¿Quien eres tú?

Un espacio para crecer y compartir...

domingo, 31 de agosto de 2008

Buscando la paz interior


Aqui os dejo un bonito video que explica muy bien en que consiste la búsqueda de ese preciado tesoro.

Su mensaje aporta una profunda serenidad... espero que os llegue e ilumine un poco más vuestra existencia

Gracias


miércoles, 27 de agosto de 2008

El ser humano no puede ser propiedad de otro ser humano.- Lola Hoffman



Hola, que tal?

Hoy os propongo la lectura de una buscadora que brilla con especial luminosidad en la descripción de aquellos roles y condicionamientos que desde hace tiempo esclavizan a la mujer, al hombre y a las relaciones entre seres humanos.

Me encanta como expone de forma precisa aquellos condicionamientos que una vez reconocidos y eliminados, pueden dar acceso a una vida auténtica.

Pueden dar paso a esa vida para la que todos hemos nacido; una vida para crecer y disfrutar del proceso, una vida para sentirla en plenitud y compartirla con el resto de la humanidad, una vida de verdad.

Solo quisiera aportar algo que para mi es importante: la lectura de este tipo de artículos suelen resonar en nuestro interior como “grandes verdades” con las que casi todos nos sentimos identificados de un modo u otro. Sin embargo, si no pones en marcha los mecanismos necesarios para iniciar tu proceso de cambio en la dirección que consideres “correcta” para ti, nada cambiará.

Nos damos cuenta de que las cosas no pueden continuar así, que debemos hacer algo, que es necesario cambiar de rumbo, y es posible!!!.... pero como siempre digo, hay que ser valiente y tomar la decisión: ¡ahora!, nunca habrá mejor momento para empezar que ahora, ya que sea cuando sea tu momento, siempre será ahora..

Recuerda siempre la famosa cita que dice “la felicidad no es una estación a la que llegar, sinó una forma de viajar”

Disfruta de tu viaje, y hasta pronto!!!!

Lola Hoffman:

"El ser humano no puede ser propiedad de otro ser humano" *

Lola no tenía una filosofía rígida, siempre estaba buscando nuevas herramientas que ayudaran al crecimiento del individuo. Se desesperaba cuando la gente no quería crecer, se enojaba. No le importaba si era ateo, judío, católico, lo importante, lo que recalcaba, era que uno no se encasillara en esquemas rígidos que le impidieran el desarrollo. Se apasionaba con las personas interesadas en el crecimiento interno, especialmente el propio. Podía pasar horas con ellos.

Lola tenía su particular forma de enfrentar el tema de la sexualidad, puntos de vista que no pocas veces le valieron el rechazo de sectores tradicionalistas. Otros interpretaron mal sus teorías, lanzándose por caminos diferentes a los que ella creía como sanos para el ser humano. No tenía prejuicios ante las opciones personales del ser humano.

Tuvo amigos y amigas homosexuales, heterosexuales, católicos, religiosos (curas y monjas), artistas, militantes políticos de toda índole, gente de la más variada condición.

El amor que tenía a su trabajo lo expresaba con gran convicción:

"Yo soy nacida para curar, desde niña quise siempre estudiar medicina, no se me ocurría otra cosa. Para curar necesito gente; si no, sería veterinario. Me gusta ayudar, identificarme con la persona y dar de mi experiencia. Este es mi destino. Si yo me retiro al desierto, quizás pase unos días macanudos, pero volveré a mi vocación. Estoy muy agradecida al Plan Providencial, de que coincida mi profesión con mi vocación.

"No creo en la política, más bien creo en la evolución del individuo, sólo en eso. Mientras más individuos evolucionen, tanta más paz habrá en el mundo.

"En general, estoy en contra de las leyes del matrimonio. Creo que hay que enseñarle a la gente a vivir decentemente, en forma ética, y tenerse respeto, eso es todo.

"Creo que la sexualidad es la base del amor y de todo lo que lleva al ser humano a hacer algo positivo, algo bueno. La especie humana es la única, dentro de los animales de sangre caliente, que tiene esta particularidad. La sexualidad es la base del Eros, y Eros es, una tendencia 'a'. Hay Eros del estudio, de la adquisición de conocimientos; Eros de la lejanía. Hay personas que viajan porque quieren conocer el mundo y es tan fuerte este impulso, que lo hacen. Hay Eros de ayudar al prójimo, así hay personas que consagran su vida a los demás. Todas estas tendencias positivas y que contribuyen a enriquecer el Yo, son Eros. No todo es sexual, pero Eros nace de la sexualidad; sin sexualidad no hay Eros.

"La sexualidad, cuando ya se han tenido hijos y ha cumplido su rol biológico, sigue como símbolo de algo delicioso, porque lo que es delicia se aprende en el orgasmo. No hay animales que tengan talento para escribir poesías, pero el poeta experimenta una delicia en la creación, al admirar algo hermoso, con cierto aroma... cualquier satisfacción de los órganos de los sentidos es un placer. La divinidad es algo así como el 'summum' de una delicia de felicidad, un estado de conciencia superior. Cuando se alcanza, se siente algo maravilloso. El cambio interior que produce el amor, cuando el ser humano madura, se experimenta como amor a Dios.

"En caso de que el coito, el acto sexual como tal, se produzca con menos frecuencia después de los 50 años, no significa que el instinto desaparezca. En gran parte se transforma en otra cosa, en una actividad satisfactoria, una tendencia que uno sabe que debe cumplir y entrar en ella.

