¿Quien eres tú?

Un espacio para crecer y compartir...

domingo, 28 de diciembre de 2008

Primera clase de Eckhart Tolle con Oprah


Hola amigos!!

Hace un tiempo, el amigo Ezequiel me empezó a mandar las clases que impartió el maestro Tolle en el programa de Oprah, en Estados Unidos, traducidas al castellano. 

El curso en cuestión se compone de diez programas / clases que fueron emitidas a todo el mundo y que al parecer tuvieron repercusión mundial.

Ya lleva seis clases traducidas, y me he decidido ha irlas colgando poco a poco en el blog, ya que su lectura, como todas las de este maravilloso ser, son fuente inagotable de luz e inspiración.

Solo puedo agradecerle una vez más a Ezequiel su trabajo, apoyo y dedicación para compartir este maravilloso regalo con todos nosotr@s.

Aprovecho para desearos la mejor entrada de año posible, llena de presencia y amor... Mucha luz a todos y todas!!

Fran 


Primera Clase Eckhart Oprah
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viernes, 19 de diciembre de 2008

El mundo cambia cuando cambias tu.- Maria Pilar Merino

Hola amig@s!!

Hoy vuelvo a colgar un brillante articulo de Maria Pilar Merino, recogido de la web http://www.dsalud.com/crecimiento_numero41.htm , del que solo recogo luz y sabiduria, y que de nuevo nos hace recordar lo importante que es darse cuenta de nuestra responsabilidad en la forma que tenemos de relacionarnos con el mundo y sus implicaciones.

De un modo u otro, trata de hacernos comprender que en la mayoria de los casos y sin darnos cuenta, todos hacemos lo único que podemos hacer en nuestro tránsito por la vida. Nos ayuda a entender entender que no existe motivo alguno para entrar en conflicto con nadie. No puede existir el enfado o el rencor si asumes que en su lugar, en el lugar de la persona que sientes que te ataca, tu habrías actuado exactamente del mismo modo. (en base a tu genética y tus circunstancias…condicionamientos, etc. No hay otra elección posible..si la hubiera, la habrías aplicado.

Cada persona es un mundo, por eso no existe la verdad, porque cada uno vive su propia realidad. Lo que para uno es un problema, para otro puede resultar no serlo, y viceversa.

Por esta razón, tenemos problemas y conflictos en las relaciones porque pensamos que lo que nos dicen otras personas lo han decidido o creado ellas, cuando en realidad su decisión es producto de su genética, condicionamientos y sus circunstancias, de manera que en cierta forma no es culpable de lo que dice o hace, aunque si responsable. Sin embargo, esta inmadurez en la interpretación de las relaciones entre las personas es la que origina la emisión de juicios que solo traen a nuestras vidas angustia y dolor.

Si su pasado fuera tu pasado, si su dolor fuera tu dolor, sí su nivel de conciencia fuera tu nivel de conciencia, pensarías y actuarías exactamente como él o ella. Esta compresión trae consigo perdón, compasión y paz.

Que lo disfruteis

Fran


EL MUNDO CAMBIA... CUANDO CAMBIAS TÚ

La mayoría de las personas tendemos a situarnos ante los demás y ante las circunstancias en función de la información de que disponemos. Una información que mezcla lo que nos llega del exterior a través de los sentidos con las ideas o creencias que forman parte de nuestra personalidad. Y es bueno tener una postura definida siempre que ello no suponga un estancamiento en las ideas o esconda miedo al cambio, o resistencia al crecimiento, o dependencia y apego a lo conocido. Sin embargo, en ocasiones esa definición de posturas nos hace posicionarnos ante los demás o ante las circunstancias de una forma rígida que se manifiesta por una tendencia al enjuiciamiento. Y es que a veces la línea que separa esas dos posiciones mentales es tan fina que no nos damos cuenta cuando abandonamos la asertividad -autoafirmación- y pasamos al juicio.

La verdad es que con demasiada frecuencia nos atribuimos la potestad de juzgar con severidad las ideas y comportamientos de los demás mientras con nosotros mismos somos tremendamente indulgentes.

Pues bien, las nuevas ideas sobre Psicología y Filosofía nos hablan de que “todo pensamiento que tenemos se refiere en realidad a nosotros mismos”. Es decir, que aquello que censuramos o rechazamos en el otro es signo de autocensura o de autorrechazo.

En “Curso de milagros”, ese maravilloso libro que ha echado raíces profundas en todos los movimientos de Nueva Conciencia, se sugiere que para evitar caer en el juicio cambiemos el enfoque, la interpretación de lo que observamos. Según parece, el hecho de juzgar está estrechamente relacionado con el pecado y la culpa mientras que el hecho de cometer un error lo está con el aprendizaje. Existe una diferencia abismal entre ambos conceptos.

Durante nuestra vida, fruto del proceso de aprendizaje, podemos cometer errores... y ¡vaya si lo hacemos! Pero nunca deberían verse como pecados. Si cuando miramos a alguien vemos que ha cometido un error consideraremos que es fruto de su momento evolutivo, de su crecimiento, de su nivel de conciencia; pero si juzgamos lo que ha hecho como un pecado le imponemos de inmediato -aunque sea mentalmente- una condena, un castigo. De hecho, los sistemas judiciales del mundo civilizado castigan a los criminales recluyéndolos en cárceles que tienen un enfoque de expiación, no de rehabilitación, y las estadísticas demuestran que muchos de los reclusos son reincidentes y vuelven a ser condenados una y otra vez. El castigo que infligimos a los demás recae al final sobre nosotros, el resto de la sociedad.

Y no se trata de perdonar a quienes han atentado -en cualquiera de sus formas- contra los derechos ajenos sino de establecer mecanismos para que esas personas puedan rehabilitarse. Se trata de buscar vías para enmendar los errores pero, sobre todo, para intentar que no vuelvan a producirse.

Hay que considerar que cuando alguien nos hace daño es porque ha perdido el contacto con su ser esencial, porque está dominado por la ignorancia o la inconsciencia, o porque se ha dejado llevar por el miedo y se ha olvidado de su verdadera naturaleza.

Cuando juzgamos a una persona sólo podemos recurrir al perdón, algo que -de alguna manera- nos coloca en una posición de superioridad con respecto al otro.

En cambio, cuando ponemos en marcha la comprensión y consideramos el modus vivendi de esa persona y lo enfocamos bajo el prisma de un proceso evolutivo de despertar de la consciencia, surge la aceptación.

Normalmente tenemos una buena opinión de nosotros mismos y nos cuesta reconocer aquellos aspectos poco positivos de nuestra personalidad. ¿Por qué no hacemos gala de la misma indulgencia cuando se trata de otras personas? Muchas veces nos engañamos creyendo que somos lo que creemos y que valemos lo que opinamos pero si realmente nos paráramos a observarnos un poquito veríamos las incongruencias en que constantemente caemos.
Por ejemplo, cuando vamos a una manifestación pacifista y terminamos haciendo uso de la violencia -aunque sea verbal- contra los defensores del sistema; cuando protestamos por los desastres ecológicos provocados por las grandes empresas sin que nosotros desarrollemos esa conciencia de respeto a la naturaleza en nuestra vida cotidiana; cuando nos escandalizamos de la manipulación que ejercen los medios de comunicación mientras ignoramos la que nosotros practicamos; cuando nos creemos mejores que los demás y simplemente es que manejamos una mayor cantidad de información... Y así podríamos hacer una larga lista.

¿Qué pasaría si aceptáramos que sólo somos lo que hacemos, si pusiéramos en nuestro haber únicamente lo útiles que somos? Quizás llegáramos a la conclusión de que no estamos tan alto como creíamos, que simplemente somos una parte de algo y lo único que hacemos es alimentar nuestro propio ego. Un ego que se niega a reconocer que participamos y somos responsables de cuanto sucede a nuestro alrededor, que en nuestra mente también existen conflictos, guerras, mentiras, violencia, miseria, odio, injusticia, enfermedad, robos, que participamos de todas las emociones que nos rodean. Que, en alguna medida, nosotros ponemos nuestro granito de arena para que la sociedad sea como es, que es imposible que se acaben las guerras mientras nosotros no eliminemos de nuestra mente las armas: pensamientos que se convierten en cañones, bombas o misiles; intenciones que crean brechas y rupturas en las relaciones; palabras que se convierten en puñales; miradas que fulminan, etc.

Por tanto, cabría preguntarse: ¿quién soy yo para juzgar a los demás? Seguramente eso que juzgamos tan severamente lo hayamos hecho antes y aún sigamos haciéndolo, tal vez en otro ámbito, tal vez en menor proporción... pero la raíz es la misma. Es posible que la vida nos ofrezca a través de personas y situaciones difíciles el aprendizaje que nos permitiría reconocer y sanar esa parte de sombra que nos devuelve el espejo del otro, que sea la oportunidad de ser consciente de algo y que cuando demos el paso y resolvamos el conflicto la situación dolorosa o conflictiva desaparecerá para siempre porque ya no necesitaremos esas condiciones tan hostiles o esas experiencias tan duras para seguir evolucionando. Así pues, en lugar de juzgar al otro observemos en qué medida lo que vemos en él forma parte también de nuestra vida y empecemos por cambiar ese aspecto en nosotros. Seguro que es la mejor aportación que podemos hacer para colaborar en la creación de un mundo mejor.

María Pinar Merino

Articulo extraido de: http://www.dsalud.com

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Psicologia tradicional versus Psicologia Transpersonal

Buenos dias!!

Llevo un rato estudiando algunos apuntes del curso al que asisto de Terapia Gestalt (ahora mismo estoy en el segundo año de los cuatro que abarca la formación), y me ha venido a la mente la idea de que mucha gente debe desconocer las diferencias que existen entre la psicologia tradicional y la psicologia transpersonal, estando esta última relacionada con la terapia gestaltica.

Y me ha parecido interesante publicar parte de un artículo de Paco Peñarrubia, Diector de la escuela madrileña de Terapia Gestalt y uno de los referentes más relevantes de nuestro pais en esta área, ya que trata esta diferenciación de una manera bastante clara y directa.

En este extracto de su artículo publicado en la web www.frtizgestalt.com , queda manifiesta la gran diferencia que separa a estas dos modalidades para tratar la resolución de conflictos en el comportamiento, siendo la principal diferencia la implicación de la espiritualidad en la psicoterapia transpersonal.

Si alguien está buscando formas de recorrer el camino del cambio y del crecimiento con herramientas adecuadas, le recomendaria sin lugar a dudas la Gestalt como unto de partida. En mi caso, está transformando mi vida y mi percepción del mundo…

Gracias!!

Fran


La Espiritualidad Gestalt Transpersonal Por Francisco Peñarrubia

Hablar de trascendencia y espiritualidad era sinónimo, hasta hace bien poco, de pensamiento no científico, a la vez que se asociaba con las creencias religiosas y el consiguiente prejuicio en todos aquellos que hemos recibido una «mala educación religiosa» autoritaria y basada en valores morales externos (sociales). Recojo el testimonio de John Rowan:

El término espiritual tiene ciertas connotaciones intimidatorias para muchos de nosotros (o en cualquier caso, las tiene para mí) porque evoca los recuerdos infantiles de la religión formal en la que fui educado. En lo que a mí respecta, este tipo de vivencia religiosa se limitaba a tratar de ajustar mi vida a una serie de ideales imposibles, un hecho que, por lo general, me reportaba más sufrimiento que felicidad porque desde esta perspectiva, la culpa y la hipocresía van de la mano. Hoy en día comprendo que todo esto tiene muy poco que ver con la auténtica religión. Las crisis que he atravesado tanto en mi proceso terapéutico como en mi proceso espiritual, no han sido limitadoras sino liberadoras. No se trata tanto de cumplir nuevas obligaciones o de adoptar nuevos mandamientos como de ir descubriendo quién soy realmente.

El término «transpersonal> evita «topar con las iglesias» y permite encuadrar la espiritualidad en la experiencia interior (personal), que es única e individual aunque, a la vez, esté recogida en todas las grandes tradiciones metafísicas de Oriente y Occidente. También hablar de espiritualidad desde la óptica de la psicología ha sido un riesgo e incluso una contradicción según el enfoque psicológico al que uno se adscribiera. Estados de conciencia transcendentes se han interpretado desde la psicología y la psiquiatría como «regresiones patológicas del ego de proporciones casi psicóticas»; las experiencias místicas se han tachado también de «regresiones neuróticas a la unión con el pecho», los estados extáticos como
La irrupción de la psicología humanista en Occidente, a la que se llamó «tercera fuerza» respecto al psicoanálisis y al conductismo, vino a modificar esta situación. La Asociación Internacional de Psicología Humanista definió así, entre otros objetivos, la filosofía del movimiento:
Sobrepasar los límites tradicionales de la Psicología, para incluir métodos de comprensión de la experiencia humana y la experiencia del potencial de cada uno; insistir en las experiencias que favorecen la realización de sí mismo..., la responsabilidad individual, autenticidad y trascendencia; proponer una percepción de la persona total: corporal, mental, emocional y espiritual...

A partir de aquí se ha desarrollado un movimiento que ha dado en llamarse «psicología transpersonal>.


La Psicología Transpersonal

El Journal of Transpersonal Psychology, aparecido por primera vez en EE.UU. en 1969, define así sus propósitos:

interés por los procesos, valores y estados transpersonales, la conciencia unitiva, las metanecesidades, las experiencias cumbre, el éxtasis, la experiencia mística, el ser, la esencia, la beatitud, la reverencia, el asombro, la transcendencia del sí mismo..., las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, la compasión, la cooperación transpersonal, la realización y actualización transpersonales y los conceptos, experiencias y actividades con ellos relacionados.
La psicología transpersonal apunta al campo de la investigación psicológica incluyendo áreas de la experiencia que hasta entonces se habían soslayado. El término transpersonal alude, según Walsh y Vaughan, a las experiencias que afectan a la conciencia y a una extensión de la identidad que va más allá de la individualidad y de la personalidad. Se nutre tanto de la ciencia occidental como de la sabiduría oriental en un intento de integrar ambos conocimientos en lo referente al desarrollo del potencial humano.

Dentro de estos términos, la realización de dicho potencial tiene que ver, resumiéndolo de la manera más simple, con transcender los limites del ego, entendiendo por ego no el yo freudiano, sino el autoconcepto, la imagen condicionada y empobrecida de nosotros mismo con la que nos identíficamos. Podemos hablar indistintamente de psicología o de psicoterapia transpersonal, porque «la psicoterapia constituye de por sí un tipo de abordaje espiritual. El mero hecho de prestar atención a lo que está ocurriendo en nuestro interior (como algo muy diferente a lo que debería estar ocurriendo o de lo que nos gustaría que ocurriese) puede ser considerado como un acto espiritual .

No olvidemos que la psicoterapia, tal como la entendemos actualmente, tiene un siglo de existencia, es muy reciente: anteriormente han sido las tradiciones espirituales las que se han ocupado de la conciencia y del desarrollo interior (como, por poner ejemplos de nuestra cultura cristiana, los ejercicios espirituales ignacianos y el examen de conciencia). En la medida en que la transpersonalidad se ha convertido en un fenómeno de investigación (y también en una moda) se han ido acotando sus limites, lo que es o no es, la jerga adecuada y la inadecuada: se diferencia lo transpersonal de lo pre-personal (previo a la lógica y regresivo) y de lo extrapersonal (lo paranormal en general), tampoco es sinónimo de «nueva era» ni de una nueva religión ni de la preponderancia del hemisferio cerebral derecho. Se relaciona con la intuición, la creatividad, las experiencias-cumbre de las que hablaba Maslow (no necesariamente extraordinarias sino ligadas a la vida cotidiana como la contemplación extasiada de un atardecer), etc.

Creo sinceramente que se está complicando el bosque y cada vez parece más una selva. Lo esencial del movimiento podría resumirse en lo que Naranjo denomina «una reespiritualización de la psicología», después de los excesos cientificistas. También considera la psicoterapia como una «conducción psico-espiritual» sin que pueda separarse el proceso psicológico del espiritual.


La Terapia Gestalt en el Contexto Transpersonal

Es conocido el mapa de Ken Wilber: «El espectro de la conciencia», donde cataloga a las escuelas psicológicas en función del nivel de conciencia que contemplan, entendiendo que la personalidad humana es una manifestación o expresión en múltiples niveles de una sola conciencia. También los enfoques terapéuticos pueden jerarquizarse según el nivel de conciencia en que operan, y así Wílber señala, por ejemplo, que el psicoanálisis actúa en el nivel del ego.

Este nivel del EGO alude a la identificación del hombre no con su organismo psicosomático sino con una representación o imagen mental, más o menos precisa, de su organismo total. Se identifica con su ego, con una imagen de sí, escindiendo normalmente la psique y el cuerpo. Además de esta dualidad psique/cuerpo, en este nivel opera la dualidad consciente/inconsciente, por eso aquí se ubican las terapias que comparten la creencia en la escisión entre la persona y su sombra y precisamente el proceso terapéutico consiste en restablecer el contacto con la sombra y reapropiarse de lo proyectado fuera hasta que el individuo adquiera una imagen de sí más exacta y aceptable, más correcta con su organismo total.

Al siguiente escalón Wilber lo denomina nivel EXISTENCIAL y aquí ubica a la terapia gestalt. En este nivel operan las terapias no tan preocupadas por los dualismos escindidores del organismo (psique/cuerpo, consciente/inconsciente) sino que conciben holisticamente a la persona como un organismo total, y la polaridad es aquí entre el organismo y el medio; se trata por tanto, de restablecer el equilibrio entre las necesidades del individuo y las de su entorno, ocupándose de las crisis que ocurren en esta frontera y apoyando las potencialidades de la persona para desarrollarse mejor e intervenir más adecuadamente en su medio.

Seguiría jerárquicamente la banda TRANSPERSONAL, que se caracteriza por la suspensión de todos los dualismos. Permite al individuo mirar con amplitud sus limitaciones emocionales y de todo tipo, lo cual significa que ha dejado de usarlas para deformar la realidad, es decir, que ya no se vale e ellas para interpretar neuróticamente el mundo. Sería una posición de testigo supraindividual, como ocurre en las prácticas budistas o en la experiencia de arquetipos.

Por último, en el nivel de la MENTE operan las «terapias» (sería más adecuado hablar de prácticas espirituales) que trascienden el sutil dualismo anterior del testigo frente a lo testimoniado. Cuando despierta la mente, ambos son la misma cosa. Es la experiencia del universo por el universo, es la conciencia de la conciencia cósmica intemporal e inespacial de la que habla el budismo mahayana, el taoísmo, el sufismo, algunas formas de misticismo cristiano, etc.

Si es difícil describir un proceso terapéutico, no lo es menos sintetizar el desarrollo espiritual, como Wilber intenta a través de este mapa, reconociendo que su clasificación es relativa y parcial (yo la criticaría más bien por exceso de intelectualidad) pero que sirve para explicar cómo el desarrollo de la conciencia es un proceso de renuncia a las identificaciones exclusivas, estrechas y parciales para ir descubriendo otras más amplias y globales mediante el desapego.


El artículo completo lo encontraras es: http://www.fritzgestalt.com/artiespiri.htm


jueves, 11 de diciembre de 2008

Un regalo especial

En estas fechas en las que todo el mundo comparte buenas intenciones, y nos enviamos correos de paz, amor y deseos de felicidad, he estado pensando cual podria ser mi regalo para vosotros...

La verdad es desde la mente, se hace muy dificil encontrar algo que llene mis espectativas de "querer quedar bien", ya que inevitablemente es el ego el que toma las riendas, queriendo tomar el control y aspirando a ser un protagosita admirado y reconocido.

Pero desde el corazón, solo fluye una sola cosa cuando siento vuestra presencia, aunque solo la viva desde la imaginación... AMOR!!. Por eso quiero deciros que OS AMO, que vuestra existencia y compartir mi existencia con vosotros desde la conexión universal es lo que me hace sentir lleno de amor por la vida, y que aqui y ahora sois el mejor regalo que podia desear.

Os pongo una poesia que encontré en la web www.tubreveespacio.com que expresa mucho mejor lo que os quiero transmitir, con el deseo de que os llegue al corazón como me ha llegado a mi...

Gracias por ser, y Feliz Navidad amig@s!!!

Fran


"Un regalo especial"

Para un ser tan maravilloso y especial
debe existir un regalo excepcional,
un regalo que sin ser costoso
sea de valor incalculable.

Que no tenga una envoltura
demasiado vistosa o complicada
pero que sea ante tus ojos
algo digno de maravillarse.

Un regalo que puedas conservar
aun al paso de todos los tiempos
y del cual en tu memoria puedas recordar
la fecha especial en que te fue otorgado.

Un regalo que en los momentos de tristeza
le de un soplo de aliento a tu vida
y tranquilo adelante puedas continuar.

Un regalo que en los momentos de alegría
con el puedas disfrutar
y compartir todas aquellas cosas
que a tu alma den felicidad.

Un regalo que a tu alma de descanso
cuando la carga pesada sientas ya
y creas que levantarte no podrás.

Un regalo que a donde quiera que vayas
a tu lado por siempre puedas llevar;
que a las miradas indiscretas de la gente
oculta por siempre pueda estar.

Un regalo que se adapte siempre
a tus sentimientos y necesidades
y te de el valor y el coraje
para seguir siempre adelante.

Un regalo que en los momentos de infortunio
te brinde de consuelo y esperanza.

Un regalo que sea camaleónico
que siempre contigo puedas llevar
tanto en los momentos de alegría
como en los momentos de profunda tristeza.

Un regalo que te acompañe cuando estés tranquilo
o cuando te incomode algún enfado.

Un regalo que esté a tu lado
cuando te encuentres mas cansado
te refugies y encuentres reposo,
que vaya contigo a todas partesaun sin estar presente,
que forme parte de tu alma y corazón.

Un regalo que soporte las inclemencias del tiempo,
que sea de raíces tan fuertes
que no exista poder en el mundo
que por más intentos logren arrancar.

Mientras sigo en la incesante búsqueda
de ese regalo excepcional para ti
por el momento…

Solo te ofrezco
este corazón, que aun siendo
pequeño y frágil, lleva dentro
un amor tan grande como el cielo
que no hace otra cosa que amarte
y agradecer a Dios por tu existencia.

Isabel Pinedo Martinez
Mexico

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿Que es una emergencia espiritual?

¿Estas en un proceso de transformación personal y no sabes muy bien que te ocurre con respecto a lo que sientes?.

¿Te da la sensación de que algo no va bien, que te sientes mal, que estas incómoda?.

¿A ocurrido algo traumático en tu vida y desde entonces ya nada parece ser lo mismo?

¿Te has dado cuenta de que ya no sabes?

En este extracto del libro “En busca del Ser” de Christina Grof & Stanislav Grof se abordan estas preguntas de modo que facilitan la comprensión de ese tránsito en muchos casos “doloroso”, y conseguir con ello la fuerza necesaria para no bajar la guardia, y dejar que el proceso fluya de forma natural; solo permitiendo y aceptando lo que venga, sin interrupciones, conseguiremos trascender esa etapa para alcanzar la plenitud y sentir nuestra autenticidad.

Muchas gracias amigos y amigas.

Fran



Extracto de “En busca del Ser”.- Guia para el crecimiento personal
Christina Grof & Stanislav Grof


¿Qué es una emergencia espiritual?

Aunque los valores espirituales han sido en general reemplazados por consideraciones materialistas o sencillamente ignorados en la sociedad moderna, ahora se hace cada vez más evidente que el deseo de trascendencia y la necesidad de un desarrollo interno son aspectos básicos y normales de la naturaleza humana.

Los estados místicos pueden ser profundamente curativos y tener un importante impacto positivo en la vida de quien los experimenta. Es más: muchos episodios difíciles en los estados alterados de conciencia pueden considerarse crisis de transformación y de apertura espiritual. Las experiencias tormentosas de este tipo — emergencias espirituales, como las hemos llamado— han sido descritas en repetidas ocasiones en textos sagrados de todas las épocas como momentos duros en el sendero místico.

Las emergencias espirituales pueden definirse como etapas críticas y difíciles de atravesar en una profunda transformación psicológica que abarca todo nuestro ser. Se dan como estados alterados de conciencia, e implican emociones intensas, visiones y otros cambios sensoriales, pensamientos extraños y diversas manifestaciones físicas. Estos episodios suelen estar relacionados con cuestiones espirituales; incluyen secuencias de muerte y renacimiento psicológico, experiencias que parecen ser recuerdos de vidas pasadas, sentimientos de unidad con el universo, encuentros con diversos seres mitológicos y motivos similares.


¿Que desencadena una emergencia espiritual?

En la mayoría de los casos se puede identificar la situación que disparó la crisis de transformación: puede ser un factor físico primario, como una enfermedad, un accidente, una operación, un cansancio físico extremo o una prolongada falta de sueño. Circunstancias como éstas son capaces de bajar la resistencia psicológica al debilitar al cuerpo, y, además, al funcionar como poderosos recordatorios de la muerte y la fragilidad de la vida humana.

El ejemplo más dramático en esta categoría es la emergencia espiritual que sigue a una experiencia cercana a la muerte asociada a una grave crisis biológica, lo que permite acceder a experiencias trascendentales muy profundas. En las mujeres, una crisis de transformación puede ser desencadenada por la combinación del estrés físico y emocional durante el parto. Ya que dar a luz es una situación en la que existe el peligro de perder la propia vida, hay un elemento de muerte en cada nacimiento; esta experiencia lleva así a la madre a las fronteras mismas de la existencia individual: su comienzo y su fin. Esta es también la zona inrermedia entre lo personal y lo transpersonal.

En algunas instancias, un aborto natural o provocado puede jugar el mismo papel. A veces una transformación psicoespiritual puede comenzar durante relaciones amorosas intensas y emocionalmente desbordantes.

El sexo también tiene una dimensión transpersonal importante: por un lado, es un vehículo para trascender la mortalidad biológica porque es capaz de producir una nueva vida; por el otro, nene una profunda conexión con la muerte. De hecho, los franceses llaman ‘ pequeña muerte” al orgasmo. Una unión sexual que se da en el contexto de un lazo emocional poderoso puede convertirse en una profunda experiencia mística: todas las fronteras individuales parecen disolverse y la pareja se siente reconectada con su origen divino. Además de ser la unión biológica de dos seres huma nos, una situación de este tipo puede ser experimentada como la unión de los principios femenino y masculino, y alcanzar dimensiones divinas.

La profunda relación entre sexualidad y espiritualidad es conocida y cultivada en las tradiciones espirituales tántricas. En otros casos, el comienzo de una emergencia espiritual puede rastrearse hasta hallar una experiencia emocional muy fuerte, en especial una implique una gran pérdida, tal vez el fin de una relación amorosa importante, un divorcio, la muerte de un hijo, un padre u otro pariente cercano. Con menor frecuencia, el acontecimiento desencadenante es un desastre financiero inesperado, una serie de fracasos o la pérdida de un trabajo.

En algunas personas la gota que rebalsa el vaso puede ser la experiencia con una droga alteradora de la conciencia, o una sesión de psicoterapia intensa. Se conocen casos en los que una crisis de transformación comenzó en tus Sillón de dentista con la extracción de una muela utilizando oxido nitroso. La era de la experimentación descontrolada con drogas psicodélicas catapulto a mucha gente hacia la apertura espiritual, y a algunos de ellos hacia la emergencia espiritual. También hemos visto casos en los que una droga recetada por razones de salud fue el factor desencadenan te. Una sesión de hipnosis llevada a cabo con la intención de aliviar un terrible dolor de cabeza puede inesperadamente producir una experiencia de muerte y renacimiento, recuerdos de vidas pasadas y otros dominios espirituales de la psique que resultaran difíciles de asimilar.

Lo mismo ocurre con sesiones de psicoterapia experiencial que no se resuelven exitosamente. La amplia variedad de aparentes desencadenantes de la emergencia espiritual sugiere que lo más importante es la predisposición del individuo para la transformación interna, mucho más que los estímulos externos. Pero si buscamos un común denominador o un camino final en las situaciones desencadenantes, encontraremos que todas estas situaciones conllevan un cambio radical en el equilibrio entre los procesos conscientes e inconscientes. Algo ocurre que favorece el funcionamiento del inconsciente al extremo de que éste supera las percepciones comunes.

En ocasiones, las defensas del ego pueden verse debilitadas por una agresión biológica; en otros casos, un trauma psicológico interfiere con los esfuerzos de la persona, orientados hacia lo externo, redirigiéndola hacia su mundo interior. El catalizador más importante de una emergencia espiritual es un profundo compromiso con distintas prácticas espirituales.

De hecho, muchas de estas han sido diseñadas para facilitar la experiencia mística al aislar al buscador de las influencias externas y orientarlo hacia su inundo interior. Es fácil de imaginar el impulso espiritual que surge de las formas activas de la adoración religiosa, como bailar en trance, los giros sufies, la percusión de tambores, las salmodias o las letanías. Pero las crisis de transformación también pueden comenzar de manera menos dramática como la meditación sentada o en movimiento, la contemplación y la oración devocional.

En la medida en que disciplinas espirituales tanto orientales como occidentales ganan popularidad, más y más gente parece experimentar crisis de transformación relacionadas directamente con sus prácticas. Se han puesto en contacto con nosotros en repetidas ocasiones personas cuyas experiencias ocurrieron durante la práctica de la meditación zen, la meditación budista vipassana, el Yoga Kundalini, los ejercicios sufies, la oración cristiana o la contemplación monástica.