¿Quien eres tú?

Un espacio para crecer y compartir...

lunes, 29 de septiembre de 2008

Un poco de práctica para respirar...

Hola buscadores y buscadoras ;-)

Vuelvo a la carga con contenidos que pueden ser usados como procesos prácticos, y que ayudan enormemente a conectar con el aquí y ahora, trayendo a nuestras vidas esa calma tan necesaria y gratificante.

La autora de este extracto es Brigitte Hansmann. Brigitte Hansmann es educadora e instructora de movimiento en DFA (Duggan / French Approach), dirigido al reconocimiento de patrones somáticos. Trabaja con la técnica DFA desde el año 1988. En el año 1998 publica su primer libro “Con los pies en el suelo - forma del cuerpo y visión del mundo” (ed. Icaria).

Escribe artículos para distintas revistas españolas y es colaboradora de la revista Cuerpo-Mente. En 1999 crea la escuela “ermie” (www.ermie.net), de respiración, movimiento e integración emocional, para hacer accesibles al público general las aplicaciones prácticas de sus conocimientos.

Según expone, nosotros mismos podemos hacer mucho. Los resultados que se obtienen con dedicar un poco de tiempo a respirar y recibir el apoyo de la fuerza gravitatoria con conciencia son innegables. Haz la prueba y sigue las pautas descritas a continuación:

Date un respiro

Siéntate o túmbate según lo que te sea más cómodo en este momento y respira por la nariz. Observa los movimientos de la respiración. Concédete tiempo para permitir, sobre todo, el movimiento de descanso hacia el espacio delante de la columna y hacia el suelo, natural en la espiración. Al final de este movimiento incluso hay un momento en el que la espiración ya ha llegado a su fin y, realmente, todavía no hay necesidad de inspirar de nuevo. Permítete este momento de descanso total. Es una pausa en medio del ajetreo de la vida de cada día, a nuestro alcance miles de veces al día.

Cuando el cuerpo necesita aire, simplemente te abres y lo dejas entrar. El volumen del aire que entra en tu cuerpo produce un movimiento de expansión que se transmitiría a través de todo el cuerpo si no fuera por la tensión habitual que mantenemos sin darnos cuenta. Permite ese movimiento de expansión hasta que sientas la tensión que lo limita.

No hagas esfuerzos para ir más allá de esa limitación. Simplemente nota las sensaciones que aparecen en tu cuerpo cuando das permiso a que los movimientos de la respiración ocurran con este grado de de amplitud un poco mayor de lo normal. Posiblemente, al cabo de unas pocas respiraciones aparece una sensación que parece ser de ahogo, aunque objetivamente estés respirando con más profundidad que de lo habitual. Esto se debe al hecho de que ahora participa en el movimiento de la respiración una parte de tu cuerpo que habitualmente queda quieta, o sea ahogada. Como estás habituado a ello, no te das cuenta, pero al darle un respiro, la información de que esa parte de ti se está ahogando llega al cerebro y avisa de que necesita respirar. En este momento es importante que sigas a lo que ahora sabes y no a lo que sientes, porque la sensación del ahogo te impulsaría a inspirar rápida y superficialmente, aunque no hayas descansado hacia tu interior, ni hacia el suelo. El resultado sería que, de nuevo, respirarías tan poco que a esa parte no le llegaría nada, ni movimiento ni aire, pero ya no la notarías.

Si te concedes tiempo para reposar hacia el interior y hacia el suelo, a pesar de la sensación inmediata de falta de aire, la próxima inspiración llegará a donde sientes el ahogo. Si logras permanecer con tu atención enfocada en la respiración, al cabo de unas cuantas respiraciones más, la sensación de ahogo se desvanecerá y dejará paso a otras sensaciones que pueden ser liberadoras y/o informarnos de aspectos de nuestra vivencia que habíamos mantenido apartados de nuestra experiencia consciente.

Si empiezas a sentir opresión, angustia, dolor, tristeza, enfado, una risa o un llanto que no te habías permitido en su momento, no te asustes de esas sensaciones. Sólo son sensaciones. En su mayoría se refieren a situaciones que pasaron hace mucho tiempo. Aunque parezcan actuales, las situaciones presentes suelen ser re-escenificaciones de una situación irresuelta del pasado. Por esto, saluda la sensación que aparece amablemente y quédate con ella un tiempo para descubrir más información acerca de ella.

Describe a alguien o a ti mismo/a lo que notas y permite el flujo de las sensaciones y emociones. Entabla un diálogo con ellas.

La respiración te ayuda a mantener el contacto y a encontrar descanso en uno de los procesos tan antiguos como la vida misma: expansión y reposo hacia dentro, como un organismo unicelular. Con la inspiración puedes penetrar en la parte de ti donde aparece la sensación o emoción y darle a entender que te importa lo que siente, la puedes acariciar y dejarle sentir tu presencia; con la espiración puedes dejar salir el sobrante de carga emocional y ofrecerle el apoyo de la fuerza mayor del campo gravitatorio de la Tierra.

Algunas emociones retenidas en el cuerpo sólo con esto ya reciben la atención suficiente para seguir su transcurso y desaparecer, otras te dan una información que necesitas para poder tomar pasos concretos en tu vida que lleven a la resolución de conflictos antiguos o actuales. A todas las emociones del pasado y del presente, la respiración les abre espacio para que puedan fluir mejor y ofrecernos sus dones.

Recibe apoyo

Lo notemos o no, en todo momento estamos expuestos a la fuerza gravitatoria de nuestro planeta y podemos aprender a dejarnos sostener por ella. La tensión habitual de nuestros músculos suele mantenernos en conflicto con la gravedad, pero en el momento en el que nos permitimos descansar hacia dentro de nuestro cuerpo y hacia el suelo en la espiración, empezamos a recibir el apoyo de la Tierra. Imagínate como sería la sensación de poder contar con el apoyo de todo el planeta para cualquier cosa que hagas en tu vida. Compárala con la sensación de tener que vencer continuamente una fuerza mayor para hacer las cosas.

En nuestra cultura la educación viene centrándose principalmente en el pensamiento racional y la acción. Nos conviene entrenar habilidades que requieren de receptividad. Sentir es receptivo. No podemos decidir qué vamos a sentir, sino que sentimos las sensaciones y emociones que aparecen. A partir de allí podemos decidir cómo actuar al respecto. Pero estamos acostumbrados a juzgar lo que sentimos y censurarlo en función de nuestros juicios.

Para entrenar nuestra receptividad, para empezar, debemos tener la intención de recibir algo con conciencia, por ejemplo en la respiración: en la inspiración recibimos el aire en el interior, en la espiración recibimos el apoyo de la gravedad. Entregamos el peso de nuestro cuerpo al suelo, la silla, la cama o la superficie sólida que sea con la que estamos en contacto y dejamos que lo sostenga.

Cuando hemos experimentado la sensación de recibir apoyo al entregar el peso del cuerpo a la superficie sólida que está por debajo, podemos intentar enseñar la posibilidad de apoyo a la parte del cuerpo en la que se encuentra una emoción difícil que tengamos. El intento de poner el cuerpo, una parte de él o una emoción contenida en esa parte, en una relación con el entorno que permita recibir el apoyo del campo, contribuye mucho a mantener las proporciones: yo tengo una emoción y ocupa este espacio en mi cuerpo y tiene tal relación con el espacio mayor que me rodea.

De este modo, la emoción difícilmente llega a inundarme. Además, la experiencia muestra que al recibir el apoyo del campo gravitatorio de la Tierra, se recibe algo mucho mayor de lo que somos capaces de comprender. De repente, recibimos la mirada de un niño en la calle que nos comunica algo que habíamos olvidado, nos llega la fragancia de un árbol florido o una melodía que suena más allá de una pared nos toca en el corazón. Puede que el asunto que desencadenó la emoción difícil de repente carezca de importancia o se nos ocurra una solución práctica.

Agradecer lo recibido abre vías por donde, luego, se recibe mucho más. El otro día hice una prueba: evoqué buenos sentimientos y los envié alrededor del mundo, sentí alegría por algo que me había salido bien y dediqué un momento a sentir amor por mi marido y otras personas queridas. Fueron sensaciones muy agradables. Luego di las gracias. La sensación de la gratitud fue inconmensurablemente más grande y más agradable aún. Pruébalo. Seguro que tú también tienes mucho que agradecer.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Amor en estado puro!!

Buenas noches y muchas felicidades para las Merçes!!!

Estaba abriendo algunas carpetas del ordenador que tenia un poco abandonadas, y me he encontrado con este anuncio que me mandaron por mail hace mucho tiempo....y me he puesto a llorar de la emoción!!!

Ya lo habia olvidado y recuerdo perfectamente el dia que lo vi por primera vez; es increible lo que transmite y las emociones que despierta en el interior...; una vez más amor en estado puro!!!

Un abrazo y mucha luz!!!

Fran


video

lunes, 22 de septiembre de 2008

La ausencia de Ego significa más.- Ken Wilber

Hola una vez mas!!

Cada vez me será más dificil ir añadiendo nuevos artículos ya que por mi trabajo suelo viajar bastante, y ahora entro en una de esas etapas en las que voy a tener que recorrerme España bastante a menudo.

De todos modos, a poco que pueda, iré incorporando nuevas experiencias para que este blog siga creciendo, y si es posible, aportando nueva luz a los que disfrutamos del gozo de sentir como se expande la conciencia, trayendo a nuestra vida paz, tranquilidad y muchisimo amor…

Hoy quiero compartir una curiosa forma que tiene nuestro amigo Ken Wilber de definir el Ego, profundizando en el concepto de que en el camino de la autorealización, no se trata de eliminar a este ente que nos posee a todos y todas, ya que eso es misión imposible.