"Hay sistemas místicos de acercamiento a lo divino a través del acto sexual, como el Tantra Yoga y el Yoga Taoísta. Cultivan innumerables posiciones sexuales y relaciones de larga duración, hasta el agotamiento. En el yoga taoísta, el varón se siente identificado con yang y la mujer con yin y esta unión de yin y yang son las bodas sagradas.

"Yo creo que cierta libertad en lo sexual en la pareja es muy ¡mportante, siempre que se trate de personas conscientes, que lo hagan de forma responsable, sin tragedia, sin ofender, sin producir mucho dolor. Una buena relación erótica en individuos adultos es, sobre todo, una relación espiritual. Es muy importante como aporte al Yo. El Yo crece a base de encuentros, con hombres, con mujeres, con situaciones, con países, con algo nuevo, pero, en el fondo, todo va en dirección a desarrollar una conciencia más alta, en la cual Eros juega un papel muy enriquecedor.

"Con el antiguo paradigma patriarcal de nuestra sociedad: 'Si yo amo a un hombre, tengo que vivir con él, y tenemos que vivir uno encima del otro...' se mete a Eros en la cotidianeidad, destruyendo la magia. Si uno establece una relación plena, libre, aunque el otro esté lejos, y se atreve a amarlo, y estar seguro de ser amado; aunque el otro tenga otros encuentros -ojalá porque es lo que aporta riqueza a la vida. Pero, como estamos, educados para ser posesivos, celosos, todo se destruye. ¡¿Cómo un hombre o una mujer no se va a encontrar con gente interesante, atrayente.?!

"El gran error es la confusión entre Eros y sexualidad.

"Una de mis principales labores en psiquiatría ha sido: desestructuración de lo patriarcal en nosotros y reestructuración del yo.

"La mujer desarrolla dos grandes vacíos: el vacío sexual y el vacío espiritual, razón por la cual se instala enérgicamente en la vida del hombre tratando de dominarlo y de explotarlo con el fin de llenar su propia frustración. Este yo lo llamo 'el mito de la sirena' o de la 'femineidad', que provoca tanto sufrimiento. La sirena, cuyo norte es atraer al hombre, desde el ombligo para abajo es un pez: completamente fría. Femenina y frígida. Atrae al hombre, pero no lo puede satisfacer. En cambio, esta cola de pez hace que ella tenga que vengarse, hundiendo al hombre. Destruyéndolo. Sometiéndolo a su voluntad.

"Este mito de la 'femineidad' seduce por igual a hombres y mujeres. A la mujer, porque la 'femineidad' le da poder sobre el hombre, quien es el que tiene poder en el mundo. El asunto del poder, ella lo ha aprendido del patriarcado. Pero el drama es que su 'triunfo' sobre el hombre es a costa de su propia persona. De no ser persona. Por su parte, al hombre machista o patriarcal no le gusta la mujer persona, y por lo mismo, lo excita mucho la sirena. Esa que después intentará destruirlo.

"El patriarcado no es una 'culpa' de los hombres solamente, sino un fenómeno de vida que involucra a toda la humanidad. Así, la mujer trabaja en contra de sí misma y a favor del patriarcado. Ella es el sostén máximo del sistema. Se la ha educado para desear sólo la familia, preocuparse sólo de sus hijos y crearle cierto confort a su hombre. Y nada más. Para que sea individualista, egoísta, encerrada en sí misma".

A pesar de esta visión negativa, para Lola las cosas estaban cambiando. Después de seis o siete mil años de dominación patriarcal, advertía signos concretos de cambio:

Conozco gran cantidad de mujeres buscadoras, mujeres que tienen la necesidad de cambiar de pensamiento. Me parece que ya las mujeres están movilizadas, a diferencia de cuando yo era joven, cuando se enseñaba que el summum de la felicidad era casarse, tener hijos y ojalá morir casada, para no sufrir la viudez. En el curso de estos años esto ha cambiado, hay una real integración de la mujer a la sociedad en los procesos creativos.

"La base del patriarcado es el egoísmo, es lo que caracteriza a la familia nuclear, tener cosas sólo para la familia, la falta de altruismo para con los demás.

"Al parecer hay una tendencia a una futura sociedad multi-individual, para que la sociedad sea un conjunto de individuos responsables; es la única forma de que exista el crecimiento.

"Ya hace más de un siglo que la mujer comenzó a protestar. Primero fue en una forma algo ridícula, pero ya la primera sufragista tenía un concepto muy razonable y muy profundo de lo que es el ser humano. La mujer podía hacer perfectamente bien trabajos llamados masculinos, podía pensar y estudiar en la universidad, vivir como mujer soltera y conquistar un cierto status, lo que antes era imposible. Y, al mismo tiempo que algunas mujeres protestaban, otras empezaban a cultivarse: a pensar, a filosofar, a escribir, a trabajar.

"Es la mujer la que se rebeló primero contra un estado de cosas y un sistema de vida que le acarrea sufrimientos. El hombre tampoco lo pasa bien. Esto, de que la mujer llene su vida chantajeándolo, es una enorme carga para él también. Y para los hijos, en cuyas vidas generalmente la mujer también se entromete negativamente. Todo esto ha llevado al matrimonio patriarcal a la tremenda crisis que estamos viendo a nuestro alrededor. La pareja convencional ya no resiste la dominación mutua.

"Aunque la mayoría está lejos de poder construir una sociedad basada en la equivalencia sexual, hay algunos adelantados que ya comprendieron el problema y que están intentando nuevas normas de convivencia. Todavía no veo solución al problema de la pareja. Pero la capacidad del ser humano de vivir solo, ha aumentado. Lo que es muy importante, porque esa soledad prepara para una futura vida en pareja. La pareja sólo es posible de soledad a soledad, de integridad a integridad. No de necesitar apasionadamente al otro... y explotarlo.

"El sufrimiento de hoy es ese concepto de propiedad. 'mi' marido, 'mi' mujer. Esa palabra 'mi' es el sufrimiento. El ser humano no puede ser propiedad de otro ser humano. Puede ser tremendamente generoso, tremendamente amoroso, pero no puede ser propiedad de otro ser y sentirse como tal.

"En mi larga vida, yo he visto que una proximidad exagerada en espacio destruye el 'eros'. Hay una sumación de pequeñas irritaciones, sobre todo de noche, al dormir en la misma cama. Por ejemplo, uno enciende la luz porque quiere leer y el otro quiere dormir. Esas pequeñas e inocentes irritaciones se suman, produciendo al día siguiente una terrible molestia. Hay que tener mucho cuidado con una proximidad exagerada. Cuando yo le he propuesto a una pareja que casi se saca los ojos mutuamente, que separen dormitorios, de inmediato esgrimen que no hay más piezas en la casa y, sobre todo, están acostumbrados y que no pueden dormir sin el otro. Yo llamo este fenómeno 'adicción a la cama'. Como al alcohol o la morfina. Una tremenda esclavitud. Por paradójico que parezca, mientras más separación haya en el espacio, tanto más cercanía espiritual"

En una sociedad donde muchas mujeres son creativas, estudian, trabajan e incluso ocupan cargos importantes, podría decirse que su visión no corresponde a la realidad.

'¡Claro que corresponde! Estamos hablando del trágico hecho de que la mitad de la humanidad no participa en el proceso creador. Con excepción de algunos millones. Pero, ¡qué son dos o tres millones de mujeres creadoras! Y ni siquiera creo que haya tantas. En política, por ejemplo, nunca ha habido en los más altos cargos una mujer que haya defendido el derecho de la mujer. Son hombres, casualmente nacidos mujeres, defensores del patriarcado y de todos sus errores.

"Muchas veces la mujer no tiene conciencia de su infelicidad. No entiende qué le pasa, pero el hecho es que siempre está muy cansada, aburrida, histérica, nerviosa. Y el drama se desencadena cuando los hijos crecen y se van de la casa. Entonces siente que no es útil para nadie y que no tiene nada que hacer. Otro hito es cuando termina el período de ser objeto sexual para el hombre. De repente descubre que no es nada, que no es un 'yo' aceptable para sí misma. Nuestra época pone un énfasis enorme en la juventud y no tenerla es una crisis feroz.

"El noventa por ciento de las mujeres que llegan a mi consulta sufren depresión y angustia, consecuencia de una vida frustrada, lo que les produce una tremenda agresividad. Como es imposible dirigir esta agresividad contra la familia, que uno tiene que amar, la dirigen contra sí mismas. Y una persona triste, sin impulso, sin vida, no puede agredir. Se asegura de no poder agredir y no tener así una culpa adicional, y entonces se agrede a sí misma y se muere en vida. Pierde el interés por todo, se dedica a jugar a las cartas y otras actividades sin sentido. Yo he conocido algunas que se metieron a la cama y no salieron más.

"Para romper con esta vida mediocre, las mujeres tienen que dedicarse a trabajar, introduciéndose en el mecanismo de la cultura. Y esto no es un tema de feministas sino que está en la naturaleza humana: participar en la creación.

"La creación de tener hijos no basta. Yo amo profundamente a mis hijos; sufriría tremendamente si les pasara algo, pero no son el centro de mi interés y, sobre todo, ellos no desean serlo. No me meto en la vida de ellos. Ellos viven su vida y yo, por supuesto, gozo con todo lo que hacen, pero me niego a tomar como centro de mí vida el rol de la abuelita feliz.

"Estoy segura, que las mujeres dan demasiados cuidados; demasiada protección a sus niños. Se ha demostrado, hoy en día, que la dedicación exclusiva de la madre al niño en su primera infancia no redunda en provecho para su desarrollo. Al contrario. Mientras con más personas se relacione el niño, tanto más normal y sin mayores conflictos resultará su vida. Decididamente son los padres, en la mayoría de los casos, los focos de las enfermedades psíquicas más graves.

"Al principio femenino pertenece, antes que todo, el alimentar física y espiritualmente. Pero hay otro elemento que, hasta ahora, la mujer no ha asumido y hecho suyo, que es dar libertad. Soltar. Hay que tener el valor de exponer al niño a tareas más o menos difíciles y no sobreprotegerlo por egoísmo, por evitar el sentido de culpa, si algo le sucede.

"El espíritu del movimiento feminista ha cambiado mucho. Ya no se trata de la lucha contra el hombre; por el contrario, la mujer le ofrece compañerismo y amistad. Y eso es lo más grande que se le puede, ofrecer. La mujer que ha entendido su rol, propone formar una pareja en la cual ambos tengan oportunidad de desarrollarse. Y ayudarse mutuamente en este desarrollo"

Durante toda su vida profesional, en el curso de más de cuarenta años, Lola formó un nuevo pensamiento en Chile, enseñó a gran cantidad de personas a mirar sus sueños, a creer en sí mismas, a liberarse de las ataduras del patriarcado. Para muchos de sus pacientes y amigos, el contacto con esta gran mujer fue decisivo en sus vidas.

Lola insistía en que el proceso de crecimiento interno no se detenía jamás. Cada nuevo día es posible aprender algo que aporte a la propia evolución. Atendió en su consulta a gente importante y a gente sencilla, a todos los escuchó por igual, enseñándoles a conectarse con los mensajes del inconsciente.

Preferentemente, atendió a mujeres en la segunda mitad de la vida, etapa, según decía, en la cual suceden las cosas realmente importantes para la humanidad.

Para ella, su tarea consistía en cooperar con la crisis mundial, que no sentía como espantosa, pero necesaria. Una crisis que marca el final de una época, que conlleva todas las dificultades de un final. Se dio cuenta de que su tarea era fomentar un nuevo paradigma, no el patriarcal. Sus conceptos acerca de la familia, de la sexualidad, del amor, de la paz, de la ecología, fueron acogidos por muchos y detestados también por otros, Mantuvo especiales relaciones de amistad y amor con mucha gente que la recordará con especial cariño como una gran mujer que impactó en sus vidas.

Lola, además de continuar con el deseo vivo de aprender cada día, también se preocupaba con esmero de su presencia. En su estilo clásico combinado a veces con zapatillas deportivas y calcetines de lana cruda. Usaba su cabello recogido bajo una fina malla. Le gustaba que la peinara un joven peluquero, que tenía su pequeño negocio cerca de su casa, en Peñalolén. Y su infaltable flor de lis.

Nunca dejó de leer, de aprender cada día, de estar al tanto de lo que pasaba en el mundo: nunca se cerró ante nuevas proposiciones. Era su modo de mantener vivo el cerebro.

Le daba fastidio ver como las personas, al llegar a la vejez, se olvidaban de sí mismas y se echaban a morir, culpables del hecho de no ser jóvenes.

Así hablaba de los ancianos:

"En este tiempo de cultivo de la juventud, todo el mundo quiere ser joven. Creo que es un error. Mi experiencia me lleva a decir que es maravilloso madurar. Hay que ponerle fuerza y energía para no caer en el pensamiento colectivo que lleva a los ancianos a saltar al campo enemigo y mirarse desde allí, criticarse y sentirse culpables de ser viejos.

"Los viejos tienen conciencia del deterioro: decaen las células, la corteza cerebral degenera y se vuelven cada vez más tontos e impotentes. Los viejos no hacen ejercicio, no se mueven, están como eliminados de la sociedad. En tiempos pasados, el anc¡ano era un valor en la sociedad. Una vida larga es una existencia vivida con muchas experiencias. Pero, actualmente, la no aceptación de la vejez hace que la gente degenere. Es una toma de conciencia que tiene que ser asumida por todas las personas que, al llegar a la madurez, hay que continuar desarrollándose, y la mejor forma de hacerlo es el estudio.

"Una persona que no toma conciencia de sus deficiencias y no las corrige, 'se va al tarro de la basura' ".

* Textos estraidos del libro "Mi abuela Lola Hoffman", de Leonora Calderón y publicado por Editorial Cuatro Vientos.

domingo, 24 de agosto de 2008

El tren de la vida


Otra preciosa presentación para reflexionar sobre el trayecto que recorremos por la vida... sus encuentros y desencuentros, realmente bonita!!

Saludos!!

El tren de la vida
View SlideShare presentation or Upload your own.

viernes, 22 de agosto de 2008

La fusión del ego en el Yo soy

Hola compañer@s de viaje!!

Hoy quiero compartir con vosotros un texto que encontré en una web argentina (www.circulometafisico.org.ar) de la que hay un link en “mis enlaces”, y en el que se expone muy claramente el “como proceder” y el “porque” para adquirir el hábito de integrar en la vida una actitud positiva, de amor y aceptación.

De hecho, comparto plenamente la afirmación de que estos dos aspectos son los puntos de partida para gozar de un tránsito por la vida pleno y lleno de luz.

Aunque no espero nada en especial, deseo que su lectura os anime a seguir buscando experiencias que os permitan crecer y avanzar en el camino de la expansión de la conciencia…. Como siempre digo, una vez empiezas ya no hay vuelta atrás; es un camino sin retorno que poco a poco va iluminando tu trayecto de vida, y que contagias a tu alrededor con tu energia y tu vibración.

Recuerda que no hay mayor regalo en el mundo que tu propia existencia, y que tu estas aquí para amar y ser amado...

Una vez más, gracias!!

“La fusión del ego en el Yo soy”

Para disfrutar del estado de paz y equilibrio interior que el hombre que transita el sendero espiritual ha ido adquiriendo y por el que para mantenerlo y a ser posible aumentarlo, es Menester seguir esforzándose continuamente.

Es imprescindible la búsqueda porque no existen muchas opciones
En muchas oportunidades o se sigue indagando o se sumerge en la apatía, en la desesperación o, lo que es peor, en el desequilibrio mental.

Varias veces se estará al borde de la demencia y otras muchas, inmerso en la confusión y la desesperanza. Y en los momentos más difíciles siempre llegara a nuestros oídos la palabra apropiada.

Gracias al “verbo invisible” que nos hace encontrar, a las personas que dicen las palabras que necesitamos escuchar y a nuestro empeño por liberarnos del sufrimiento, pudimos continuar y llegar al estado que nos ha permitido elaborar las técnicas que ahora presentamos y que es una mezcla de todo el bagaje del conocimiento trascendente que durante los últimos años hemos adquirido en el Círculo Metafísico Argentino.

Durante mucho tiempo, como raza hemos tenido dificultades, y aun las tenemos con el apego.
Nos resultaba tremendamente trabajoso desprendernos mental y físicamente tanto de las cosas materiales como de las personas o las situaciones en las que nos encontrábamos cómodos. Y aun comprendiendo que el desapego era imprescindible para nuestra evolución, un miedo irracional nos mantenía “enganchados” a la seguridad que nos producía el creernos protegida por causas ajenas a nuestra propia entidad como personas.

Habíamos aprendido muy bien la teoría de que nuestra seguridad solamente depende de nuestro reforzamiento interno y de nuestra conexión con lo divino; pero ni el esfuerzo que hacíamos para integrarlos en nuestros dichos conceptos, ni las técnicas que conocíamos, nos eran suficientes para acelerar nuestro proceso de desapego.
Además, a medida que íbamos conociéndonos mejor, descubrimos otra forma de apego que se relacionaba directamente con el ego.

Necesitábamos producir en los demás un determinado efecto que nos obligaba a comportarnos contradictoriamente con lo que en realidad sentíamos o deseábamos.
Nos resultaba demasiado gratificante ser admirados y necesitados, con lo cual nuestros actos estaban siempre mediatizados por los efectos que deseábamos obtener.
Sin embargo, hoy nos sentimos como nunca imaginamos. Y es que un estado equilibrado de serenidad no se parece en nada a los extremos polares de depresión y euforia en los que nos movíamos en el pasado y, como es lógico, desde ellos nunca habíamos podido tener acceso a la verdadera armonía que hemos logrado conocer a base de ser consciente de nuestros pensamientos y emociones.

En este momento el Universo nos ofrece la oportunidad, de compartir con los demás las enseñanzas que nos han legado.

Además, nuestra intuición nos dice que debemos escribir este método de trabajo personal y entregarlo en servicio impersonal por si a alguien pudiera serle de utilidad.

Esperamos haber suplido nuestras carencias literarias con la intencionalidad que nos mueve el hacerlo.
Pues la palabra por si sola no es suficiente para llegar a la “esencia” de quien la lee o escucha. Para eso ha de contener, además, la energía de amor suficiente para que sea leída o escuchada por aquel a quien corresponda aprovechar su contenido; así, el que expresa una idea y el receptor de ella, se convierten en la misma cosa, ya que de nada sirve el uno sin el otro.

Los hechos no necesitan demostración y las explicaciones que tratemos de encontrar sobre el cómo y el porqué de los mismos, no son más que el intento de incorporarlos a esa parte lineal de nuestra mente que se aleja mucho de esa otra mente ilimitada que el ser humano posee, aunque esto todavía, no se pueda demostrar científicamente.

Las disquisiciones filosóficas que surjan en torno a los hechos, serán también un intento de comprender al hombre en su maravilloso mecanismo cuerpo/espíritu y de dar respuestas, aun incorrectas, a sus interrogantes.

La ciencia importa, claro está, pero podemos y debemos aprovecharnos de los hechos, que siempre van por delante de ella. Y en cuanto a ellos, podemos asegurar que todo lo que decimos ha sido experimentado personalmente con muy buenos resultados.

Es por eso que nos sentimos en la obligación de entregarlo en servicio impersonal como aporte a la humanidad.

El que tenga oídos para escuchar que oiga

Nuestro único objetivo, durante tantos años de búsqueda, ha sido la eliminación de nuestro propio sufrimiento, lograr la propia paz, y llegar a la conclusión de que al eliminar el miedo, la ira, el enjuiciamiento etc. y equilibrar la autoestima, habremos salvado “nuestro mundo interno”. Porque si en nuestra mente no aparece el miedo, es que realmente estamos protegidos; y si no aparece la baja o la exagerada autoestima, es que nos consideramos con las mismas posibilidades que todos los demás y, a consecuencia de ello, tampoco aparecen las otras emociones como la ira, la culpa, los celos etc. que son las que alteran el equilibrio químico del cuerpo físico dando paso a las enfermedades.

Consecuentemente nuestra mente estará libre para experimentar solamente la excelencia en lo adecuado. Todo lo demás lo consideraremos secundario.
Vivir en el presente, momento a momento y en paz, es el propósito que nos impulsa y conduce continuamente.
Y aunque me encantaría que sanáramos, y confío en que así sea, este hermoso planeta con todo lo que contiene, hacer lo que hacemos por él, amarlo y perfeccionarnos, nos deja la tranquilidad suficiente como para que la crisis que atraviesa no nos produzca sufrimiento, ni siquiera desconcierto.
Creemos que si el grupo de personas que piensan de esta manera, aumentara lo suficiente conseguiríamos la masa crítica necesaria para la expansión mental, que nos llevara a la sincronización de los dos hemisferios cerebrales, y de esta manera impulsar al conjunto de la humanidad más allá de la genialidad.
Pues es sabido que de esa manera nos potenciaríamos solidariamente en una progresión geométrica que podría propiciar la transmutación de todo el conjunto.
Tenemos dentro de nuestro ser la capacidad para sanarnos a nosotros mismos, sanarnos mutuamente y sanar al planeta.
Solamente tenemos que descubrir ese poder y hacerlo emerger.
Para ello podemos usar el toque de nuestras manos, el poder del pensamiento y, sobre todo, el amor de nuestro corazón.
El método que proponemos es simple, como se puede apreciar en el capítulo del método, que una página sería suficiente para contener la información necesaria para practicarlo a la perfección.


Con lo cual, el resto del contenido de este texto es explicativo en cuanto a beneficios, actitudes y obstáculos que se pueden presentar. Y sobre todo pretende dar respuesta a las múltiples preguntas o trampas– que nuestra mente finita nos plantea; ya que ésta, al estar dominada por las emociones, nos limita el acceso a esa otra mente nuestra que va más allá de los límites del cerebro y en la que se encuentran las respuestas a todas las incógnitas.

El ser humano es una unidad psicosomática y espiritual. Es decir, constituido por cuerpo, mente y espíritu. Y esta técnica pretende fusionar esos tres elementos con la intención de liberarnos del sufrimiento y poder utilizar al máximo nuestros potenciales mentales y energéticos para convertirnos en seres felices, creativos y a ser posible geniales.

Pero este escrito debe leerse, además de con la mente, con el corazón; porque si ambos no están completamente abiertos, la información no llegará a los correspondientes centros donde ha de ser registrada y procesada. Si se crea la dicotomía entre ambos, estaremos continuamente extrapolándonos con el consiguiente peligro de perder la oportunidad de aprovechar los beneficios que la práctica de este sistema puede aportarnos.

Las ideas deben ser estructuradas por la mente pero sabiamente mezcladas con el bálsamo del corazón. Los procesos intelectuales son más lentos que los del corazón, pero no debe haber desarmonía entre ambos, pues los dos son necesarios para evolucionar.


Para practicar este método no hay que dominar ninguna disciplina, ni es algo en lo que haya que creer. Todo el mundo, independientemente de sus creencias o enfermedad, puede ejercerlo. Pues se trata simplemente de ser consciente de lo que sentimos para poder darle a las emociones dañinas y a los malestares físicos un sencillo tratamiento, con la intención de que dejen de hacernos sufrir. Y cuando se practica, siempre aporta magníficos resultados; pero hay que ejercitarlo y, aunque es muy simple, hay que hacerlo; y si se hace funciona.


La consecuencia será que el miedo y la irá se vayan extinguiendo, aumentando así nuestra confianza en “el apropiado proceso que es la vida” y en nuestro poder para elevarnos por encima de cualquier dificultad, ya que detrás de cualquier aparente desgracia siempre hay una lección que hemos de aprender, una oportunidad para evolucionar. Y comprender esto es muy importante porque dejaremos de sentirnos víctimas de las circunstancias.

¿Imaginemos como sería moverse con serenidad y aceptación en los ambientes más hostiles, donde normalmente lo que se quiere es huir porque la presión del sufrimiento se hace insoportable? Diariamente a la hora de las noticias, nos sorprenden en televisión escenas de esa índole y nos vemos obligados a cambiar de canal, porque no podemos soportar el malestar y preferimos apartarnos de ello a golpe de dedo en el mando a distancia. Que esas imágenes dejen de aparecer ante nuestros ojos no significa que dejen de existir, pero nos decimos: "¿para qué sufrir gratuitamente si no podemos hacer nada para remediarlo?", Pero sí podemos hacer algo, y con un ejercicio tan rápido como cambiar de emisora. Con ello conseguiremos, sin tener que cortar la noticia, si queremos estar informados, disminuir nuestro malestar hasta eliminarlo, y eso por sí solo ya sería motivo suficiente; pero, además, al estar transformando una energía de sufrimiento en otra de amor, es seguro, que de alguna manera ese hecho repercute en el conjunto de las energías sutiles que nos afectan a todos constantemente.


No somos más humanos por sufrir ante el sufrimiento ajeno. Podemos alejarnos de esa estéril actitud transformando esa energía negativa en un proceso creativo y productivo para nosotros y para el conjunto.
Nos equivocamos cuando pensamos que sabemos lo que los demás sienten, creyendo que tenemos que actuar de una determinada manera para aliviar su sufrimiento. En esos momentos en los que sufrimos a causa de la contemplación de lo que interpretamos como sufrimiento ajeno, lo único que es absolutamente seguro es que nosotros estamos sufriendo y lo único que debemos hacer es actuar para que ese sufrimiento, nuestro, se extinga.


En realidad nunca sabemos como se sienten realmente los otros, solamente podemos intuir cómo nos sentiríamos nosotros al estar en su lugar, pero eso también es imaginario, porque tampoco sabemos cómo encajaríamos nosotros esa situación en el caso de que nos tocara vivirla; luego entonces, es irreal, absurdo, y por lo tanto un padecimiento inútil.

Todos estamos de acuerdo con la afirmación de que el amor es el sentimiento más pleno y noble que puede experimentarse. Forzosamente ésta debe ser la Energía que nueve el Universo. Pero aun sabiéndolo, no encontramos la manera de canalizar adecuadamente ese potencial que todos poseemos, para nuestro provecho, el de nuestros semejantes y el del conjunto planetario.

Al utilizar adecuadamente este método, y ya he dicho que eso es asequible a cualquiera, se irá reduciendo hasta extinguirse nuestro sentimiento de culpa por no estar contribuyendo a la paz del mundo, a la erradicación del hambre, a la supervivencia de las especies vegetales y animales, a la conservación del planeta etc., ya que podremos utilizar, para colaborar en ello, todas las noticias, imágenes, pensamientos etc. en el preciso momento en que así lo deseemos que continuamente nos atormentan y ante los que nos sentimos tan permeables e impotentes. Esto no nos excluye a la hora de comprometernos con cualquier causa de orden humanitario o ecológico, sino que de esta manera no estaremos malgastando inútilmente nuestra energía, dramatizando o culpabilizando a los demás o a nosotros mismos por no estar actuando adecuadamente. Y emplearemos ese potencial energético para la compasión, la aceptación, la creación y la acción apropiada.

Lo que se pretende con este método es el adiestramiento en un nuevo lenguaje energético de comunicación que nos una con todo lo creado; de manera que podamos esculpir nuestras vidas en completa consonancia con la verdadera evolución. Pero cada uno debe aprender hacia dónde dirigir sus esfuerzos y cuales serán sus objetivos y los medios para obtenerlos, escuchado en su interior, para no permanecer en esa confusión a la que nos ha llevado el habernos proyectado tan lejos y hacia fuera de nosotros mismos.

Con este método nos conoceremos mejor: lo haremos a través de la atención y la observación de todo lo que sintamos, pero ese no es el objetivo. El objetivo es la eliminación del sufrimiento y la unión con todo lo creado. Esa unión nos permitirá encontrar el propósito de nuestra vida que ya no se centrará en nuestro reducido mundo individual, por ser algo superado, sino en algo mucho más ambicioso: la evolución del conjunto.

Quien quiera que seas, no estás leyendo esto por casualidad. Lo hemos escrito porque de alguna manera estamos siendo impulsados a hacerlo desde una parte nuestra que no atiende a razones. Y por experiencia sabemos que cuando esto nos sucede, “es preciso que lo hagamos”, aunque desconozcamos el motivo. Quizá alguien –quizá tú– necesitaba leerlo. Pues somos muchos los que ahora, en este planeta, estamos “percibiendo” más allá de nuestras limitaciones de los cinco sentidos y del mundo inmediato que nos rodea.

El milagro lo hace siempre el hombre, cuando en unas condiciones determinadas sintoniza con el potencial divino puesto a su disposición. Hay un puente interrumpido entre tu “yo individual” y el “Dios infinito” que está diciéndonos: “ÚSAME”, pero no nos han enseñado a utilizarlo. Si crees que es así y quieres, aquí puedes aprender una forma de hacerlo, pero si después de conocer este método no te sientes atraído, no importa, existen otras muchas maneras de usar ese puente, sigue buscando la que creas más apropiada para ti.

El Método o Técnica

Es mejor que pongamos en nuestra mente la idea de que esta técnica consiste en una actitud diferente ante la vida y no en un constante trabajo.
Si lo enfocamos como más trabajo lo rechazaremos más fácilmente porque estamos artos de tanto trabajar. Por eso preferimos denominar la acción de practicar la técnica como “tratamiento” en lugar de como trabajo.
Cuando pensamos, hablamos o vemos algo, nuestras células vibran. Esto hace que algo se transforme en la compleja maquinaria que es nuestro cuerpo. Para que esta técnica sea efectiva tenemos que conocer y admitir el hecho de que poseemos el poder de acceder, tan sólo con nuestra intención, a la transformación de la química interior de nuestro cuerpo, para poder conseguir nuestro equilibrio físico y mental y, consecuentemente, nuestra sanación, en el caso de que estemos enfermos. Podemos imaginar que poseemos, porque así es una varita mágica que transmutará, dentro de nosotros, cualquier cosa que deseemos.
Se trata de poner en marcha, con un solo pensamiento, todo un mecanismo, que desencadene el poder necesario para limpiar nuestras emociones y esto afectará a nuestro cuerpo físico y mental.
Con ello permitiremos transformar en luz la oscuridad en que vivimos, desprendiéndonos de la culpa, la ira y el miedo que nos mantienen cautivos de nosotros mismos.


Las posibilidades de actuar con esta técnica y sus beneficios son infinitos. Y sería ideal que, con el tiempo, a base de irla introduciendo poco a poco en nuestra manera de entender la vida, se convirtiera en una práctica cotidiana, sirviéndonos continuamente de su inmenso poder, hasta estar lo suficientemente liberados como para no necesitarla para nosotros mismos, y empezar a usarla, para “iluminar”; es decir, no servirnos de ella para mitigar nuestro sufrimiento si no por el bien del “conjunto planetario” y para ser punto de referencia para los demás.

Esta enseñanza pretende transmutar la energía de sufrimiento en energía sanadora. Y es un método asombrosamente adecuado para esta época de desenfrenadas ocupaciones, donde no tenemos espacio material para prácticas que nos roben un tiempo del que no disponemos.

A esta técnica no hay que dedicarle un tiempo físico, sino un espacio mental, ya que se practica sobre la marcha, es decir, que en cuanto percibimos en nosotros una reacción emocional en forma de molestia, rabia, desagrado, enfado, celos, ira, etc., ya tenemos presente la oportunidad de suprimir ese conflicto, con un solo pensamiento.

Es, además, un doble instrumento porque, sin ni siquiera darnos cuenta, poco a poco, nos iremos haciendo conscientes de lo que pensamos y sentimos, con el consiguiente beneficio de no vernos constantemente arrastrados por pensamientos y acciones inconscientes e incontroladas.
Esta no es una acción que se nos pueda imponer desde fuera, sino que cada uno se irá despojando, a su propio ritmo, de sus conflictos individuales hasta dejar paso al “ser” que alberga en su interior y que es el autentico Yo que siempre pugna por salir y al que le es imposible emerger por la cantidad de cargas emocionales que se lo impiden desde el subconsciente.


Y ésta es también otra ventaja del método: no es imprescindible saber porqué ni cómo, todo ese “material emocional” ha llegado a formar parte de nosotros. Evidenciamos que está ahí porque el iceberg de los múltiples sentimientos, que son los síntomas del cuerpo emocional, nos lo demuestran, con sus constantes manifestaciones de molestia, desagrado, enfado, rabia etc., y a los que tenemos que estar agradecidos porque nos aportan la clave para desactivar su “carga destructiva”, ya que donde están ellos, está el interruptor para desactivar el cuerpo emocional.

Al principio, hasta no empezar a comprobar los beneficios, no estaremos muy seguros de lo que estamos haciendo en realidad, y desde luego atravesar la delicada etapa de las resistencias, de los intentos de razonar y ver la lógica, serán el obstáculo principal, ya que nuestra mente, que necesita tenerlo todo instalado en su sitio justo, para no perder el control, rechaza sistemáticamente cualquier acto novedoso que la obligue a trastocar su orden establecido, aunque éste nos esté manteniendo en un precario estado de salud física o mental. Por eso, al principio, la perseverancia será un arma imprescindible, ya que solamente la práctica insistente podrá despertarnos del letargo que nos impide nuestro crecimiento personal.
Es posible que no se sepa si se está haciendo bien hasta que las resistencias desciendan su intensidad y permitan reconocer los primeros resultados, pero una vez culminada esa fase, será menos dificultosa la superación de la duda.


La duda es un arma muy poderosa que utiliza el cuerpo emocional y puede aparecer disfrazada de muchas maneras. Hemos de aprender a reconocerla para que no nos domine la confusión, porque en cuanto ésta aparece solemos tomar el camino más sencillo que es el de no aplicar el tratamiento. Los trucos mentales, que ya sabemos que están al servicio del cuerpo emocional, nos harán creer que lo mejor es conservar el equilibrio ya establecido sin que haya necesidad de seguir avanzando, pero no olvidemos que eso es sólo una trampa.

Para evitar el peligro de rendirse en esa primera etapa en la que, como hemos dicho, la mente no quiere aceptar sin “razonar” porque quiere “comprender”, debemos darle al intelecto el alimento que nos pida, en forma de respuestas lógicas que tranquilicen el insaciable apetito al que le tenemos acostumbrado, pero sin detener la práctica, porque en cuanto la abandonemos, nuestro subconsciente habrá conseguido arrastrarnos a la posición en la que él vuelve a llevar el control absoluto y nos será mucho más dificultoso retomar el ritmo.

Tengamos en cuenta que durante mucho tiempo le hemos concedido al subconsciente una autoridad que no podemos arrebatarle ahora de golpe. Por eso, siempre que intentamos, conscientemente, incorporar a nuestro ritmo de vida alguna novedad, nuestra parte mental inconsciente –que ya sabemos que está subordinada por el cuerpo emocional se resiste, y en cuanto bajamos la guardia, volvemos a perder nuevamente el control consciente de la situación, siendo impulsados a la vieja costumbre. A esto nos referimos cuando decimos que nuestra mente no desea nada novedoso que haga peligrar el intrincado equilibrio en el que se haya inmersa, aunque éste sea un frágil estado de supervivencia. Ese es un perfecto mecanismo de defensa cuya misión es proteger nuestra integridad, pero que, en los casos en que nosotros, conscientemente, pretendemos llevar las riendas, actúa como una trampa para que terminemos desechando el intento. En eso consiste uno de los cometidos del subconsciente y, afortunadamente, –de otra manera enloqueceríamos– lo cumple a la perfección.

La práctica de esta técnica conseguirá que nuestro estado físico mejore aun en el caso de que no estemos enfermos siempre se puede estar mejor porque la demolición de las emociones nocivas romperá las conexiones de los procesos mentales a las que éstas estaban sujetas, permitiendo una mejora del flujo energético que ira reequilibrándonos íntegramente.

Los beneficios empiezan a obtenerse aun sin haber atravesado la etapa de las resistencias. Y si la entrega en la ejecución de la acción es absoluta, la respuesta se constatará en el mismo momento, y el malestar, con toda su carga oculta, se desvanecerá automáticamente, dando paso a una sensación de indescriptible bienestar.
En cuanto nos descubramos en una emoción que nos cause desazón, fastidio, incomodidad etc., recordemos que poseemos un infalible y rápido instrumento para deshacernos de ella. De esa manera estaremos “recibiendo” conscientemente –del universo– para nosotros y “entregado” –desde nuestro corazón– hacia fuera. Pero si no nos acordamos, no importa, no pasa nada, ya volverá a presentarse una situación parecida en que volvamos a tener una oportunidad similar. