porque no existen. La clave es ésta: acaba con la ilusión del tiempo.

Tiempo y mente son inseparables. Retira el tiempo de la mente y ésta se para, a menos que elijas usarla. Estar identificado con la mente es estar atrapado en el tiempo: vives de forma compulsiva y, casi exclusivamente, mediante el recuerdo y la anticipación. Esto produce una preocupación interminable por el pasado y el futuro, y una falta de disposición a honrar y reconocer el momento presente y permitir que sea.

La compulsión surge porque el pasado te da una identidad y el futuro contiene una promesa de salvación, de una realización de algún tipo.

Ambas son ilusiones. Cuanto más te enfocas en el tiempo —pasado y futuro— más pierdes el ahora, lo más precioso que hay. ¿Por qué es lo más precioso? En primer lugar, porque es lo único que hay. Es todo lo que hay. El eterno presente es el espacio dentro del que se despliega tu vida, el único factor que permanece constante.

La vida es ahora.

No ha habido nunca un momento en que tu vida no fuera ahora, ni lo habrá jamás.

En segundo lugar, el ahora es el único punto que puede llevarte más allá de los limitados confines de la mente. Es tu único punto de acceso al reino informe e intemporal del Ser. ¿Has experimentado, hecho, pensado o sentido algo fuera del momento presente? ¿Piensas que lo harás alguna vez? ¿Es posible que algo ocurra o sea fuera del ahora? La respuesta es evidente, ¿no es cierto? Nada ocurrió nunca en el pasado; ocurrió en el ahora. Nada ocurrirá nunca en el futuro; ocurrirá en el ahora.
La esencia de lo que estoy diciendo aquí no puede entenderse mentalmente. En el momento que lo entiendes, se produce un cambio de conciencia de la mente al Ser, del tiempo a la presencia. De repente, todo se vivifica, irradia energía, emana Ser.

- La presencia: el estado natural de Ser. No se tata de nada sobrenatural, místico o religioso. Simplemente se trata de estar presente, alerta, habitar en la quietud a través de la respiración, de la observación del cuerpo, de las sensaciones, de la energía que habita en nuestro interior. Las relaciones desde la presencia nos permiten observar un mundo completamente nuevo, y vivir la interacción con los demás desde una perspectiva totalmente distinta; mucho más tranquila y relajada.

Además, cuando estas presente, te rindes porque aceptas las cosas tal como son, y el pasado ya no tiene ningún poder sobre ti..ya no lo necesitas.

La clave es la presencia, la clave es ahora

¿Y como sabrás cuando te has rendido?....”Porque no necesitarás seguir haciendo preguntas” (E. Tolle).

- La belleza surge en la quietud de tu presencia: Se necesita presencia para tomar conciencia de la belleza, de la majestad, de la sacralidad de la naturaleza. ¿Has mirado alguna vez la infinitud del espacio en una noche clara, quedándote anonadado ante su absoluta quietud e inconcebible enormidad? ¿Has escuchado, realmente escuchado, el rumor de un arroyo de montaña en el bosque? ¿Y el sonido de un mirlo al atardecer un tranquilo día de verano?
-
Para tomar conciencia de este tipo de estímulos la mente tiene que estar serena. Tienes que abandonar momentáneamente tu equipaje personal de problemas, de pasado y de futuro, y todo tu conocimiento, porque, de no hacerlo, verás pero no verás y oirás pero no oirás. Tienes que estar totalmente presente.

- Identificación con los pensamientos. No eres lo que piensas. De hecho no eres creador de tus pensamientos. ¿Puedes decirme ahora cual va a ser tu próximo pensamiento..? Realizaremos un ejercicio para experimentar esta afirmación en la naturaleza.

- Las emociones: la reacción del cuerpo a los pensamientos; no son ni buenas ni malas…solo son.

Para sentir las emociones y permitir que fluyan y desaparezcan (de este modo no se quedarán ancladas en el cuerpo intoxicándolo de energia negativa) enfocar la atención al campo energético del cuerpo y observarlo. Cuando hay conflicto entre pensamiento y emoción, hazle caso al cuerpo, él te dice la verdad. (ya que se trata de reacciones automáticas no condicionadas)

- Trascender los pensamientos y las emociones a través de la respiración y la atención sobre el cuerpo. Centrar toda la atención en el ahora. De este modo no nos identificaremos con ellos e impediremos que nos hagan sufrir y experimentar dolor.

- La conexión con el Ser interno a través de la meditación. Se recomienda dedicar mínimo 30 minutos por la mañana después de levantarse y treinta minutos por la noche antes de acostarse. También es muy importante dedicar una hora al día para estar en absoluto silencio, para desconectar la mente del entorno y hacer un viaje al interior de cada uno

Otras formas de conectar con el Ser interno o presencia son:
• Llevar la atención al ahora
• Llevar la atención al cuerpo interno
• La respiración
• La observación del “pensador”

- El pensamiento condicionado: al entrar en emoción e identificarse con ella, se pierde el sentido de la realidad, y es imposible entrar en razón, porque se pierde la conexión de ti contigo mismo y de ti con el resto del mundo: aparece la separación. Usar ejemplos con las relaciones entre hombre / mujer: el hombre se relaciona desde la “no sensibilidad”, y la mujer desde las emociones. El hombre tiene miedo de dañar la emocionalidad de la mujer y no es sincero, y se pierde la sinceridad y la verdad. La mujer entra en emoción y pierde la capacidad de razonar con claridad.

Para llegar a una relación auténtica y sincera, es necesario acercar posiciones: la mujer abandonar la emoción y el hombre recuperar la sensibilidad. El punto de confluencia es el amor de verdad, y por tanto, del entendimiento.

- Comprensión de que todos hacemos lo único que podemos hacer, para entender que no existe motivo alguno para entrar en conflicto con nadie. No puede existir el enfado o el rencor si asumes que en su lugar, tu habrías actuado exactamente del mismo modo. (en base a tu genética y tus circunstancias…condicionamientos, etc.

Por la misma razón, el arrepentimiento es una emoción de la que nos podemos liberar si adoptamos la misma perspectiva. No hay otra elección posible..si la hubiera, la habríamos aplicado.

Cada persona es un mundo, por eso no existe la verdad, porque cada uno vive su propia realidad. Lo que para uno es un problema, para otro puede resultar no serlo, y viceversa.

Por esta razón, tenemos problemas y conflictos en las relaciones porque pensamos que lo que nos dicen otras personas lo han decidido o creado ellas, cuando en realidad su decisión es producto de su genética, condicionamientos y sus circunstancias, de manera que en cierta forma no es culpable de lo que dice o hace, aunque si responsable.

Si su pasado fuera tu pasado, si su dolor fuera tu dolor, sí su nivel de conciencia fuera tu nivel de conciencia, pensarías y actuarías exactamente como él o ella. Esta compresión trae consigo perdón, compasión y paz.

Muchas parejas tiene problemas porque no se preocupan de vivir el momento presente, y no pueden evitar proyectar toda su vida en el futuro.

Tener en cuenta que vivir el presente no impide hacer proyecciones de ideas y pensamientos al futuro, siempre y cuando se acepte que puede no ocurrir ya que no existe, y siempre y cuando no se deje de prestar atención a cada paso que se da, para no perderse nada, ni el más pequeño detalle. De este modo no convertiremos el momento presente en un medio para un fin, que es lo que provoca no vivir en paz.

La felicidad no es una estación donde llegar, sinó una forma de viajar.

Tu no eres tu resultado

- El apego: recuerda que es muy importante desapegarte de la necesidad de reconocimiento, de éxito, de riqueza…. Si no esperas nada, no sufrirás por el resultado y podrás disfrutar del camino que recorres a cada paso.

- La vida es “aquí y ahora”; no es lo que pasó, porque ya pasó..no es lo que pasará, porque no ha pasado..sólo puede ser aquí y ahora.

- La impermanencia en los ciclos de la vida:

Hay fases de éxito en que las cosas vienen a ti y se desarrollan, y fases de fracaso en que las cosas se marchitan, se desintegran y tienes que dejarlas ir para que puedan surgir otras nuevas, o para que se produzca la transformación.

Si, llegado a ese punto, te apegas y te resistes, te estás negando a seguir el flujo de la vida, y eso te hará sufrir. La disolución es necesaria para que se produzca un nuevo crecimiento. Ambos
aspectos no pueden existir separadamente.

La fase descendente del ciclo es absolutamente esencial para la realización espiritual. Debes de haber fracasado rotundamente a algún nivel, o haber experimentado una pérdida seria o un dolor, para sentirte atraído por la dimensión espiritual. O quizá el éxito mismo haya perdido significado, quedándose vacío y convirtiéndose en fracaso.

El fracaso reside oculto en cada éxito, y el éxito en cada fracaso. En este mundo, es decir, en el nivel de las formas, todos «fracasamos» antes o después, y todas las realizaciones acaban convirtiéndose en nada. Todas las formas son impermanentes.

Puedes mantenerte activo y disfrutar manifestando y creando nuevas formas y circunstancias, pero ya no te identificarás con ellas. No las necesitas para tener una identidad. Ellas no son tu vida; sólo son tu situación de vida.

El ciclo tiene una duración variable que va de unas pocas horas a varios años. Hay ciclos largos y ciclos breves dentro de los ciclos largos. Muchas enfermedades se generan por luchar contra las fases de baja energía, que son vitales para la regeneración. La acción compulsiva y la tendencia a extraer la propia autoestima y la identidad de factores externos, como el éxito, es una ilusión inevitable mientras te identifiques con la mente.

Esto hace que no puedas aceptar las fases bajas del ciclo, que no las dejes ser. Finalmente, la inteligencia del organismo puede adueñarse de la situación como medida de autoprotección y provocar una enfermedad que te obligue a detenerte para que pueda tener lugar la necesaria regeneración.

En cuanto la mente juzga que un estado o situación es «bueno», le toma apego y se identifica con él, tanto si se trata de una relación como de una posesión, un papel social, un lugar o tu cuerpo físico. La identificación te hace feliz, hace que te sientas bien contigo mismo, y ese estado o situación puede llegar a convertirse en parte de quien eres o de quien crees ser.

Pero nada es duradero en esta dimensión. La situación acaba, o cambia, o puede producirse un cambio de polaridad: lo que ayer o el año pasado era bueno, súbita o gradualmente se vuelve malo. La misma situación que antes te hacía feliz, ahora te hace desgraciado.

La prosperidad de hoy se convierte en el consumismo vacío de mañana. La boda feliz y la luna de miel se convierten en un doloroso divorcio o en una convivencia infeliz.

O también puede ocurrir que desaparezca una situación y su ausencia te haga infeliz. Cuando el estado o situación con el que la mente se ha identificado cambia o desaparece, ésta no puede aceptarlo. Se apegará al estado que ha desaparecido y se resistirá al cambio. Es casi como si nos cortaran un miembro del cuerpo.

Esto significa que tu felicidad y tu infelicidad son, de hecho, la misma cosa. Sólo las separa la ilusión del tiempo.

NO OFRECER RESISTENCIA A LA VIDA es estar en un estado de gracia, tranquilidad y ligereza, un estado que no depende de que las cosas sean de cierta manera, buenas o malas.

Parece paradójico y, sin embargo, cuando desaparece la dependencia interna de la forma, la situación general de tu vida, lo que tiene relación con las formas externas, parece mejorar enormemente.

Las cosas, las personas o las situaciones que creías necesitar para ser feliz ahora llegan a ti sin esfuerzo ni lucha por tu parte, y eres libre de disfrutarlas y apreciarlas mientras duren.

Todas esas cosas, evidentemente, seguirán teniendo un final, los ciclos irán y vendrán, pero cuando desaparece la dependencia, desaparece también el miedo a la pérdida. La vida fluye con tranquilidad.

La felicidad derivada de una fuente secundaria nunca es muy profunda. Sólo es un pálido reflejo de la alegría de Ser, de la vibrante paz que encuentras en tu interior cuando entras en el estado de no-resistencia.

El Ser te lleva más allá de los opuestos polares de la mente y te libera de la dependencia de la forma. Aunque todo colapsara y se derrumbara a tu alrededor, en lo profundo de tu núcleo interno seguirías sintiéndote en paz. Puede que no te sintieras feliz, pero al menos estarías en paz.

- El origen del miedo: El estado de miedo psicológico está divorciado de cualquier peligro real e inmediato. Puede adoptar diversas formas: desazón, preocupación, ansiedad, nervios, tensión, temor, fobia, etc. El miedo psicológico del que hablamos siempre se refiere a algo que podría ocurrir, no a algo que ya está ocurriendo.

- Tú estás en el aquí y ahora, mientras que tu mente está en el futuro. Esto crea una brecha de ansiedad. Y si te has identificado con tu mente y has perdido el poder y la simplicidad del ahora, esa brecha de ansiedad será tu constante compañera. Siempre puedes afrontar el momento presente, pero no puedes afrontar algo que sólo es una proyección mental; no puedes afrontar el futuro.

Además, mientras sigas identificándote con tu mente, el ego dirigirá tu vida. Debido a su naturaleza fantasmal, y a pesar de sus elaborados mecanismos de defensa, el ego es muy vulnerable e inseguro, y se siente amenazado constantemente.

El miedo parece tener muchas causas: miedo a la pérdida, miedo al fracaso, miedo a que nos hieran, y así sucesivamente.

- Vivir el presente: Di siempre «sí» al momento presente. La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de él. En otras palabras: cuanto más te identificas con tu mente, más sufres. O puedes decirlo de este otro modo: cuanto más capaz seas de valorar y aceptar el ahora, más libre estarás del dolor y del sufrimiento, más libre de la mente egotista.

Si no deseas crear más dolor para ti mismo ni para los demás, si no quieres añadir más dolor al residuo del pasado que aún vive en ti, no crees más tiempo, o crea el imprescindible para gestionar los aspectos prácticos de la vida.

¿Cómo dejar de crear tiempo?

DATE CUENTA INEQUÍVOCAMENTE DE QUE EL MOMENTO PRESENTE ES LO UNICO QUE TIENES.

Haz del ahora el centro fundamental de tu vida.

Si antes vivías en el tiempo y hacías breves visitas al ahora, establece tu residencia habitual en el ahora y haz breves visitas al pasado y al futuro cuando tengas que resolver los asuntos prácticos de tu vida.

Quizá te cueste reconocer que el tiempo es la causa de tus sufrimientos y de tus problemas. Crees que están causados por situaciones específicas de tu vida, y desde el punto de vista convencional eso es verdad. Pero hasta que no enfrentas la disfunción fundamental de la mente —su apego al pasado y al futuro y su negación del ahora—, en realidad los problemas son intercambiables.

Si hoy desaparecieran milagrosamente de tu vida todas las causas de sufrimiento o infelicidad, pero no estuvieras más presente, más consciente, pronto te encontrarías con una serie de problemas similares, como una sombra que sigue tus pasos.

En último término sólo hay un problema: la mente ligada al tiempo.

En el tiempo no hay salvación. No puedes ser libre en el futuro.

LA PRESENCIA ES LA LLAVE de la libertad, de modo que sólo puedes ser libre ahora.

Aprende a usar el tiempo en los aspectos prácticos de tu vida —podemos denominarlo el «tiempo del reloj»—, pero regresa inmediatamente a la conciencia del presente cuando esos asuntos prácticos estén resueltos. Así no habrá una acumulación de «tiempo psicológico», que es la identificación con el pasado y la continua proyección compulsiva hacia el futuro.

Si te marcas un objetivo y avanzas hacia él, estás usando el tiempo del reloj. Eres consciente de adonde quieres ir, pero valoras y das la máxima atención al paso que estás dando en este momento.
Si te centras excesivamente en el objetivo, quizá porque estás buscando la felicidad, la realización, o completar tu sentido de identidad, dejas de honrar el ahora.

Entonces se queda reducido a un simple paso intermedio sin valor intrínseco que te permite acceder al futuro. El tiempo del reloj se convierte en tiempo psicológico. Tu camino de vida deja de ser una aventura y se reduce a una necesidad obsesiva de llegar, de alcanzar, de «lograrlo».

Dejas de mirar y de oler las flores que están a los lados del camino y dejas de interesarte por la belleza y el milagro de la vida que se desarrolla a tu alrededor cuando estás presente en el ahora.

¿Estás siempre tratando de llegar a otro lugar distinto de donde estás? ¿Son la mayoría de tus acciones sólo un medio para conseguir un fin? ¿Pospones siempre la satisfacción o la reduces a breves placeres como el sexo, la comida, la bebida, las drogas o las emociones intensas y la excitación? ¿Estás siempre centrado en conseguir, alcanzar y llegar a ser, o, alternativamente, estás siempre buscando una nueva emoción o placer? ¿Crees que si adquieres más cosas te sentirás más realizado, serás lo suficientemente bueno o estarás psicológicamente completo? ¿Esperas que un hombre o una mujer dé sentido a tu vida?

En el estado de conciencia normal, es decir, no iluminado, el poder y el infinito potencial creativo que residen en el ahora quedan totalmente oscurecidos por el tiempo psicológico. Tu vida pierde la cualidad vibrante, la frescura, la maravilla.

Las viejas pautas de pensamiento, emoción, conducta, reacción y deseo se expresan en acciones absolutamente repetitivas; son un guión mental que te da una especie de identidad, pero distorsiona o encubre la realidad del ahora. A continuación la mente crea una obsesión en la que el futuro sirve para escapar de un presente insatisfactorio.

Lo que percibes como futuro es parte intrínseca de tu estado de conciencia ahora. Si tu mente lleva una pesada carga del pasado, experimentarás más de lo mismo.

El pasado se perpetúa a sí mismo por la falta de presencia.

La calidad de tu conciencia en este momento es lo que conforma el futuro, que, por supuesto, sólo puede ser experimentado como el ahora.

Y si la calidad de tu conciencia en este momento es lo que determina el futuro, ¿qué determina la calidad de tu conciencia?:
El grado de presencia que tengas.

Por tanto, el único lugar donde puede ocurrir el verdadero cambio y donde puede disolverse el pasado es el ahora.

viernes, 27 de marzo de 2009

Quinta clase Eckhart Oprah

Aqui esta la quinta entrega de este maravilloso regalo del maestro Tolle...

Un beso y mucha luz!!!

Fran

viernes, 20 de marzo de 2009

Recopilando reflexiones

Llevo meses queriendo dedicar mas tiempo al blog, pero por circunstancias personales por cierto maravillosas, como lo es la expriencia de mi reciente paternidad, no dispongo de demasiados espacios para trabajar en él como me gustaria.

Sin embargo, en mi búsqueda constante de trozitos de sabiduria y conciencia, he dado con algunas recopilaciones de textos que encontré hace tiempo, y que utilizo para las charlas de los talleres que hice hace algun tiempo, y que me gustaria compartir con vosotros.

Se trata de retazos y extractos que fui clasificando, a los que añadí parte de mi experiencia, y que para mi aportan comprensión ante muchas de las preguntas que nos formulamos a lo largo de nuestro proceso personal.

Siempre me gustó emprezar por aquí: Lo primero que debemos saber, es que añadiendo conciencia, podemos ser capaces de construir una nueva realidad. La mente construye nuestra realidad (y que sólo es nuestra, de nadie más), a través de lo que perciben nuestros sentidos, y filtra esas percepciones por nuestra experiencia y conciencia condicionada.

La física cuántica tiene una ley que dice: “el entorno es una extensión de la mente”; si cambias tu mente, cambia tu percepción del mundo.

Pero para comprender esta idea, es necesario en primer lugar tener claro que significa condicionamiento. Por tanto, empecemos preguntándonos: ¿Qué es el condicionamiento?: pues ni más ni menos que el complejo proceso que nos entrena, desde que nacemos, a adaptarnos a una sociedad determinada.

¿Y Quién nos entrena?: todo a nuestro alrededor: nuestros padres, nuestros profesores, amigos, la calle, la televisión, la publicidad, las películas..todo lo que vemos y percibimos nos condiciona.

¿Y Cómo lo hace?: mostrándonos lo que se espera de nosotros, aprobándonos cuando lo hacemos y desaprobándonos o castigándonos cuando hacemos algo diferente.

¿Y cual es el resultado?: pues un buen ciudadano, lo que en nuestra cultura llamámos “adaptado y normal”.

De niños, no somos nada tontos; tenemos criterio y somos tremendamente perceptivos y sensibles respecto a lo que ocurre a nuestro alrededor. Todos recordamos habernos dado cuenta en algun momento de cosas que se nos ocultaban (problemas de familia, peleas, etc)..sabiamos cuando los adultos nos mentian y cuando nos hablaban en serio. Es decir, sabíamos lo que queríamos y lo que no.

¿Qué cambió entonces?. Lo que ocurre es que el adulto “normal”, generalmente tiene poca claridad o serias dudas respecto a sus sentimientos, intereses y motivaciones, y lo que es peor, muchas veces de lo que si está seguro son cosas aprendidas de sus mayores, no cosas que de veras desea.

¿Y por qué perdemos ese criterio?: una palabra lo explica muy bien: chantaje…el sistema nos quiere y aprueba si cumplimos sus dictados y nos permiten pertenecer al grupo (algo que ansiamos enormemente), y nos rechaza o hace sentir ajenos y extraños si no cumpimos sus directrices.

No se trata de algo deliberado: simplemente es una presión hacia la conformidad que se transmite, de forma insconsciente, de generación en generación. Lo diferente, lo distinto, nos hace sentir intranquilos e incómodos, y simplemente tendemos a inhibirlo, en nosotros y en los demás.

Sin embargo, no solemos aceptar este hecho, y creemos que ese asunto ya lo tenemos superado, que hemos superado nuestros condicionamientos. Entonces creemos que nuestros gustos, opiniones y preferencias son nuestras, y no simples implantes sociales.

Paul Lowe dice “nuestro condicionamiento es tan profundo que no nos damos cuenta de que es condicionamiento: creemos que las cosas son así”.

Por tanto, si tal como dije al principio, añadiendo conciencia, podemos ser capaces de construir una nueva realidad, también podemos cambiar la forma de trabajar de la mente, y por tanto, de percibir las cosas. Podemos cambiar la forma de sentir y de percibir el mundo. Tu puedes elegir cambiar tu percepción del mundo, porque puedes elegir cambiar tu nivel de conciencia, aquí y ahora.

Podemos poner el ejemplo de la definición del estrés: “El estrés constituye una alteración corporal producida a partir de la respuesta general de alarma de una persona ante las situaciones problemáticas a las que se somete en la vida. Pero fijaros lo que dice a continuación:. Según sea percibida e interpretada la situación, estimula como amenazante o no amenazante a través de la correspondiente vivencia de la experiencia emocional;. así se desencadenara o no la reacción o respuesta de estrés”.

Fijaros en lo que dice la definición: “según sea percibida o interpretada la situación, es considerada como amenazante o no amenazante”. Todo dependerá de cómo percibamos e interpretemos esa realidad. Nada más que eso.

- Además, se sabe que el cerebro es capaz de percibir mucho más de lo que reconoce. Los ojos ven pero no entienden. Se tiene que montar la película en el cerebro, y es él el que monta tu realidad.

Se sabe que el cerebro recibe y procesa 400.000 millones de bytes por segundo, de los que sólo 2000 tenemos conciencia..por tanto, ¿cuan real es la realidad que percibimos?. Una cosa está clara: TU REALIDAD ES SOLO TUYA, DE NADIE MAS. Añadiendo otra información al cerebro, cambia el nivel y la forma de percepción. De hecho existen tantas realidades como seres humanos habitan en este mundo. ¿Cómo te atreves a decir que la única realidad válida es la tuya?. ¿Cómo te atreves a pensar que sólo tu tienes razón, y que es el resto del mundo el que está equivocado?. ¿Cómo puedo atreverme a creer que tu realidad no es válida para ti, aunque no lo sea para mi?.

- Existe un dato interesante que nos dice que el equivalente de unas seis semanas de estímulos sensoriales hace seiscientos años, es lo que recibimos ahora en un solo día, una presión por aprender y adaptarse unas cuarenta veces superior. El ser humano de hoy tiene que ser capaz de aprender más que en toda la historia de la humanidad, porque ahora hay más que aprender. Es un gran reto. En el pasado, el ser humano vivía en un mundo casi estático, no había necesidad de aprender demasiado. Bastaba con saber un poquito, y así había espacio en la mente, espacios vacíos, que ayudaban a la gente a mantenerse cuerda.

Ahora ya no existe espacio vacío, a menos que lo crees a propósito..por eso la meditación es más necesaria que nunca.

Este es un aspecto de gran importancia que en este taller vamos a abordar con bastante intensidad, ya que en la meditación se encuentra la llave para acceder al estado de paz y tranquilidad tan deseado hoy en dia por la mayoria de seres humanos.

- Otro aspecto que es importante resaltar es el concepto de “la libre elección”:. tu eliges en todo momento como quieres sentirte ante cada una de las situaciones a las que tienes que hacer frente en tu vida. Tu eliges como quieres que te afecten todos y cada uno de los acontecimeintos que ocurren en tu vida. Solo tu tienes esa elección.

Es posible para ti no experimentar nunca un temor ilógico de nuevo. Cuando digo ”ilógico”, me refiero a que existe un temor natural al daño físico, que es necesario; sin embargo, la mayoría de tus temores no son necesarios. Alguién dijo una vez en su lecho de muerte:. Mi vida ha estado llena de problemas y desgracias, de las que un 99% jamás se han cumplido. ¿no os da que pensar?.

La mayoría de nuestros problemas son creados por nosotros mismos; los crea nuestra mente, y la gran mayoria de ellos son ilusiones mentales, generadas por nuestra necesidad compulsiva de traer el dolor del pasado y proyectar promesas de salvación al futuro.

No es necesario que le temas a las demás personas. No es necesario que le temas al futuro.

Puedes comenzar tu vida de nuevo. Aquí y ahora.

Puedes comenzar a vivir de un modo totalmente diferente. Puede que no entiendas esto, pero es cierto. Es dificil de entender porque no se trata de un concepto, sinó de una experiencia. Se trata de algo que hay que experimentar y sentir a través de la práctica y la vivencia personal. Ese es el principal objetivo de este taller vivencial; vivir la experiencia en primera persona para abrir la mente a otras posibilidades.

Cuando lo entiendas, y solo lo conseguirás desde un estado de paz y tranquilidad, observarás algo curioso: no es que en el estado habitual de inconsciencia no eligas lo correcto; más bien lo que ocurre es que parece que no tienes elección, y solo eliges lo único posible, ya que son tus condicionamientos los que rigen tus decisiones, recreando patrones mentales y pautas de conducta aprendidas en tu educación.

Sin embargo, es muy importante comprender que el sufrimiento es una elección. Eliges sufrir. Porque no sabes que hay opciones, porque nunca nadie te enseñó eso. Lo que se te ha enseñado es que, si algo sale mal, es normal ser infeliz. La infelicidad es una elección. Eliges no aceptar la situación tal como es, y esta resistencia produce una depresión.

¿Por qué te resistes a lo que es?. ¿Qué conseguirás resistiéndote a algo que ya no puedes cambiar?.

Si algo desagradable ocurre en tu vida, no estás consciente del proceso que ocurre, -pero eliges ser infeliz, al no aceptar las circunstancias tal como están-. Simplemente se te ha condicionado de ese modo. Simplemente, no sabes que existen alternativas.

Y lo siguiente es que, puesto que no se te ha mostrado que hay otras opciones, estás cediendo todo el tiempo. Cedes continuamente.

Bien, hasta ahora, en esta charla, hemos hechado toda la culpa a nuestro condicionamiento. Sin embargo, hay más culpables, y siento deciros que esos sois vosotros mismos.

Otra forma de decirlo es que sois flojos. Os carga el cambio.Os resistis al cambio. No queréis problemas. Preferiríais seguir haciendo algo que no funciona, en vez de simplemente sentarse y decir,” ¡Necesito cambiar las cosas!”.

La vida puede ser mucho más divertida mucho más tiempo. Podéis hacer todas las cosas que deseáis hacer y no es necesario que hagáis nada de lo que no deseáis hacer. Pero para eso tenéis que cambiar.

Para iniciar el proceso de cambio, tenemos que empezar por comprender y asumir que pensamos como nos sentimos, y nos sentimos como pensamos….pensamos como nos sentimos, y nos sentimos como pensamos.

Para cambiar, hay que ser capaz de pensar más allá de cómo nos sentimos.

No lo hacemos porque no creemos que sea posible, y porque no nos apetece.
Cambiar es incómodo; es más fácil que el entorno nos haga pensar. .Por ejemplo conectando la Televisión tal como llegamos a casa, incluso antes de quitarnos el abrigo y ponernos cómodos.

Los recuerdos, las experiencias, etc, hacen que el cerebro segregue unas sustancias químicas y hacen que el cuerpo se convierta en mente. Por ejemplo, cuando Adaptamos la actitud y por tanto el pensamiento de “¡No puedo..!! ¡No soy capaz!!.. y el cuerpo se cansa y percibes perfectamente la sensación de agotamiento y abatimiento.

Hay que extraer la mente del cuerpo y volverla a colocar en el cerebro.

Hay que romper el hábito de ser nosotros mismos.

Parte del cambio pasa por desaprender.

Si cada día sientes lo mismo, es que no estas teniendo nuevas experiencias.

Con nuevas experiencias, llegan nuevos sentimientos y emociones.

Hay que distanciarse del entorno y anticipar nuestros pensamientos; de esta manera, el cerebro se convierte en un mapa que te conduce al futuro, y no un simple recipiente de recuerdos y experiencias ya vividas.

La expresión “ha cambiado la química” en una persona o situación, expresa muy bien que es lo que ocurre: nuevas experiencias rompen, cambian y crean nuevas estructuras neuronales.

Hay que romper viejos circuitos para que se puedan crear otros nuevos.

Es fundamental desaprender hábitos de nosotros mismos, porque llevamos toda la vida repitiendo pautas de conducta y patrones mentales, y nos sentimos como pensamos, y pensamos como nos sentimos… y nada cambia!!.

Aprender significa construir nuevas conexiones neuronales.

Recordar significa mantener viejas conexiones neuronales.

Cambiar es romper el hábito de ser tu mismo.

Todos tenemos una voz en la cabeza que no nos deja aprender, y para aprender hay que cambiar la forma de aprender.

Lo que se interpone entre tú y tus sueños es “la junta directiva” o el charlatán.: esa voz que hay dentro de la cabeza y que nos impide ser, nos impide estar en paz. Es como una especie de ruido de fondo constante.

Hay que Aprender a observarla, sin juzgarla ni etiquetarla, “observar al pensador”.

Cuando escuchas el pensamiento, es como si hubiera una presencia consciente; de este modo los pensamientos dejan de ejercer poder sobre ti, y se disuelven..los trasciendes.

Un ejemplo para entender este concepto, es mirar como si fuera una película de cine y tú estás sentado en la butaca. Tu vida en la gran pantalla. Tu no eres lo que ves, eres el observador que atestigua.

El pensamiento compulsivo y repetitivo te impide estar en el momento presente…por eso es necesario trascenderlo. Para ello, hay un principio muy simple: deja de prestarles tanta atención, deja de tomártelos tan en serio, déjalos en paz..deja a la vida en paz.

La gente no quiere aprender, sólo quieren confirmar lo que ya saben o creen que saben, que al fin y al cabo es con lo que se identifican.

Asimismo, si asistes a cursos de crecimiento personal buscando forjar una maravillosa personalidad para ser aceptado y admirado por tu entorno, has elegido un camino equivocado y falso. Cuanto más pulida sea tu personalidad, mayor será el apego que tengas a ella, y la sola idea de perderla te traerá un gran dolor y sufrimiento. Te identificas con un papel o rol, y el Ego dirige tus acciones. La clave está en no apegarse a nada. Ser libre es aceptar lo que tienes, y vivir intensamente en el único espacio que tienes a tu disposición: “El Aquí y el Ahora”.

Al iniciar el camino del “autoconocimiento”, el cerebro induce químicamente al sistema nervioso y a la mente para que sientas maltar, angustia, estrés, ansiedad, etc, buscando que vuelvas atrás y te sigas identificando con tus pensamientos y emociones. Esto es así porque no se siente cómodo debido a que estás rompiendo viejas pautas de acción que se relacionan con redes neuronales fuertemente instaladas, y porque dejas de alimentar al ego. Esta es su manera de defenderse.

Tras este periodo, y si consigues superarlo, la mente acaba claudicando porque se da cuenta de que no puede hacer nada, es en ese instante cuando tú tomas realmente el control. Esta experiencia yo la viví en persona en un curso de silencio al que asistí como alumno, y en el que experimenté una transformación muy profunda:
tras estar varios dias en completo silencio, y tras experimentar la incesante tormenta de ideas y pensamientos a las que se veia sometida mi mente, llegó un momento en el que finalmente claudicó, se paró, se calló, y la paz y una gran tranquilidad se instaló en mí como no la habia conocido jamás…fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida.

Mucho amor

Fran

martes, 3 de marzo de 2009

Cuarta clase Eckhart Oprah

Aqui está la cuarta entrega de este manual para la conciencia ;-) Una vez más, GRACIAS EZEQUIEL!!

Abrazos


jueves, 19 de febrero de 2009

Vacio del Alma

Hola viajer@s!!

Hoy he recibido de Aina, una compañera de la Gestalt, una preciosa historia que quiero compartir.

Como siempre pasaen estos casos, no se me ocurre que añadir al mensaje tan claro que transmite su autor. Además, lo acompaña un increible reportaje fotográfico que no tiene desperdicio...es realmente bonito!!!

Sólo diria que, aunque me ponga pesado porque es algo que repito a menudo, es el típico mensaje que todos creemos saber porque nos resulta fácil reconocer su esencia, y sin embargo muy pocos practican. Creo firmemente en lo que ya comenté hace poco: nada tiene que ver el saber con el hacer; solo haciendo se crece y se cambia, siendo valiente y decidido, sin miedos absurdos, perdiendo el hábito de ser tu mismo...

Mucha luz!!!

Fran

Vacio Del Alma
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miércoles, 11 de febrero de 2009

La libertad.- Wayne Dyer

Hola otra vez

Para quien no lo conozca, me gustaria compartir un extracto del maravilloso libro de Wayne Dyer "Tu Yo Sagrado", en el que da una preciosa definición de la libertad.
Se trata de un libro, al igual que toda su obra, de muy recomendable lectura. Además, tiene algun que otro documental en DVD, uno de lo cuales tuve la suerte de ver ayer mismo, "10 reglas para el éxito y la Paz interior"... auténtico!!

Como vereis, alcanzar la libertad es un importante reto dificilmente accesible, si no se parte de la premisa básica que tantas veces hemos escuchado mencionar, pero que tan pocas veces hemos adoptado como parte de nuestra forma de transitar por la vida. Como ya dije en alguna ocasión, el cambio empieza por "romper con el hábito de ser tu mismo", y claro está, hay que ser muy valiente o estar muy lleno de basura, para dar ese paso que una vez iniciado, no tiene retorno.

Parece mentira que vivamos una vida tan apegada a todo aquello que nos limita y nos impide vivir en paz con nosotros mismos y con el resto del mundo. Una vez tras otra caemos en las mismas trampas, y nos convencemos de que hacemos lo correcto, y nos defendemos, y atacamos, y reprochamos, y sufrimos...

Sin embargo, una vez empiezas a conectar con tu yo interior, y empiezas a sentir y comprender el significado de la energia espiritual, todo empieza a cambiar... Algo nuevo ocurre en tu interior, y es entonces cuando se abren las puertas que te invitan a explorar nuevas posibilidades. Y entonces empieza tu verdadero camino, o lo recuperas despues de una etapa de desconcierto y confusión... Sea como sea, el camino espiritual requiere de esfuerzo y perseverancia, la intensidad con la que deberas realizar ese esfuerzo dependerá de la cantidad de porqueria de la que debas desprenderte.

Un abrazo

Fran

"Una definición radical de la Libertad" .- Wayne Dyer

Mi proyecto de escribir sobre la libertad recibió un firme impulso cuando mi familia y yo vivimos una “aventura a lomos de un caballo” hace unos años, en Maui, una isla del archipiélago de Hawai. Para mí, la experiencia fue una coincidencia significativa. He aprendido a reconocer y honrar dichas experiencias. Me ayudan enormemente a tener un propósito en la vida.

“Aventura a lomos de un caballo” es el nombre que Frank Levinson, con su amiga Amber, le ha dado a la odisea espiritual que dirigen en una región apartada de Maui. MI familia y yo tuvimos la oportunidad de pasar un día “a lomos de un caballo” en la hermosa casita que Frank tiene allí.
Les dije a Amber y Frank que planeaba escribir un libro sobre cómo ponerse en contacto con la parte espiritual de nosotros mismos, y permitir que quien gobernara fuese el lado humanitario.

Amber dijo: En ese caso, escribirás sobre la libertad. Lee el libro de Florinda Donner.
Entró en el dormitorio y volvió a salir con un ejemplar de Being-in reaming (Vivir en sueños), e insistió en que me lo llevara y me quedara con él. Yo ya lo he terminado –dijo ella-, y he estado esperando a que llegara la persona indicada para leerlo. Quiero que te lo quedes como regalo.
Mientras íbamos en coche hacia el otro extremo de la isla, le dije a mi esposa, Marcelene:
Tengo la impresión de que leer este libro será un acontecimiento que cambiará mi vida. –Y, desde luego, me puso justo ene l sendero que estaba buscando.

He aquí la definición de libertad de Florinda Donner: ¿Cuánto cuesta la libertad?
La libertad te costará la máscara que llevas puesta –dijo ella-, la máscara que te hace sentir tan cómodo y tanto cuesta desechar, no porque se te adapte muy bien sino porque la has llevado durante mucho tiempo. –Ella dejó de pasearse y se detuvo ante la mesa de cartas.

“¿Sabes qué es la libertad? –preguntó retóricamente-. La libertad es la total ausencia de preocupación por ti mismo –continuó al tiempo que se sentaba junto a mí, sobre la cama-. Y la mejor manera de dejar de preocuparte por ti mismo es preocuparte por otros.

¿Puede imaginarse vivir todo un día sin pensar en usted mismo? ¿Sin que nada le ofenda, sin que nada le trastorne, sin que nada le enoje? ¿Es posible ver el mundo como es? ¿Es posible despreocuparse de sí mismo en esa situación?

¿Sería entonces capaz de tender la mano para ayudar a otros, de vivir, trabajar y proveer, sin preocupase de lo que recibirá a cambio? Sólo trate de imaginarse que no piensa en usted mismo ni una sola vez en todo el día, sin preguntarse ni una sola vez por qué no le aprecian lo bastante, por qué no es lo bastante rico, por qué no le tratan con la suficiente justicia. Sólo advierta que los otros hacen lo que hacen, sin compararse con ellos. Entregue algo de sí mismo y no pida ni espere nada a cambio. Simplemente viva. ¡Es libre!.

He aquí los párrafos finales del maravilloso libro de Donner:
Florinda me había dicho que la libertad es una absoluta ausencia de preocupación por uno mismo, una falta de preocupación que se logra cuando la mayor parte de la energía apresada dentro de nosotros es puesta en libertad. Había dicho que esta energía sólo se libera cuando ponemos límites al elevado concepto que tenemos de nosotros mismos, de nuestra importancia, una importancia que sentimos que no debe ser violada ni objeto de burlas... El precio de la libertad es muy alto. La libertad solo puede alcanzarse cuando se sueña sin esperanza, cuando está dispuesto a perderlo todo, incluso los sueños.

Para algunos de nosotros, el soñar sin esperanza, el luchar sin ninguna meta en mente, es la única manera de mantenernos a la altura de la libertad. La libertad, si se la define como ausencia de cadenas, existe para muchos. Pero si libertad significa librarse de aquello que nos constriñe la conciencia diaria, si la libertad significa tener visiones ilimitadas, si la libertad significa crear milagros y vivir en una dimensión espiritual radicalmente nueva, entonces la libertad existe para muy pocos.
Si puede olvidarse de la idea de su propia importancia sin derribar su propia estima, está escogiendo el tipo de libertad que Florinda donner me ayudó a ver. También sabrá lo que quería decir Janis Joplin cuando cantaba: “Libertad no es más que otra palabra para decir que no hay nada que perder”. Cuando no se tiene nada que perder, se es libre por completo, y cuando no
preocupa la propia importancia, se tiene libertad. Se tiene un propósito, se vive en júbilo, y uno espera que el mundo sea un lugar divino donde amar a los otros. En realidad está creando de nuevo su mundo con su recién hallada libertad. Y a uno ya no le obsesiona obtener el crédito de nadie.

domingo, 8 de febrero de 2009

Realmente bonito


Hoy me han enviado una bonita historia que me ha encantado. Según sus palabras: "Sublime"...

Gracias Elena (coaching@elenaporte.com)

Fran


domingo, 1 de febrero de 2009

Una pregunta


Buenas noches!!

A veces, como ha ocurrido hoy, y como ocurre cada vez mas a menudo, me doy cuenta que no se nada; me doy cuenta que no se y que no quiero saber; pero me doy cuenta... Es algo habitual encontrarme leyendo algún libro o texto de algún maestro, y casi siempre me ocurre lo mismo, siempre me aborda la misma pregunta, siempre me asalta la misma idea: ¡que poco tiene que ver el conocimiento con la sabiduría!.

Según he leído, la sabiduría es la experiencia, "el hacer", nada que ver con "el saber" (aunque saber sin experiencia lo llamaría imaginar). Por eso, a menudo siento esa sensación extraña, y me pregunto.. ¿se? ¿no se?.. hasta que me doy cuenta de algo interesante... ¡y a mi que narices me importa!

Perdonar la divagación, pero es lo que me ha venido cuando iba leyendo el libro del maestro Osho "Vida, Amor y Risa", y del que os cuelgo una parte que me ha llamado la atención. Y como no podía ser de otra manera, tiene que ver con el amor.

Me gusta el tratamiento que Osho hace de un concepto tan profundo y sagrado como el amor, y su especial manera de decirnos que ¡¡¡estamos tan equivocados!!!. Es curioso observar como todos nos hacemos nuestra película de que es el amor de verdad, el amor eterno, el auténtico...

A ver si como a mi, la lectura de esta respuesta a una de las tres preguntas que le plantean eneste capítulo del libro, os hace replantear su verdadero significado... o no.

Un abrazo con todo mi amor!!!

Fran


Osho.- "Vida, Amor y Risa" Capítulo 3 "Tres preguntas"

En lo profundo de mí hay un anhelo de amor permanente. ¿Es eso una estupidez?

El amor puede existir en dos dimensiones: horizontal o vertical. Estamos familiarizados con el amor horizontal; ésa es también la dimensión del tiempo. La vertical es la dimensión de la eternidad.

En tu corazón no anhelas lo permanente; ahí te equivocas. Pero esa tergiversación es casi universal porque conocemos sólo un plano: el horizontal, la dimensión del tiempo. En esa dimensión hay sólo dos posibilidades: o algo es momentáneo, o es permanente. Pero lo permanente no es más que uno junto al otro muchos momentos; eso también empieza y termina. La permanencia no es eterna, no puede serlo. Nada puede ser eterno en el tiempo. Lo que nace en el tiempo está destinado a morir en el tiempo. Si hay un principio, hay un fin.

Y tu amor tiene un comienzo; empieza en un cierto momento en el tiempo. Entonces tiene que acabar. Sí, puede terminar más tarde o más temprano. Si termina rápido tú lo llamas momentáneo; si tarda un poco más de tiempo en llegar a su fin lo llamarás permanente. Pero esa permanencia tampoco llenará de satisfacción al corazón, porque el corazón anhela aquello que no acaba nunca, aquello que es para siempre. Es la añoranza de Dios. Dios es otro nombre para el amor eterno.

Jesús dice que Dios es amor. Y éste es uno de los más grandes dichos nunca expresados. El amor se convierte en sinónimo de Dios. Si conoces el amor eterno, habrás conocido a Dios. Eso lo es todo, con eso todo es satisfecho.

Pero la mente no sabe nada acerca de la eternidad. El corazón añora lo eterno, pero la mente continuamente interpreta los anhelos del corazón. Y la mente sólo conoce, o bien un amor vivido durante muy poco tiempo, o el amor vivido durante un poquito más de tiempo. Pero aunque el amor perviva un poco más, el miedo de que se acabe siempre estará ahí. Y tu miedo está justificando: se va a terminar. En realidad, durará más si no eres inteligente. Si eres muy, muy torpe y muy, muy poco inteligente te llevará mucho tiempo el darte cuenta de la futilidad de ese amor. Si eres muy inteligente se acabará rápido porque verás que no es gran cosa.

Cuanto más inteligente es una persona, más corta será la duración de su amor, del amor tal y como lo conoces. Por eso, a medida que la humanidad se vuelve más inteligente, el amor se va convirtiendo en un fenómeno de corta duración. En el pasado era casi permanente; no existía el divorcio. Hoy en día, todavía no existe el divorcio en los países poco civilizados. Cuanto más educado, culto y sofisticado se vuelve un país, más aumenta en la misma proporción el promedio de divorcios, por la sencilla razón de que las parejas se dan cuenta de que se aburren el uno del otro. No tiene sentido seguir alargándolo, es mejor terminar.

Pero la mente puede terminar una cosa e inmediatamente sustituirla por otra ilusión, una y otra vez. La mente no aprende. Incluso la persona inteligente sigue sin aprender. Y la mente se ha hecho tan poderosa que nada de lo que surge del corazón llega nunca a ti, a tu ser, sin que ella la interprete.

El corazón dice “eternidad” y la mente interpreta “permanencia”. Ahí es donde te equivocas. El anhelo del corazón es una dimensión vertical; ésa es la dimensión de la meditación. La mente vive en horizontal; por eso los místicos de todas las épocas se han dado cuenta de que mente y tiempo no son dos cosas diferentes: mente es tiempo. La mente no puede vivir en vertical; la mente vive en el pasado, en el futuro. Para la mente el presente no existe. La mente va moviéndose siempre de pasado a futuro. El presente parece ser solamente un medio para ir del pasado al futuro.

He oído…

Un cazador fue de caza a la selva. Un amigo suyo quería acompañarle; también quería ser cazador pero era un aficionado; casi no sabía.

El cazador le dijo:

-De cuerdo; puedes venir conmigo.

El cazador le llevó a un lugar por el que solían pasar tigres y leones, muy cerca del arroyo al que tenían que acercarse cuando sentían sed. Se escondieron tras unos arbustos. El cazador le dio instrucciones diciéndole:

-Cuando pase, pon atención y dispara inmediatamente.

Pasó un tigre. El cazador se quedó perplejo porque su amigo estaba casi paralizado, sin mover un dedo; no mostraba intención de disparar.

Luego le preguntó:

-¿Qué te ha sucedido?

Su amigo le dijo:

-El tigre iba tan rápido que solamente le vi cuando estaba fuera de mi alcance.

Así es exactamente el presente: lo ves sólo cuando está fuera de tu alcance, cuando ya ha pasado; solamente entonces lo ves. Nunca lo ves cómo presente. La mente no es tan rápida. La mente no es consciente, no está atenta. La mente está siempre soñando, siempre está rodeada de pasado y futuro y el pequeño y atómico momento del presente se desliza muy rápido; ha de desplazarse incluso más rápido que la propia luz porque nunca podemos apresarlo. Para cuando nos damos cuenta, ya ha pasado. Siempre te das cuenta cuando ya no está delante. De todo lo que eres consciente es del pasado que ya no existe y del futuro que todavía no es. Vives entre esos dos puntos no existentes.

La dimensión vertical es algo totalmente distinto: es un salto fuera de la mente. Y de eso es de lo que trata la meditación: sales de la mente, abandonas el pasado y el futuro, abandonas el tiempo. Ya no piensas, ya no sueñas, ya no deseas. No hay memoria, ni imaginación. Todo está en silencio.

Entonces puedes ver el presente y te das cuenta de que solamente existe el presente y nada más. El presente es eterno. En realidad, el presente no forma parte del tiempo en absoluto; el presente es parte de la eternidad. Siempre es ahora, nunca es otra cosa. Y ése es el anhelo del corazón, pero lo estás mal interpretando. Tú anhelas un amor que nazca de la meditación, que no nazca de la mente. Ése es el amor del que habla Jesús; ése amor es Dios. No es tu amor; tu amor no puede ser Dios. Tu amor es solamente un fenómeno mental; es biología, es fisiología, es psicología, pero no es eterno. Lo eterno pertenece al ser esencial.

El amor del que estoy hablando es esencial y tu amor no es esencial. Lo no esencial no puede ser eterno. Puede que trates de convertirlo en algo permanente, pero antes o después morirá. Puedes engañarte a ti mismo diciéndote que aún está aquí, puedes simular como si estuviera aquí. Millones de parejas en todo el mundo viven como si siguiera existiendo. Viven en el mundo del “como si”. ¿Cómo van a sentirse felices? Están vacíos de energía, están tratando de extraer algo de un falso amor. De ahí la frustración, de ahí el continuo aburrimiento, de ahí el incordio continuo, las peleas entre los dos. Están intentando algo que no es posible, están tratando de convertir su amor en eterno y eso no puede ser. Ha nacido de la mente y la mente no puede proporcionarte ninguna luz sobre lo eterno.

Mi sugerencia es que, si estás realmente dispuesto a satisfacer el anhelo del corazón, te olvides del amor. Primero adéntrate en la meditación porque el amor nacerá de la meditación. Es la fragancia de la meditación. La meditación es la flor, el loto de los mil pétalos. Permítele que se abra. Ayúdale a entrar en la dimensión vertical, en la no mente, en la ausencia de tiempo y entonces descubrirás que la fragancia está ahí. Entonces será eterna, incondicional. Entonces no se dirige a nadie en particular, no puede ser dirigida a nadie en particular. No es una relación; es más una cualidad que te rodea. No tiene nada que ver con el otro. Tú amas, tú eres amor; entonces es eterno. Es tu fragancia. Ha estado alrededor de un Buda, en torno a un Zarathustra, en torno a un Jesús. Es una clase distinta diferente de amor; es cualitativamente distinta.

Tú estás pidiendo solamente una cantidad un poco mayor, no un día, sino dos días. Tres días, cuatro días; no una sola vida, sino unas cuantas vidas. Pero, de todas formas, terminará. Y cuanto más lo estires, más magro se volverá, más aburrido se volverá, porque quiere morir y tú lo estás prolongando. Y a veces muere, pero tú eres incapaz de deshacerte de él; continúas cargando con el cadáver. ¡Y huele! Una vez fue algo hermoso; ahora está sencillamente muerto y apesta.

En las escrituras indias hay una hermosa historia sobre Shiva. Su esposa Parvati murió y él cargó con el cadáver de su esposa durante doce años por todo el país esperando encontrar a algún doctor que pudiera ayudarle. Lentamente, las extremidades del cadáver empezaron a desmembrarse, pero él continuó su viaje en busca de un médico, de un alquimista, de un mago, de un hacedor de milagros. Llorando, gimiendo, recorrió todo el país.

En India hay doce lugares sagrados. Se dice que esos lugares fueron las partes que se desmembraron del cuerpo de Parvati. Donde caía una de ellas, se convertía en un lugar sagrado.

Puedes cargar con un cadáver, pero no podrás encontrar al médico.

Esto es mucho más cierto que la historia de Jesús reviviendo a un muerto, aunque parece imposible que un hombre como Shiva cargara con el cadáver de una mujer. Pero me he dado cuenta de que he visto millones de personas cargando con amores muertos. Amores que habían fenecido hacía ya mucho. Y continúan cargando con ellos por miedo, por apego. Se aferran a lo conocido, a lo familiar, aunque sólo supone miseria y nada más; pero se aferran.

Cuando el amor muere, muere. A su debido tiempo uno ha de aceptar su muerte y ha de saber decir adiós, sin quejarse sin rebelarse, porque cuando algo acaba, ¿qué puedes hacer? Ésa es la naturaleza de las cosas: empiezan a su tiempo, acaban. Buda dice: “Todo aquello que tiene un comienzo, a su tiempo, morirá”. Acéptalo pues; ésa es la naturaleza de las cosas.

Pero si tu corazón realmente anhela algo eterno, entonces yo puedo enseñarte el camino. Abandona entonces la idea del amor. Antes de poder dar, has de tener. Estás tratando de dar algo que no tienes, estás tratando de obtener algo de alguien que no tiene nada. ¿Cómo va a ser entonces eterno? Antes o después surgirá la desilusión. ¿Durante cuánto cargarás con ella? ¿Cuánto tiempo podrás seguir engañado?

Por eso te digo que cuánto más inteligente seas, antes se escapará de tus manos. Solamente los estúpidos pueden llevar una vida de matrimonio creyendo que será algo permanente. La gente inteligente no puede vivir esa mal llamada vida de matrimonio, o si la viven, entonces tendrán que cambiar de compañeros muchas veces. Pero en cada ocasión, sucederá lo mismo.

La mente continúa encontrando causas diversas, pero nunca da con la verdadera causa. No puede, porque enfrentarse a la verdadera causa implica el suicidio de la mente. Descubrirás mil y una faltas en la mujer, en el hombre con el que vives. Ésa es la razón del fracaso del amor –las faltas de esa mujer- y no que el amor haya de fracasar en un momento dado. Has elegido a la mujer equivocada, no encajas con ella, no estáis hechos el uno para el otro, y así sucesivamente. Pero un día pensaste que sí estabais hechos el uno para el otro. ¡Y lo habéis olvidado por completo! Recuerda esos días, los primero días de enamorados en que solías pensar: “¡Durará para siempre!”. Incluso os prometisteis el uno al otro: “¡Esto durará para siempre!”.

Hace tan sólo unos días, un hombre y una mujer vinieron a mí y me dijeron que deseaban vivir juntos. Les sugerí que vivieran separados y que siguieran viéndose. Pero los amantes son amantes, los tontos son tontos. Por eso decimos “haces el tonto”. Querían vivir juntos. Incluso la mujer escribió: “Nunca nos separaremos, lo prometo. Estamos absolutamente seguros de que queremos vivir juntos, juntos las veinticuatro horas del día”. Así que le dije: “De acuerdo; es vuestra decisión”.

Y ayer no habían pasado dos meses, recibí una carta de la mujer diciendo: “Queremos separarnos”. ¡Tan sólo dos meses! Ella ha olvidado que un día escribió: “Nunca nos separaremos; siempre viviremos juntos”.

Le sucede a todo el mundo. Es una ficción, un espejismo. ¿Y quieres convertir el espejismo en algo permanente? ¿Cómo vas a conseguir que un espejismo sea algo permanente? ¿Cómo vas convertir un sueño en algo permanente? La mañana llegará y tendrás que despertarte. Y una vez hayas despertado, puede que cierres otra vez tus ojos tratando de encontrar de nuevo el sueño, tratando de ver adónde ha ido. Querrás continuarlo, pero no podrás hacerlo. Se habrá perdido para siempre. Una vez despiertas, se ha perdido para siempre; no puedes coger el hilo de nuevo. No puedes remediarlo, recuérdalo.

No puedes arreglar un amor roto. Un espejo roto, puede que si. Puedes encontrar algún sistema: puedes fundirlo y rehacerlo de nuevo. Pero con un amor roto… no hay ningún sistema, ninguna posibilidad. Por esto surge el miedo. El miedo revela que en tu interior eres consciente de que se está escapando de tus manos y por eso quieres que sea permanente. Y entonces la manera es acudir ante el juez y casarte. Ése es el sistema para convertirlo en permanente: transformarlo en un asunto legal de manera que el juez, la policía, los magistrados, la ley, el Estado te ayuden de todas las maneras posibles. Aunque quieras separarte, ellos no permitirán que te separes.

Es una suerte que esa mujer me diera el papel que escribió a mí y no al juez. No tiene que preocuparse. El mismo día en que me lo dio, lo tiré porque sabía que no valía la pena guardarlo. Antes o después acabaría. Y no quiero que se sienta incómoda. Lo he tirado. Puede separarse… pero hará lo mismo de nuevo. Ése es el problema. Y, créeme, dentro de dos meses es posible que lo escriba de nuevo.

Ahora desea estar totalmente sola, no quiere vivir con nadie. ¡Se acabó! Ha despertado. Pero le sucederá una y otra vez. Le sucederá al menos unas cuantas veces más porque puedo oírla roncar y por eso sé que se pondrá a soñar de nuevo.

Ningún sueño puede ser permanente. Y tu amor es un sueño. La mente sólo puede soñar; no puede darte la realidad.

Sal de la mente. Olvida todo sobre el amor. No tienes ninguna comprensión del amor; no puedes tenerla. Sólo a través de la meditación cambiarás la dimensión de tu ser. De la horizontal pasarás a la vertical. De vivir en el pasado y en el futuro. Ahora bien, ¿por qué anhelar esa permanencia? “Permanencia” quiere decir que estás tratando manejar el futuro. Quieres que todo siga siendo como es, aun en el futuro. Pero ¿por qué? En realidad, el momento presente ya debe de haber volado lejos; sólo entonces empiezas a pensar en su permanencia.

Cuando dos amantes están realmente ilusionados no piensan en la durabilidad de su amor. Pregunta a cualquier pareja de amantes en sus días de luna de miel: no les importa. Saben que van a estar juntos para siempre.

Pero en el momento en que empieza a escaparse de tus manos, la mente te dice: “Ahora aférralo. Hazlo permanente. Haz todo lo que puedas para convertirlo en permanente. No te fijes en las fisuras que se están produciendo. No las mires, déjalas, olvídalas por completo, sigue tapándolas, sea como sea, arréglatelas de algún modo”.

Pero estás pidiendo lo imposible.

Yo te puedo enseñar meditación y desde ella surgirá una cualidad diferente de amor. Entonces no será tontear. Entonces será sabiduría, no tontería. Entonces no “caes enamorado” (*), sino que te elevas en el amor. Entonces el amor es una cualidad tuya.

Así como la luz rodea a la llama, el amor te rodea. Tú eres amoroso, eres amor.

Entonces es eterno. No está dirigido a nadie. Cualquiera que se acerque beberá de él. Cualquiera que se acerque a i resultará fascinado por él, enriquecido por él. Un árbol, una roca, una persona, un animal, no importa. Incluso si estás sentado, sólo… Buda, solo, sentado bajo un árbol está irradiando amor. El amor está constantemente lloviendo a su alrededor. Es eterno. Y ése es el verdadero anhelo del corazón. No lo tergiverses… pero la mente sólo puede tergiversar. La comprensión solamente es posible mediante la meditación.

(*) En inglés, “enamorarse” es fall in love; lit., “caer en amor”. (n. del T.).