Se trata de dejar de identificarse con él, para así poder hacer uso de su gran potencial a favor de una vida iluminada por la conciencia y el amor.

Un abrazo amig@s!!


Ken Wilber.
La ausencia de Ego significa Más.

Precisamente porque tanto el ego, el alma y el Self pueden estar presentes simultáneamente, más vale que comprendamos el real significado de la ausencia de ego, idea que ha producido una increíble cantidad de confusión. La ausencia de ego no significa la ausencia de un yo funcional -eso sería un psicótico, y no un sabio-: lo que significa es que uno ya no se identifica exclusivamente con ese ego.

Uno de los numerosos motivos por los cuales tenemos problemas con la idea de ausencia de ego es que la gente desea que sus sabios sin ego satisfagan todas sus fantasías de lo que es santidad o espiritualidad, lo que generalmente significa que están muertos del cuello hacia abajo, sin impulsos o deseos carnales y desplegando una eterna y suave sonrisa.

Quieren que sus santos se hallen libres de todas aquellas cosas con las que las personas típicamente tienen problemas -el dinero, el sexo, los vínculos con los demás, los deseos-.

Lo que la gente desea son santos sin egos que se hallen por encima de todo eso. Cabezas parlantes es lo que desean. Creen que la religión les hará librarse de todos los instintos básicos, los impulsos y los vínculos con los demás, y por tanto se orientan hacia la religión -no buscando indicaciones acerca de cómo vivir la vida con entusiasmo, sino cómo evitarla, reprimirla, negarla, huír de ella-.

En otras palabras, la persona típica desea que el sabio espiritual sea menos persona, que se halle de algún modo libre de todas esas fuerzas complicadas, presionantes, pulsantes, jugosas y enredosas que impulsan a la mayoría de los seres humanos. Esperamos que nuestros sabios sean una ausencia de todo lo que nos motiva e impulsa! Deseamos que nuestros sabios se hallen enteramente intocados por todas aquellas cosas que nos atemorizan, confunden, atormentan y desconciertan. Y esa ausencia, ese vacío, ese menos que personal es lo que frecuentemente creemos que es la ausencia de ego.

Sin embargo. la ausencia de ego no significa menos que personal, significa más que personal. No personal (-), sino personal (+): todas las cualidades personales normales más algunas transpersonales. Piensen en todos los grandes yogis, santos y sabios -desde Moisés a Cristo a Padmasambhava-. No eran unos enclenques de modales amanerados, sino feroces revolucionarios -desde un látigo en el templo hasta someter a países enteros.

Hablaron con el mundo en sus propios términos, y no en base a una piedad descarnada; muchos de ellos instigaron masivas revoluciones sociales que han proseguido durante miles de años.
Y lo hicieron de ese modo no porque esquivaran las dimensiones físicas, emocionales y mentales que implica el ser un ser humano -y al ego que es su vehículo- sino porque se involucraron con esas dimensiones con un impulso e intensidad tales que sacudieron al mundo hasta sus mismos cimientos.

Sin duda que también se hallaban conectados con el alma (nivel psíquico más profundo) y el Espíritu (el Self sin forma, fuente suprema de su poder), pero expresaban ese poder y obtuvieron resultados concretos, precisamente porque se involucraron con esa intensidad en las dimensiones inferiores, a través de las cuales ese poder podía expresarse en términos comprensibles por todos.

Estos grandes movilizadores y agitadores no eran egos pequeños; eran, en el mejor sentido del término, grandes egos, precisamente porque el ego -el vehículo funcional del reino denso- puede existir, y de hecho existe junto con el alma (el vehículo de lo sutil) y el Self (el vehículo de lo causal). Fue a través de sus egos que estos grandes maestros movilizaron el dominio de lo denso, porque el ego es el vehículo funcional de ese dominio.

No estaban, sin embargo, identificados exclusivamente con sus egos (ése sería un narcisista), sino que simplemente descubrieron la conexión de sus egos con una radiante fuente Cósmica. Los grandes yogis, santos y sabios lograron tanto precisamente porque no eran pequeños seres serviles y aduladores sino grandes egos, conectados con su propio Yo superior, con el Atman puro vivo (el puro yo-yo) que es uno con el Brahman; abrieron sus bocas y el mundo tembló, plegó sus rodillas y se enfrentó a su Dios radiante.

¿Era Santa Teresa una gran contemplativa? .Sí, y Santa Teresa es la única mujer que jamás haya reformado por entero a una tradición monástica católica (reflexionen acerca de eso). Gautama el Buda sacudió a la India hasta sus cimientos. Rumi, Plotino, Bodhidharma, Lady Tsogyal, Lao Tsé, Platón, el Baal Shem Tov: estos hombres y mujeres iniciaron revoluciones en el dominio denso que duraron cientos, a veces miles de años, algo de lo que aún no pueden vanagloriarse ni Marx ni Lenin ni Locke ni Jefferson.

Y lo hicieron no porque estuviesen muertos del cuello hacia abajo. No: eran egos monumentales, gloriosos y divinamente grandes, conectados con su nivel psíquico más profundo, el que a su vez se hallaba conectado directamente con Dios.

Por cierto que existe cierta verdad en la idea de trascender el ego: pero esto no significa destruírlo, sino conectarlo con algo mayor. Como lo expresa Nagarjuna, en el mundo relativo, el atman es real. Por tanto, en ningún caso anatta es una descripción correcta de la realidad. El pequeño ego no se evapora: permanece presente en el dominio convencional como el centro de actividad funcional. Como dije, perder ese ego es volverse un psicótico, y no un sabio.

Trascender el ego, por tanto, significa entonces trascenderlo... pero incluírlo en una unión más profunda y elevada, primero en el alma o nivel psíquico más profundo, y luego con el Testigo o Self primordial, y luego con cada etapa previa tomada, enrrollada, incluída y abrazada en la radianza del Sabor ònico.

Y eso significa que no nos deshacemos del pequeño ego, sino que lo habitamos por entero, lo vivimos con entusiasmo, lo utilizamos como el necesario vehículo a través del cual son comunicadas las verdades superiores. El Alma y el Espíritu incluyen al cuerpo, las emociones y la mente: no las eliminan.

Dicho sin adornos, el ego no es un obstáculo al Espíritu, sino una manifestación radiante de éste. Todas las Formas no son otra cosa que el Vacío, incluyendo la forma del ego. No es necesario deshacerse del ego, sino simplemente vivirlo con cierta exuberancia. Cuando la identificación deja de estar adscrita exclusivamente al ego y se extiende al Cosmos entero, el ego descubre que el Atman individual es, de hecho parte del Brahman. El gran Self es, de hecho, no un pequeño ego, y por tanto, hasta donde te halles atascado en tu pequeño ego, se requiere de una muerte y de una trascendencia.

Los narcisistas son, simplemente, personas cuyos egos no son aún suficientemente grandes para incluír al Cosmos entero; y por tanto, intentan -en lugar de eso- ser parte central del Cosmos.
Pero no deseamos que nuestros sabios tengan grandes egos; ni siquiera deseamos que se manifiesten en algo. Cada vez que un sabio despliega humanidad -en relación al dinero, el alimento, el sexo, los vínculos humanos- nos choqueamos, nos choqueamos porque estamos planeando huír por entero de la vida, no vivirla, y el sabio que vive la vida nos ofende.

Deseamos huír, deseamos ascender, deseamos escapar, y el sabio que vive con deleite, que vive la vida a fondo, que atrapa cada ola de la vida y la surfea hasta el fin... esto nos incomoda en forma tremenda, profunda; nos asusta, porque significa que quizás también nosotros debamos implicarnos en la vida con entusiasmo en todos los niveles, y no meramente escapar de ella en una nube de éter luminoso.

No queremos que nuestros sabios tengan cuerpos, egos, impulsos, vitalidad, sexo, dinero, vínculos personales o vida alguna, pues ésas son las cosas que habitualmente nos torturan, y deseamos librarnos de ellas. No deseamos surfear sobre las olas de la vida, deseamos que las olas se vayan. Deseamos una espiritualidad vaporosa y rosada.

El sabio interno, el sabio no dual, se halla aquí para mostrarnos otro camino. Generalmente conocidos como tántricos, estos sabios insisten en trascender la vida a través de vivirla. Insisten en hallar alivio a través de involucrarse, hallar el nirvana en medio del samsara, encontrar la liberación en la inmersión total. Entran con consciencia en los nueve anillos del infierno, pues en ningún otro lado se pueden hallar los nueve paraísos. Nada es ajeno para ellos, pues no hay nada que no sea el Sabor ònico.

Así, el asunto consiste en estar enteramente cómodo en el cuerpo y sus deseos, la mente y sus ideas, el espíritu y su luz. Acogerlos por entero, por parejo, en forma simultánea, pues todos son, por igual, manifestaciones del Sabor ònico. Habitar la lujuria y verla jugar; involucrarse en las ideas y seguir su brillo; ser tragado por el Espíritu y despertar a una gloria a la que el tiempo olvidó poner un nombre. Cuerpo, mente y espíritu, todos incluídos, igualmente contenidos en la consciencia ominipresente que subyace a toda la obra.

En la quietud de la noche, la Diosa susurra. En el brillo del día, el querido Dios ruge. La vida pulsa, la mente imagina, las emociones ondulan, los pensamientos vagan. ¿Qué son éstos sino los infinitos movimientos del Sabor ònico, por siempre jugando con sus propias expresiones, susurrando suavemente a todo aquél que desee escuchar: acaso no es esto otra cosa que tú mismo? Cuando el trueno ruge, ¿no oyes acaso a tu propio Ser? ¿Cuando el rayo se despliega, no ves acaso a tu propio Ser? Cuando las nubes flotan silenciosamente a través del cielo, ¿no es acaso tu propio Ser ilimitado saludándote?.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

El descubrimiento de una visión más amplia.- Andrew Cohen

Buenos dias!!

Hoy recupero a Andrew Cohen, del que ya colgué el artículo “Deja de luchar”, y que da algunas respuestas a cuestiones que ayer mismo comentaba con un buen amigo y que por tanto, le dedico para que le aporte algo más de luz en su búsqueda.

El descubrimiento de la enorme sensación de plenitud que acompaña el “despertar”, junto con la necesidad de compartir la experiencia y transmitir su enseñanza, centran el contenido de esta mini-autobiografia.

La libertad que se siente con la experiencia y el “contagio” con el resto de las personas supone una de las revelaciones más impactantes que el ser humano puede experiementar en su tránsito por el camino del autoconocimiento.

Y como siempre, el mensaje de hoy es una receta en la que el ingrediente principal no es otro que el AMOR!!!.

Saludos German!!!



"El descubrimiento de una visión más amplia"

Extracto de "Una relación incondicional con la Vida" Moksha Press, © 1995

Andrew Cohen

Como ocurre con la mayoría de las personas, mi propia búsqueda de la liberación estuvo centrada en mí mismo. Lo que implicaba el despertar -desde una perspectiva más amplia- no era para mí algo muy consciente.

Deseaba liberarme enteramente del temor y la inseguridad y, más que eso, deseaba convencerme -más allá de toda duda, como alguna vez lo había experimentado- que mi existencia no estaba en absoluto separada del resto de la vida.

Cuando esto ocurrió -milagrosamente, a las pocas semanas de estar con mi maestro- quedé totalmente impactado. Este impacto fue acrecentándose a grandes saltos en las semanas siguientes cuando, para mi asombro, este mismo suceso -el milagro del Auto-descubrimiento- comenzó a ocurrirle a los que me rodeaban.

Pero pronto la conmoción se transformó en fascinación cuando comencé a observar algo aún más milagroso que el instante del Auto- descubrimiento: la disolución de los límites entre aquellos que habían descubierto su propia esencia. El éxtasis de la intimidad perfecta y la confianza total revelaba una libertad del ser que, poco a poco, se volvió aún más importante que la liberación de cualquier individuo.

En los primeros años en que me dediqué a enseñar, mi énfasis aún se hallaba en la liberación del individuo, pero no pude evitar seguir dándome cuenta de que estaba ocurriendo algo mucho más trascendente. Los que se reunieron a mi alrededor parecían compartir una visión que, eventualmente, resultó ser bastante más importante que la experiencia de cualquier individuo.

Esa visión fue, que no existe un "otro". El éxtasis de la comunión se me hizo primero evidente poco después de comenzar a enseñar. En ese tiempo, llevaba viviendo dos meses con otras siete personas en Rishikesh, en el norte de la India. El misterio de lo atemporal que compartíamos se asemejaba a un campo energético que parecía rodearnos mientras vivíamos nuestros días y noches inmersos en el éxtasis del Auto-descubrimiento.

Estar juntos equivalía a estar solos, y en esa soledad no había otro lugar a dónde ir. Parecía ser que la ilusión de la individualidad se hacía aún más evidente al estar juntos. Los límites entre "adentro" y "afuera" se habían literalmente disuelto: con frecuencia era difícil determinar dónde terminaba uno y comenzaba el otro.

Poco después fui invitado a Inglaterra, y en pocas semanas la gente comenzó a reunirse para oír la enseñanza. Aún cuando seguía enfatizando la liberación del individuo -siguiendo la línea de lo que se me había enseñado-, las personas que se reunían a mi alrededor parecían experimentar la liberación no sólo cuando estaban conmigo, sino que simplemente estando juntas.

Pocos meses después me trasladé a Holanda. Fue entonces que, más allá de toda duda, me di cuenta que la importancia de lo que era comunicado por aquellas personas que se me habían acercado superaba con mucho la motivación que yo o ninguno de ellos tenía originalmente. La liberación del individuo fue mi motivación que me llevó originalmente a enseñar. La motivación que tenían muchos de aquellos que se me acercaron en un principio fue encontrar la liberación para sí mismos. Ahora todos nos encontramos en medio de algo enteramente diferente.

Estábamos nadando en un océano del Ser en el cual resultó claro que lo que se estaba revelando de modo espontáneo a través de la consciencia colectiva era el potencial evolutivo de la raza completa.

Aceptando las Implicancias

Después de dos años en Europa me trasladé a Massachussetts. Muchos eligieron seguirme hasta allá, y pronto me hallé en una interesante situación. Me di cuenta de que ahora debía asimilar el hecho de que lo que estaba ocurriendo a mi alrededor era sustancialmente diferente de lo que se me había enseñado, y también de lo que en un principio creí estar yo mismo enseñando.

La iluminación que trascendía la liberación del individuo estaba manifestándose claramente frente a mis ojos, y tanto yo como los que me rodeaban debíamos comenzar a incluír esa realidad. ¿Cuáles eran las implicancias de lo que se estaba desenvolviendo -y que se alejaba de cualquier cosa que hubiera percibido al principio-? Las implicancias parecían ser muchas y de largo alcance; y, más que nada, de enorme importancia para todas y cada una de las personas implicadas.

En nuestras reuniones, resultaba que la experiencia del individuo resultaba menos importante que el contexto colectivo en el cual esa experiencia ocurría. Ese 2 contexto era el de una unidad perfecta e inalterada en la realización de un Yo (Self). Parecía ser que, precisamente debido a ese contexto, el impulso a evolucionar podía expresarse de un modo único y extraordinario.

La consciencia colectiva en sí parecía requerir que todos los implicados se elevasen a un nivel superior de ser. Lo que resultaba extraordinario presenciar era el nacimiento de una consciencia espiritual en el grupo como un todo, al que le era posible ver y sentir con mayor profundidad que muchos de los individuos por sí solos.

Fue así que, al estar reunidos de este modo, la intrusión del ego se volvió tremendamente obvia -no sólo para algunas personas, sino que también para la consciencia colectiva del grupo en su conjunto-. Cualquier necesidad de permanecer separado que surgiera del temor respecto de esa unidad se hizo muy notoria, aún cuando de un modo potencialmente liberador.

A aquellos individuos que deseaban sinceramente liberarse les resultó más fácil percibir con entera claridad qué es lo que exactamente había oscurecido esa libertad desde siempre. Y, aún más importante, el surgimiento de ese contexto reveló al grupo como un todo el camino hacia la trascendencia perfecta, en forma literal y sin ambigüedades.

La verdadera liberación dejó de ser una posibilidad lejana, transformándose en una potencialidad vital para cualquiera que tuviese el valor de dejarse ir. Y un hecho aún más significativo resultó ser que tantas personas reconociesen simultáneamente la unidad, pues esto reveló un potencial de evolución conmovedor. Esto parecía requerir de cada uno y todos los que estábamos conscientes de esto que dejásemos atrás cualquier obstáculo hacia esa unidad, de modo que esa realidad pudiese manifestarse en este mundo, no sólo como una certeza interna, sino como un hecho objetivo para muchos. La sensación que tenía era que el paraíso podía manifestarse en la tierra, si sólo unos pocos lo deseaban.

La unión de amor y comunión mística que nos había reunido estaba resaltando el hecho de que era esencial que los individuos involucrados se conformasen a la exigencia de un principio superior. Con demasiada frecuencia, la experiencia de la unión mística queda sólo como la revelación del extraordinario potencial evolutivo inherente a la naturaleza humana.

Cuando desaparece temporalmente la sombra proyectada por el ego, la luz nítida de la Verdad viviente revela, no sólo la gloriosa e inherente perfección de la vida, sino que -aún más importante- la forma como esa perfección puede manifestarse en un mundo aparentemente imperfecto.

Cuando el camino es revelado, todo se vuelve posible. Pero esa posibilidad rara vez se vuelve una realidad; y cuando eso ocurre, generalmente se limita a un individuo aislado. A menos que la visión espiritual pueda manifestarse más allá del individuo, el profundo potencial evolutivo que es inherente a esa visión no podrá desplegarse enteramente.

domingo, 14 de septiembre de 2008

¿Quién eres tú?. Una meditación para trascender la dualidad. Ken Wilber



Hola buscadores!!!

Hoy propongo una meditación que también utilizo en los talleres, y que para mi supone una de las maneras más fáciles de comprender tanto que lo que somos, como lo que no somos.

La práctica de este sencillo método rodeado de naturaleza, es una experiencia realmente bonita y muy profunda. Os la recomiendo muchísimo, porque ayuda a entender algo que necesitamos asumir e integrar en nuestra vida; nos ayuda a conectar con nuestro ser y descansar en él, a sentir la paz que existe en ese vacio puro y su libertad…

Además, esta meditación fue la que me inspiró para dar nombre al Taller que imparto y por supuesto a este blog.

Que lo disfruteis y muchas gracias!!

“¿Y quién eres tú?”

por Ken Wilber *

Ken Wilber nos lleva a trascender la dualidad en un sencillo ejercicio...

Ser un testigo del ser consciente puede prolongarse durante la vigilia, el sueño onírico y el sueño profundo. El Testigo se halla totalmente accesible en cualquier estado, incluyendo tu propio estado de consciencia de este mismo instante.

Así que les voy a guiar hacia ese estado, utilizando lo que en Budismo se llama “instrucciones indicativas”. No voy a intentar conducirles a un estado de consciencia diferente, a un estado de consciencia alterado o a un estado diferente de lo común.

Simplemente, voy a destacar algo que ya está ocurriendo en tu estado actual, presente y habitual.

Así que comencemos por tomar consciencia del mundo que nos rodea.

Mira al cielo, y simplemente relaja tu mente; deja que tu mente y el cielo se fundan.

Observa las nubes que flotan.

Toma nota de que esto no requiere de esfuerzo alguno de tu parte. Tu estado de consciencia actual -en el que flotan estas nubes- es algo muy simple, muy fácil, queno requiere de esfuerzo, espontáneo.

Simplemente toma nota de que, sin mediar esfuerzo alguno, tomas consciencia de las nubes.

Lo mismo ocurre con esos árboles, esas aves y esas rocas. En forma simple y sin esfuerzo, tomas conciencia de todos ellos.

Observa ahora las sensaciones presentes en tu propio cuerpo. Puedes tomar consciencia de cualquier sensación corporal que se halle presente ahora: quizás la presión del mueble, quizás el calor en el abdomen, quizás una tensión en tu cuello.

Sin embargo, aún si estas sensaciones fuesen de tensión, puedes tomar consciencia de ellas con facilidad. Estas sensaciones surgen en tu consciencia presente, y esa consciencia es muy simple, fácil, relajada, espontánea. Eres un testigo, sin esfuerzo y sin dificultad.

Observa los pensamientos que surgen en tu mente. Puede que observes diversas imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas y temores, todos los cuales surgen espontáneamente en tu consciencia.

Surgen, permanecen unos instantes y luego se van. Estos pensamientos y sensaciones surgen en tu consciencia de este momento, y esa consciencia es muy simple, relajada y espontánea. Sin esfuerzo ni dificultad, eres un testigo de todo ello.

Así que observa:

puedes ver flotar las nubes porque no eres esas nubes, eres quien las está mirando.

Puedes sentir sensaciones corporales porque no eres esas sensaciones: eres el testigo de esas sensaciones.

Puedes ver cómo flotan los pensamientos porque tú no eres esos pensamientos -sino un testigo de su presencia-.

En forma natural y espontánea, todas estas cosas surgen, por sí solas, en tu darte cuenta presente, sin que medie esfuerzo de tu parte.

Y entonces, ¿quién eres tú

No eres los objetos de allá afuera, no eres las sensaciones, no eres los pensamientos -sin esfuerzo, eres un testigo de la presencia de todos éstos, de modo que no eres ellos.

¿Quién o qué eres tú?

Dilo de este modo para ti mismo:

tengo sensaciones, pero no soy esas sensaciones.

¿Quién soy?

Tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos.

¿Quién soy?

Tengo deseos, pero no soy esos deseos.

¿Quién soy?

Así que retrocedes hacia la fuente de tu propia consciencia. Retrocedes hacia el Testigo, y descansas en el Testigo.

No soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los deseos, no soy los pensamientos.

Pero entonces, por lo general las personas cometen un gran error. Creen que, si descansan en el Testigo, van a ver algo o sentir algo, algo realmente exquisito y especial.

Pero no verás nada. Si ves algo, se tratará simplemente de otro objeto: otra sensación, otro pensamiento, otra sensación, otra imagen. Sin embargo, todos éstos son objetos: no eres ninguno de éstos.

No es así: mientras descansas en la realización del Testigo -no soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los pensamientos- todo lo que observarás es una sensación de libertad, una sensación de liberación, una sensación de alivio... alivio de la tremenda limitación que implica el identificarse con estas pequeñeces, pequeños objetos finitos, tu pequeño cuerpo, pequeña mente y pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden ser vistos y, por lo tanto, no son Aquél que ve, el verdadero Yo, el Testigo puro, aquél que realmente eres.

Así que no verás nada en especial. Lo que surja está bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente -y, sin esfuerzo, tú eres testigo de todo esto-.

Todo esto surge espontáneamente y sin esfuerzo en tu consciencia presente. Y esta consciencia que es testigo no es, en sí, nada específico que puedas ver.

Es, simplemente, una gigantesca sensación de libertad -o de vacío puro- en el trasfondo. Y en ese vacío puro -que es lo que eres- surge el mundo entero de lo manifiesto.

Tú eres esa libertad, esa apertura, ese vacío -y no alguna de las cosas que surgen de allí-.

Descansando en ese atestiguar vacío, libre, fácil y carente de esfuerzo, observa que las nubes surgen en el amplio espacio de tu consciencia.

Las nubes surgen en tu interior -tan así es que puedes saborear las nubes, eres uno con las nubes-. Es como si estuviesen a este lado de tu piel... están tan cerca.

El cielo y tu consciencia se han vuelto uno solo, y todas las cosas en el cielo flotan sin esfuerzo a través de tu propia consciencia. Puedes besar al sol, tragarte la montaña... están así de cercanos.

El Zen dice, “Tómate el Océano Pacífico de un solo trago”, y eso es lo más fácil de hacer cuando adentro y afuera ya no son dos, cuando sujeto y objeto no son dos, cuando el que mira y lo mirado son Un Solo Sabor Único.

¿Lo ves?


Extractado del libro One Taste, The Journals of Ken Wilber (El Sabor Único -Diario de Ken Wilber) (Shambhala Publications, 1999)

lunes, 8 de septiembre de 2008

¿Independencia o interdependencia?.- Una visión budista de la identidad



Hola amigos!

Hoy apuesto por una charla que se dio en la Universidad de Deusto por una persona de la que desconozco el nombre porque en el texto que encontré en internet no aparecía el autor.
La característica más relevante es que trata un tema ya expuesto en el blog, pero desde una perspectiva más técnica.

Quizás resulta un poco más complejo el entendimiento de algunos aspectos que tienen que ver con la comprensión de que la realidad es que no existe la dualidad como tal, y que tomos somos únicos y a la vez formamos parte de un todo.

No deja de ser una manera más de expresar algo que si se asume como experiencia vital, supone el orígen de un proceso de transformación que desemboca en la resolución de gran parte de nuestros procesos de sufrimiento; un excelente punto de partida para el cambio y el crecimiento individual y colectivo.

Además, se expone una vez más la gran importancia de practicar la meditación como herramienta para alcanzar niveles de conciencia elevados, necesarios por otro lado para la comprensión e integración de la experiencia en los seres humanos.

Mucha luz para todos!!

¿INDEPENDENCIA O INTERDEPENDENCIA?
Una visión budista de la identidad.


Conferencia pronunciada en la Universidad de Deusto (Bilbao) el 13 de Noviembre del 2002.


LAS MÁSCARAS DEL YO.

La pregunta fundamental en la Vía del Budismo Zen es ¿quién o qué soy yo?. Es decir, dónde y cómo establezco mi identidad, el centro de mi ser.

Esta pregunta es fundamental porque en base a ella definimos nuestra relación-actuación con nosotros mismos, nuestra relación-actuación con los demás seres humanos, nuestra relación-actuación con los objetos del mundo y, en definitiva, con el mundo que nos rodea.


¿QUÉ ES ESTE YO?.

Usualmente creemos que el yo es la esencia de nuestro ser, nuestra identidad como persona, una entidad individual (no divisible), fija, estable, sólida, densa, claramente definida e independiente del medio en el que vive con el que sin embargo se relaciona. No obstante, si aplicamos el análisis y la reflexión a esta creencia en el yo nos daremos cuenta que, de hecho, no se trata más que de una creencia subjetiva sin base real objetiva.


EL YO COMO “HECHO LINGÜÍSTICO”.

En primer lugar, el término “yo” es un hecho lingüístico: “yo” es el nominativo del pronombre personal de primera persona en género masculino o femenino y de número singular.

Reflexionemos sobre el hecho lingüístico:

El lenguaje no es sólo un medio de expresar sentimientos y conocimientos sino una estructura cognitiva (un sistema de conocimiento) en sí que condiciona y delimita enormemente el proceso cognitivo mediante el cual llegamos al conocimiento. El lenguaje no es sólo un código de transmisión de información sino también, y en primer lugar, un código de selección y procesamiento de esa información que después será transmitida.

El lenguaje se basa:

en el pensamiento analítico-categórico, es decir, en la capacidad de separar e identificar (darles entidad) partes del todo;

en la capacidad de nombrar (dar nombre) a las entidades separas;

en la capacidad de dar significados a las entidades separadas (semánticos y emocionales);

en la capacidad de establecer relaciones entre entidades separadas (lógico, sintaxis, leyes);

en la capacidad de transmitir a otros la realidad así aprehendida.

El lenguaje-mente analítica es un sistema de representación de la realidad mediante la abstracción.

Veamos esto un poco más detenidamente:

El pensamiento analítico actúa mediante la separación del todo en partes; partes que son identificadas o categorizadas, es decir, se les asigna “entidad propia”. Esto quiere decir que a pesar de que la realidad es un quantum indivisible, la mente analítica separa esta totalidad en partes separadas. El pensamiento analítico es inherentemente dualista, separador y diferenciador: la entidad que yo soy queda escindida de la totalidad que era antes del análisis.

Un vez hecha la diferenciación mental, el lenguaje asigna un nombre a la categoría identificada: yo. Asocia ese nombre a un sonido (yo) y ese sonido a una grafía (yo). Este yo, como imagen mental que tengo de mí mismo, es el fruto de un elaborado proceso de representación mental. Este proceso implica un alejamiento de la imagen mental “yo” de “lo que yo soy realmente” La representación mental de lo que soy se aleja cada vez más de lo que soy realmente.

Esta representación mental de lo que “yo soy realmente” no es semántica ni emocionalmente aséptica, sino que es elaborada en base a un campo semántico que la carga de significado y de emocionalidad. La asignación de significado es fruto de la memoria semántica y del influjo del sistema cultural.

Después de que el pensamiento analítico ha dividido y separado el todo en partes, después de que estás partes hayan sido nombradas y cargadas de significados, es la función lógica de la mente la que se encarga de establecer las relaciones entre las entidades separadas. Es decir, una vez que el yo ha sido definido e identificado, la lógica trata de establecer las relaciones entre este yo y el medio.

Una vez establecida esta imagen mental del yo, el lenguaje permite la transmisión de esta imagen a otras mentes, mediante distintos soportes hablados, escritos o cibernéticos.
El hecho importante es comprender que el lenguaje no es un líquido revelador de la realidad en sí sino que, como toda herramienta cognitiva, es sobre todo un “creador de realidad”. La realidad que revela el lenguaje es la realidad que él mismo crea.La representación no es la cosa representada, sino una imagen mental.

El mapa no es el territorio.“Esto no es una pipa”, de Margritte.


¿COMO DEFINIR EL YO?

Una vez visto la manera de funcionar del lenguaje volvamos a la definición previa:

“El yo es la esencia de mi ser, mi identidad como persona, una entidad individual (no divisible), fija, estable, sólida, densa, claramente definida e independiente del medio en el que vive con el que sin embargo se relaciona”.

A la imagen mental que identificamos con la grafía y el sonido “yo”, le asignamos una serie de significados, de valores y de emociones:

Veamos esto más detenidamente:

- Yo es mi entidad individual . Individual significa “indivisible”. Preguntémonos ahora: ¿soy un yo indivisible? Oigamos las voces de nuestro interior.

La tradición budista enseña que la individualidad es de hecho un conjunto de agregados ( skandhas ). Para la tradición budista la individualidad es un haz de atributos o agregados. Estos son cinco:

• El cuerpo.
• Las sensaciones.
• Las elaboraciones mentales.
• La volición.
• La memoria.

Este análisis nos hace ver que la individualidad que creemos ser no es indivisible, sino más bien divisible ad infinitum, es decir, un compuesto de agregados, cada uno de los cuales a su vez es un compuesto de agregados, etc.

- Yo es mi identidad como persona. Identidad significa: “igualdad que se verifica siempre, sea cualquiera el valor de las variables que su expresión contiene” (DRAE).

Preguntémonos: ¿tenemos siempre el mismo sentido de identidad? La psicología evolutiva nos hace ver que el sentido de la identidad evoluciona y se transforma enormemente desde el estado intrauterino hasta el momento de la muerte.

Por otra parte, el término “persona” proviene del griego “per son”, literalmente, “aquello a través de lo cual pasa el sonido”, es decir, máscara. En efecto, esta era el término que designaba en griego antiguo las máscaras que usaban los actores de las tragedias. La persona es el “YO REPRESENTADO POR LA MENTE”, la imagen mental (máscara) que tenemos de nosotros mismos, de ninguna forma el ser que somos realmente.

La personalidad es por ello muy a menudo un baile de máscaras (de personas o subpersonalidades).“No somos un yo sino una república de yoes” (“Sostiene Pereira”).

- Esta entidad que yo soy es fija, estable, sólida, densa.
• La realidad como fluido.
• ¿Onda o partícula?

- Esta entidad que yo soy está claramente definida .
• ¿Dónde está la línea divisoria entre el yo y el no-yo?

- Esta identidad que yo soy es independiente del entorno .
• ¿Puede existir el yo independientemente del entorno?

- Esta entidad que yo soy se relaciona con el entorno .
• ¿Existe un yo aparte de sus relaciones con el entorno?
• El yo es sus relaciones con el entorno.

-Esta entidad que yo soy es la esencia de mi ser.

- Esencia: lo que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ella (DRAE).

- ¿Qué es lo que permanece en el “yo”?

Visto esto, tenemos que admitir que el yo es una construcción lingüística, fruto de la mente analítica (conceptual, abstracta), ampliamente consensuada por el sistema socio-cultural, con un valor de uso y de ordenación de la realidad a nivel humano, pero que CARECE DE EXISTENCIA REAL EN TANTO QUE ENTIDAD PROPIA.

Es una máscara (o un grupo de máscaras). Cuando olvidamos esto, cuando el ser que somos se identifica con la máscara a través de la cual se expresa, surge el sufrimiento. Un sufrimiento que siempre acompaña al sentido de identidad.


EL SUFRIMIENTO ASOCIADO A LA IDENTIDAD

El proceso psicológico de elaborar un yo rígidamente definido y separado de la totalidad va inexorablemente acompañado de sufrimiento.

El Buda habló de tres niveles en la experiencia del sufrimiento:

Sufrimiento corporal: dolor físico, malestar, común a plantas, animales y seres humanos.

Sufrimiento mental-emocional: originado por la discrepancia entre nuestros deseos e ilusiones y la realidad; los desengaños de la vida; la imposibilidad de satisfacer todos nuestros deseos; propio de los seres humanos que han desarrollado una conciencia egoíca.

Sufrimiento existencial: surge de la identificación con la vida individual. Desde este punto de vista, cuanto mayor sea nuestra identificación con la individualidad o el yo que creemos ser, mayor será nuestro sufrimiento.

La causa del sufrimiento que experimentamos se encuentra siempre en el interior de nuestra propia mente que es quien lo experimenta. Es nuestra propia mente la que está continuamente recreando, instante tras instante, nuestro sentido de identidad a través de un complejo proceso analítico-lingüístico-emocional-socio-cultural.

Es nuestra propia mente la que crea el mundo y todo el sufrimiento asociado a él. Somos nosotros, cada uno de nosotros, los que percibimos nuestro mundo, el mundo que nuestra propia mente ha creado, en general, de forma inconsciente. Debemos por tanto hacernos responsables de nuestras percepciones. Somos los responsables del mundo que percibimos.

Nuestros sufrimientos no provienen del exterior, de un mundo externo hostil, de nuestros enemigos, de un dios malvado, sino que proceden de nuestro propio mundo interno.

A partir del momento en el que reconocemos que nuestro sufrimiento no proviene del exterior sino de nuestra propia manera de organizar y representarnos mentalmente nuestra identidad y la realidad, nos damos cuenta de que la superación de este sufrimiento está en nuestras manos y que para ello, basta con reconocer sus causas y eliminarlas.

Cuando analizamos nuestros sufrimientos relacionados con nuestra identidad nos damos cuenta de que en todos los casos las causas estriban en que nuestros deseos se hallan en conflicto con las leyes de la existencia y, dado que esas leyes son imposibles de cambiar -, la única alternativa posible consiste en transformar nuestros deseos y la conciencia misma de nuestra identidad.



LA IGNORANCIA.

En el Budismo, la condición fundamental del sufrimiento asociado a la identidad es la ignorancia ( avijja ).

Se entiende por ignorancia un estado de ofuscación (ceguera, oscurecimiento) mental y emocional que nubla la clara conciencia de SER.

En relación al sentido de identidad, esta ignorancia genera dos tipos de sufrimientos:
• El sufrimiento asociado al sentimiento de falta de identidad, a la necesidad de consolidar el sentimiento de identidad.

• El sufrimiento asociado al apego a la identidad consolidada.

Veamos esta aparente paradoja:

Ambos estados psicológicos (la falta de consolidación y la excesiva consolidación del sentido de identidad) suponen una ruptura del equilibrio necesario entre el ser individual y el entorno.

Para comprender cómo se produce esta ruptura del equilibro consideremos el flujo de la energía de la vida en su doble movimiento de contracción y expansión.

La contracción es un movimiento centrípeto, un movimiento hacia el centro, es un principio unificador y conservador.

La expansión , por su parte, es un movimiento centrífugo, un movimiento hacia la interrelación y el crecimiento.

Para que cualquier organismo vivo pueda seguir viviendo, es necesario que ambas tendencias se mantengan en equilibrio.

Si la tendencia al crecimiento y a la expansión prevalece sobre la unificación y el centramiento, el organismo termina abocado a la desorganización, a la desintegración, al caos y a la enfermedad.

Es así como la hipertrofia (expansión caótica) de la vida orgánica lleva a la destrucción final del organismo (cáncer) y la hipertrofia de la vida mental (el crecimiento sin unidad central que permita integrarlo) conduce a la locura, a la disgregación mental.

Si, por el contrario, la centralización prevalece sobre el crecimiento el organismo termina (ya sea a nivel físico como mental) atrofiado, estancado, y muere por asfixia, por falta de alimentos.

La capacidad de expansión depende de la capacidad de asimilación. Esta puede ser corporal (como ocurre en el caso del alimento, de la respiración, etcétera), o mental (como sucede en el caso de la sensación, de la percepción, de las ideas, etcétera).

El principio regulador que mantiene consolidado a un organismo haciendo de él un todo integrado debe discriminar entre las cosas que son asimilables -o pueden ser asimilables y aquellas otras que no pueden ser asimiladas. Este principio regulador es la fuerza directriz organizadora, un principio de identidad que tiende a crear un centro común de relaciones, un principio gracias al cual se impide la disgregación de la estructura individual a consecuencia de una inundación caótica de elementos no asimilables.

Psicológicamente hablando, se trata del « principium individuationis» , el que dice «yo» y capacita al individuo para ser consciente de sí mismo.

Resumiendo, psicológicamente, los seres humanos necesitamos un principio regulador, una identidad, que armonice la necesidad de preservar nuestra vida individual con la necesidad de crecimiento y expansión psicológica. A esto se le llama una identidad sana.

Como hemos visto, el desequilibrio puede surgir por dos causas:

• Por debilidad del principio regulador, es decir, por un insuficiente desarrollo de la propia identidad.

En efecto, la psicología evolutiva ha puesto en evidencia que cada una de las fases del proceso de individuación presenta riesgos de no ser consumadas de forma plena, dando lugar a trastornos de la identidad o a sentidos patológicos de la identidad.

Los trastornos de este tipo más comunes son:

• La psicosis autista, que viene dada por la fijación del “yo” en una matriz psicológica indiferenciada que impide la emergencia incluso de la identidad corporal.

• La psicosis simbiótica, que viene dada por una diferenciación incompleta entre el yo corporal y la figura de la madre.

• Los trastornos narcisistas, que vienen dado por la diferenciación completa entre el yo emocional y el mundo externo: “Yo soy el mundo, el mundo soy yo y debe plegarse a mis deseos”.

• Los trastornos llamados bordelines, fronterizos, que vienen dado por una diferenciación muy débil y tenue entre el yo el mundo, debido a lo cual el individuo bordeline vive con la sensación de ser invadido, dominado, por el entorno, ante lo cual reacciona con furia y agresividad vengativa.

• Por excesiva rigidez o anquilosamiento del principio regulador, es decir, por el apego a un “yo” considerado como entidad fija, estable, inmutable.

Las patologías asociada a este desequilibrio son los llamados trastornos neuróticos.

- Los trastornos neuróticos, que vienen dado por una excesiva rigidez del sentido de identidad, lo cual le impide que actúe como un principio regulador generador de armonía con el entorno.

Así pues, la ignorancia, y el sufrimiento asociado, se manifiesta como:

• Un "principium individuationis" débil e incompleto.

• Un "principium individuationis" rígido y anquilosado.

Es esta falta de armonía mental y emocional la que es llamada avijja, ignorancia o “yo ilusorio”.

Este “yo ilusorio” debe ser transformado en “yo real”, es decir, un principio regulador de la experiencia vital óptimamente consolidado (sentido de autonomía e independencia relativas) pero flexible y abierto a la interacción continúa con el entorno (interdependencia).

Para que este “yo real” pueda desarrollarse, es imprescindible reconstruir el deseo básico del sentimiento de identidad que no es otro que el de perpetuarse en esa misma identidad, para siempre jamás.

Pero no hay nada idéntico a sí mismo. La misma esencia de la vida es cambio mientras que la esencia del apego es conservar, estabilizar e impedir el cambio. Es por ello que el cambio se nos presenta como sufrimiento . Vemos en todo cambio una amenaza para la sensación de identidad alcanzada. Si no sintiéramos apego a nuestra identidad virtual no nos sentiríamos perturbados por las transformaciones del yo ni por su desaparición. Entonces disfrutaríamos del cambio. Si este fuera un mundo absoluto y estático y si nuestra vida permaneciera inmutable no existiría la menor posibilidad de liberación.

No es, por tanto, el mundo ni su transitoriedad la causa de nuestro sufrimiento sino nuestra actitud, nuestro apego, nuestra sed, nuestra ignorancia en definitiva.


SER SIENDO.

Ser no es, pues, un estado. No hay ningún ser que sea siempre el mismo ser. Ser significa “siendo” (Heidegger). Es un proceso. El ser es un siendo que fluye hacia el océano del no-ser (muerte). “El ser es un siendo abocado a la nada” (Heidegger). Es un proceso abierto en el que muchos “siendo” se entrecruzan, se interinfluencian, se apoyan y se intergeneran de forma pluridimensional. Esta es la red de la vida. Una red de complejas interdependencias entre individuos fugaz y relativamente independientes.



REALIDAD HOLÓNICA.

Si el movimiento hacia la independencia es un movimiento hacia una totalidad menor, la red de la interdependencia agrupa totalidades menores en totalidades mayores y más abarcadoras. Esto es lo que muestra el concepto de holón. Un holón es una totalidad relativamente independiente (es decir, que puede mantener una cierta estabilidad alrededor de un centro) en ella misma pero que al mismo tiempo sólo puede subsistir gracias a relaciones de interdependencias con otros holones, (tanto de totalidades menores como de totalidades mayores) cada uno de los cuales está formado por totalidades menores relativamente independientes en ellas mismas e interdependientes entre sí. Un holón es pues una totalidad dentro de otra totalidad mayor, la cual a su vez es un holón que se encuentra dentro de otra totalidad mayor.

Para que se conserve el equilibrio de la vida es imprescindible proteger la unidad en la multiplicidad (respeto a la unidad del conjunto ) y la igualdad en la diferencia (respeto a las diferencias de las partes).

¿Cómo gestionar las relaciones interdependientes entre identidades diferentes?


TRES VISIONES BASICAS:

- VISION MONISTA:

La visión monista hace referencia al gran mito unitario, al pensamiento único, a la unidad monolítica generalmente impuesta por la fuerza en la que la diferencia es negada y reducida a un igualitarismo plano y sin matices.

Desde este punto de vista el concepto monista de la INDEPENDENCIA es totalitario: yo soy yo, tú eres yo, todo es yo, todo tiene que ser como yo diga. Es decir, la parte trata de imponerse al todo.

También el concepto monista de la INTERDEPENDENCIA puede revestir tintes absolutistas: no hay ni un tú ni un yo, sólo existe el nosotros, la relación, el todo. Es decir, el todo trata de imponerse a las partes, negando las características propias de cada una de ellas.

La visión monista es la propia de las grandes ideologías totalitarias ya sean nacionalistas, religiosas, políticas o económicas.

Es una visión básicamente conflictiva, ya que la visión monista es reduccionista por naturaleza por lo cual entra en competición con otras visiones monistas.

La visión monista es incapaz de gestionar la diferencia y sólo puede subsistir en base al poder y al sometimiento coactivo, ya sea de la parte que trata de imponerse al todo, o del todo que trata de imponerse a las partes. Paradójicamente, la visión monista es incapaz de generar una unidad armoniosa.

- VISION DUALISTA:

La visión dualista hace referencia al gran mito del bien y del mal, a la brecha insalvable entre la materia y el espíritu, a la irreconciliabilidad de los opuestos, al culto a la diferencia. Maniqueísmo.

Puesto que la unidad no puede ser alcanzada, la visión dualista cava un profundo abismo entre las partes diferentes: Nosotros y ellos separados por un muro infranqueable.

El concepto dualista de la INDEPENDENCIA es separador: yo soy yo y tú eres tú y no hay lugar para el nosotros, para la relación mutua; o, si la hay, la relación no está basada en términos de libertad e igualdad, sino en la segregación.

Ejemplos encontramos en los Balcanes, en las Alemanias separadas por el muro de Berlín; en Palestina/Israel y en el muro de la vergüenza que están construyendo actualmente los israelíes; en la segregación racial o ideológica; en las limpiezas étnicas y en otros casos mucho más cercanos a nosotros.

El Otro es reconocido como diferente pero segregado del paraíso de la Independencia del Yo.

Esta actitud la encontraos en expresiones tales como: maquetos, charnegos, moros, turcos, negros, españolistas, etc.

El concepto dualista de la INTERDEPENDENCIA : yo soy yo, tú eres tú, y hay una relación dependiente entre ambos.

En esta visión, aunque las identidades quedan separadas y segregadas, es reconocida una relación de dependencia necesaria e interesada: eres un moro, eres distinto a mí, entre tú y yo hay un foso infranqueable, pero admito que trabajes en mis campos, porque necesito tu fuerza de trabajo. O al contrario, eres un infiel cristiano, eres distinto a mí, entre tú y yo hay un foso infranqueable, pero admito trabajar en tus campos porque necesito el salario.

La visión dualista genera una continua tensión entre los opuestos. Puede aportar un equilibrio transitorio pero siempre inestable, ya que la vida tiende hacia la totalidad.

- VISION NO-DUALISTA:

la visión no-dualista no es idéntica a la monista. La visión monista trata de reducir el dos (la diferencia) al uno, generalmente por la fuerza.

La visión dualista, por su parte, se estanca en el dos (la diferencia) y es incapaz de crear una unidad armoniosa.

La visión no-dualista abraza la diferencia en una unidad no impuesta, sino reconocida y aceptada por todas las partes que se identifican a sí mismas como no-duales.

La visión no-dualista es la resolución del conflicto entre el Uno y el Dos en una nueva síntesis: el No-Dos.

En la visión no-dualista de la INDEPENDENCIA, yo soy yo, tú eres tú, y ambos somos nosotros, al mismo tiempo y de forma indisoluble. Este nosotros no es una imposición de mi yo sobre el otro, ni del otro sobre mi yo, sino el reconocimiento mútuo de que aunque yo soy yo y tú eres tú, ambos somos parte del nosotros.

Esta es la dimensión más real de la INDEPENDENCIA y la que aporta mayor estabilidad al nuevo holón, a la nueva totalidad.

Podríamos llamarla INDEPENDENCIA NO-EXCLUYENTE.

En la visión no-dualista de la INTERDEPENDENCIA, yo sólo puedo ser yo en la medida en la que tú puedas ser tú, porque mi yo es inseparable (no-dual) de tu tú y tu tú es inseparable (no-dual) de mi yo. Desde este punto de vista, no se trata sólo de que el yo necesite al otro, o que el otro necesite al yo. Se trata de que yo soy tú y tú eres yo, sin que yo deje de ser yo ni que tú dejes de ser tú.

Esta lógica es distinta de la monista y de la dualista, aunque las incluye a ambas, trascendiéndolas.

Esta es la visión propia de la tradición no dualista del Hinduismo Advaita y también del Budismo Zen.

Ahora bien, ¿cómo hacer para que esta visión impregne y transforme nuestras relaciones intra-personales, inter-personales, políticas y sociales?

La visión no-dualista no puede ser considerada como una mera ideología, como una doctrina o como un sistema de creencias. Y por lo tanto no puede ser impuesta mediante la fuerza, ni mediante la sugestión o la propaganda. Esta visión es el fruto de un proceso de maduración emocional, intelectual y espiritual que debe ser experimentado por cada individuo desde lo más profundo de su propia conciencia de ser.

Desde mi punto de vista, los poderes públicos, las instituciones sociales que tienen como objetivo la felicidad y la armonía entre individuos grupos sociales con diferentes sentidos de identidad deberían facilitar este proceso de maduración personal y colectiva a través de la educación y de dinámicas que permitan la integración y no la segregación o la dominación de un sentido de identidad sobre otros.

La práctica de la meditación zen, así como las distintas disciplinas surgidas de la psicología occidental que se ocupan de un desarrollo sano del principio de identidad, pueden aportar en este sentido una gran ayuda.

A través de la práctica de la meditación zen, por ejemplo, muchos individuos pueden llegar al fondo de su propia identidad, de su verdadera naturaleza como seres conscientes, y descubrir por sí mismos que, más allá de la aparente diferencia de identidades, todos formamos parte de la misma Realidad No-dual.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Entrevista a Eckhart Tolle



Me acaban de mandar por mail una entrevista que le hicieron al gran maestro Eckhart Tolle poco antes de dar su conferencia en Barcelona, y solo puedo decir que su lectura me ha vuelto a iluminar!!

¡Es increible sentir la fuerza, la autenticidad y la simplicidad de su mensaje!. Para mi supone la base de todo aquello que apunta en la dirección para encontrar la plenitud y la paz interior; es el punto de origen y de destino, es (como he leído por ahí) más que una verdad verdadera, una cuestión incuestionable,.... es lo que hay, no hay más....

Por supuesto, lo que escribo no es más que mi opinión personal, pero desde que inicié mi camino al encuentro de la armonia y el silencio interior, la obra de Eckhart Tolle conectó conmigo como no lo ha hecho nadie, y desde entonces baso gran parte de mi trabajo y experiencia personal en poner en práctica sus enseñanzas.

Espero que su lectura os haga sentir, como lo ha hecho conmigo, la sensación de que queda muy poco camino por recorrer, y que en el fondo ya hemos llegado, que como ya he comentado, siempre ha estado aquí, que es nuestro estado natural, que como dice Tolle, "no tenemos una vida, sinó que somos vida"....

Mil gracias


Entrevista a Eckhart Tolle

"Vivir en el ahora".- Una actitud transformadora


¿Ya forma usted parte de la familia de habitantes del Ahora? ¿No? ¿Y a qué está esperando?. Tiene usted Ahora una magnífica oportunidad de reconectar con un mensaje que sin duda le resulta conocido pero en cuya práctica, por uno u otro motivo, tal vez no se decidió a ahondar: la tan ancestral recomendación de vivir en el aquí y ahora.

La obra de Eckhart Tolle desgrana con tanta sabiduría y precisión los distintos factores que se hallan implícitos en el Ahora que resulta poco menos que imposible declinar su invitación y negarse a emprender el viaje. La entrevista que sigue a continuación no podrá contener más que atisbos que esperamos, amigo lector, amiga lectora, te sirvan para preparar tu incursión particular a un estado de conciencia que se adivina, por su sencillez y practicidad, como uno de los ejes fundamentales alrededor de los cuales deberá arremolinarse, en un Ahora ya no lejano, una nutrida Humanidad responsable de sus actos. Ahí nos encontramos.

EL AHORA

–Para ponernos en contexto: sintetícenos por favor en una frase en qué consiste ‘vivir en el Ahora’.

–En ser libre de toda resistencia interna –en forma de juicio mental o negatividad emocional– a lo que estés experimentando o sintiendo en este momento.

–¿Por qué se ahorra el ‘vivir en el Aquí’?

–El Ahora ya implica el Aquí.

–Al Ahora tiene poder… ¿para quién para conseguir qué?

–El poder del Ahora es el poder de la inteligencia primordial,no condicionada, creativa. De entrada puede parecer que la puedas usar para tus propósitos personales, pero rápidamente te das cuenta de que, de alguna manera, te usa a ti. Cuando te sintonizas al Ahora, te alineas no sólo con la inteligencia creativa, sino también con el impulso evolutivo del Universo. Es la Vida misma antes de su nacimiento como forma. Tienes que ver claramente que no tienes vida, sino que eres Vida (en la manifestación temporal como persona). Tú y la vida sois uno.

–¿Es posible para una persona sin anhelos espirituales utilizar el Ahora como técnica para ayudarse a tener éxito en alguna actividad, o como fórmula de rescate en momentos malos?

–Querer liberarse del sufrimiento y la infelicidad es una excelente motivación para la práctica del vivir en el momento presente. No necesitas buscar la dimensión espiritual. Si estás presente, la dimensión espiritual se abre por sí misma. Pero el Ahora no es una técnica que el ego puede usar para conseguir sus propósitos (que en todo caso son siempre disfuncionales), porque el Ahora es el espacio interior en que el ego, el falso yo, se disuelve.

–¿Dónde tengo puesta mi atención cuando vivo en el Ahora?

–Estás presente dentro y fuera. Tu atención está centrada en lo que está ocurriendo o lo que estás experimentando en este momento: percepciones de los sentidos –una nube moviéndose por el cielo, un perro ladrando, la sensación de vitalidad de tu cuerpo, tu respiración, y tal vez una emoción o un pensamiento pasando por tu mente–.
Eres consciente de lo que surge, pero lo más importante –y esto puede sonar un poco extraño– es que también eres consciente de que estás consciente.
Esta consciencia es un espacio interior, y este espacio interior es lo que el Ahora es en esencia. Así que el Ahora no es ‘lo que ocurre’, sino el espacio en que ocurre. Nunca te abandona. Siempre es Ahora.

–¿Cómo me siento cuando vivo en el Ahora? ¿Puedo ser igual de desgraciado… pero para colmo de males consciente de mi desgracia?

–Un aspecto esencial de vivir en el Ahora es la alineación interior con lo que es, lo que significa aceptación de lo que surja en este momento. Otra palabra para esto es ‘no-resistencia’. Toda infelicidad, toda tristeza, deriva de una historia (pensamientos) que proyectas en el momento presente y a través de la cual lo interpretas. Cuando miras al hecho del momento presente, no
hay infelicidad, y cuando no hay infelicidad ni negatividad cualquier acción que tomes será potenciada por la Vida misma. Por ejemplo, “estoy arruinado” es una historia. “Me quedan cincuenta céntimos en el bolsillo” es un hecho. Vivir en el Ahora implica no imponer historias en lo que ES.

ME ILUMINO AHORA

–Usted cuenta en la introducción de El poder del Ahora que en determinado momento de su vida se vio invadido por un gran sinsentido existencial. Un pensamiento especial detuvo su actividad mental y entonces se dejó caer en su propio abismo interior.
De ahí resurgió iluminado. ¿Nació Vd. en ese momento al Ahora, o ya lo había estado practicando?

–Nunca lo había practicado. Fue completamente espontáneo.

–Por más que nos aproximemos al Ahora con la práctica, ¿constituye el Ahora perfecto un regalo que nos es entregado conjuntamente con la Iluminación?
Por otra parte, ¿es posible que alguien viva en un perfecto Ahora y que sin embargo la Iluminación se niegue a visitarle?


–Cuando vives en el Ahora perfecto, como tú lo llamas, o eres tonto o estás iluminado. El tonto o inocentón no juzga lo que es porque no tiene la capacidad mental para hacerlo. Vive por debajo del pensamiento.
El humano iluminado no juzga lo que es porque se ha elevado por encima del pensamiento compulsivo. Uno vive por debajo del pensamiento y el otro por encima. Lo que el tonto y el humano iluminado tienen en común, entonces, es que ambos están más profundamente conectados con la Vida –con Ser– que el hombre o la mujer normales. Por eso el tonto o inocentón es una importante figura mitológica y a menudo se le encargan tareas que los humanos ordinarios, más inteligentes,
no pueden llevar a cabo (es el caso por ejemplo del personaje del hobbit en El Señor de los Anillos).
Nuestra tarea, naturalmente, es elevarnos por encima del pensamiento; no convertirnos en tontos y caer por debajo de él.

–La Iluminación no sólo contiene ‘Ahora’. También contiene amor, compasión, vocación de servicio, inteligencia clara, felicidad, etc. ¿Cuál es la relación del Ahora con todo ello?

–Todas esas cualidades no pueden ser creadas por el pensamiento. Cuando estás presente, estás alerta y quieto, lo que significa que has accedido a la dimensión del espacio interior, todas esas cualidades emergen de ese espacio –el espacio del Ahora–. En esencia, tú eres ese espacio y todas esas cualidades surgen de tu más íntima esencia.

–Tras su iluminación, habiendo encontrado la felicidad, ¿su motivación en relación al aprendizaje fue aprender qué?

–No entendía qué había pasado. Sabía que había una profunda paz interior donde antes había miedo, ansiedad, depresión y abatimiento. Así que quería entender lo que me había ocurrido. Leí libros, hablé con maestros espirituales y al cabo de un tiempo entendí que toda enseñanza espiritual señala la dirección hacia esta transformación interior.

AL FILO DE LA NAVAJA

–Usted ve la recomendación del Ahora tras muchas de las enseñanzas, en general en clave, de los grandes maestros. ¿Por qué hubo que enmascarar hasta épocas recientes tras parábolas y símbolos un mensaje tan simple en su esencia?

–La mejor manera de enseñar a niños es a través de historias. A pesar de que el mensaje esencial es simple, la consciencia colectiva de la mayoría de la gente era tan inmadura que casi nadie lo habría entendido si se hubiera expresado de una forma no diluida. A un niño no le dirías “vive en el Ahora”, pero podrías decirle “mira esta flor, huélela, tócala; ¿verdad que es bonita?”

–¿De qué manera era necesario rescatar y adaptar al hombre moderno este mensaje ancestral?

–La humanidad está creciendo, la consciencia colectiva está evolucionando y es hora de dejar las historias de la infancia atrás. La Verdad se está ahora desmitificando.

–¿Cuál diría que es el error fundamental en que incurren muchas de las personas que hacen su incursión en el Ahora, que puede motivar que no tengan mucho éxito al respecto o incluso que abandonen?
¿Qué puede recomendar?

–Mucha gente abandona su práctica de vivir en el Ahora porque su mente les dice “es demasiado
difícil. No puedo hacerlo. Es inútil”, y creen lo que su mente les está diciendo. ¡No te creas todo pensamiento que entre en tu cabeza! Para la mayoría de la gente, aprender a vivir en el Ahora es un proceso gradual.
Una y otra vez se pierden en el pasado y el futuro (es decir, en sus pensamientos), y una y otra vez traen su atención de vuelta al Ahora.

–Monjes permanecen durante décadas en un ashram o monasterio… y no se iluminan. ¿Cree que existe un error fundamental en el que deben incurrir la mayoría de ellos?

–Muchos buscadores espirituales serios miran al futuro para encontrar salvación o iluminación. Es un patrón mental muy profundamente asentado, el mismo patrón que motiva a la gente ordinaria a buscar dinero, posesiones, relaciones, éxito, reconocimiento, etc., para sentirse realizados. Tratan el precioso Ahora como si fuese un medio para un fin, sin darse cuenta de que es el portal hacia la dimensión del Espíritu.

–Tras su primera Iluminación, Vd. Experimentó desde picos de mayor éxtasis hasta estados mucho menos exuberantes. ¿Con qué pone en relación estas oscilaciones?

–Principalmente no hay conexión con circunstancias externas. Sin embargo, ocasionalmente, he experimentado una conexión casi paradójica: ante un desastre, o cuando estoy con una persona que está sufriendo intensamente, la paz y alegría se hacen más profundas. Entonces generalmente ocurre algo y hay una mejora en la condición externa, o la otra persona experimenta
curación de una forma u otra.

–Usted soltó un lastre de desidia y se iluminó. ¿Sería igual de sencillo soltar un lastre de orgullo, intelectualismo o autocompasión?

–Deja de identificarte con tus pensamientos. Los pensamientos sobre quién eres rápidamente conducirán al orgullo o su equivalente, la vergüenza. Los pensamientos que intentan diseccionarlo todo en pedazos más y más pequeños se convierten en la carga del intelectualismo.
Los pensamientos de “pobre de mí y mi triste historia” producen autocompasión. ¿Es fácil abandonar la identificación con tus pensamientos? Sí. ¿Va a admitirlo la mente? No.

MAESTROS

–Cada vez existen más maestros que se realizan fuera del sacerdocio, del ashram, del grupo espiritual o del monasterio. Permítame llamarles ‘maestros laicos’. ¿Constituyen una ráfaga de aire fresco destinada a sentar unas bases nuevas para la relación del hombre con el espíritu?

–La evolución espiritual está ocurriendo en gran medida fuera de las estructuras de la religión tradicional, institucionalizada. Esto es un desarrollo absolutamente nuevo y es, efectivamente, una ráfaga de aire fresco.

–Algún punto crucial que haya aprendido, en los últimos años, de sus personas cercanas o de sus lectores.

–He aprendido que la buena disposición interior para la iluminación está mucho más extendida de lo que creía. No me había dado cuenta de lo poderoso que es el anhelo colectivo por abrirse paso entre las superficialidades de nuestra civilización, el anhelo de una dimensión de profundidad.

ACCIÓN EN EL MUNDO

–Muy pronto Vd. impartirá un taller en Barcelona, en el contexto de una gira por Europa. ¿Por qué se decidió a viajar en vez de esperar que los libros surtieran efecto por sí mismos?

–Los libros ya están teniendo un efecto tremendo en la transformación de la consciencia. A través de las charlas, que también se graban, se añade una corriente adicional de energía, lo que acelera el proceso del despertar.

–Usted anima a la gente a difundir el mensaje de vivir en el Ahora. ¿No hace falta estar iluminado para ello? ¿Cabe la posibilidad de distorsionar el mensaje?

–El mensaje no viene de la gente. Viene a través de la gente. Puede haber distorsiones a veces si el ego interfiere, pero es un riesgo que estoy dispuesto a aceptar dada la urgencia de la transformación.

–¿Vivir en el Ahora aumenta la calidad del propósito de las acciones humanas?

–Cuando el ego está al control, el miedo y el deseo son las fuerzas motivadoras tras toda acción humana. El ego trata de protegerse y realzarse a sí mismo. Vivir en el Ahora –estar presente– te libera del ego, y así toda acción que surge de este estado de consciencia es de una alta calidad. Está en alineación con el propósito universal y éste le concede fuerza.

–¿Es el Ahora un enemigo de ciertas estructuras sociales y del poder socialmente establecido?

–Vivir en el momento presente provoca una transformación de la consciencia humana, y la transformación de la consciencia humana se reflejará externamente en la transformación de todas las estructuras sociales, económicas y políticas. En ese sentido se puede decir que el Ahora es ciertamente un enemigo para las estructuras existentes, las cuales están, en mayor o menor
grado, contaminadas de locura.

–¿Cree que se potencia el adormecimiento premeditado de la población con el fin de que no halle el Ahora y su terrible poder?

–Las estructuras de la mente colectiva siempre intentan perpetuarse a sí mismas, por lo que vivimos en una cultura que nos anima a vivir inconscientemente a través de los medios de comunicación, el entretenimiento y el sistema educativo.

–¿Ve factible que el Ahora se pueda enseñar como la herramienta más sencilla de transformación personal y social en ámbitos como las escuelas?

–Ya ha empezado a ocurrir. Me han escrito profesores para decirme que ya están usando la enseñanza en sus clases, aunque de momento extraoficialmente. Las cosas más importantes aún no se enseñan en la escuela, pero esto puede cambiar pronto.

–¿Existe alguna posibilidad de que los ricos y poderosos, los que ostentan el poder, se dejen seducir por el Ahora y lo practiquen?

–Sí, efectivamente. Conozco a un número de personas que tienen fama y riqueza (todas las cosas que nuestra cultura dice que te harán feliz) y que se han dado cuenta de que esas cosas no satisfacen durante mucho tiempo, por lo que adoptan y practican esta enseñanza.
La mayoría de políticos y magnates de negocios, sin embargo, están aún en las garras del ego, aunque ya hay alguna que otra excepción.

–¿Esperanzado con relación a la posibilidad de que vengan para la humanidad ‘Ahoras’ de redención y gloria?

–La humanidad está a punto de o bien destruirse a sí misma o bien experimentar un cambio radical de consciencia. Si la última posibilidad tiene lugar, como creo que ocurrirá, la locura que ha dominado la historia humana desde tiempos antiguos se acabará, y con ella el espantoso sufrimiento que ha sido parte de la condición humana. Después de probar el fruto del Árbol del
Conocimiento del Bien y el Mal (identificarse con el pensamiento conceptual) durante miles de años, ahora estamos encontrando el Árbol de la Vida, usando terminología bíblica.

–¿Algún mensaje especial que desee transmitir a los lectores?

–Para mucha gente sus problemas se han convertido en una gran parte de su identidad. Cuando pienses que tienes problemas, mira profundamente en el Ahora y pregúntate: “¿hay un problema en este momento?” Si miras lo suficientemente profundo te darás cuenta de que nunca hay un problema en el momento presente; sólo situaciones de las que te ocupas o que aceptas.
Todos los problemas residen en el pasado o el futuro, es decir, en la mente.

Eckhart Tolle es autor del best-seller El poder del Ahora, al que han seguido otras obras.

Entrevista por Francesc Prims.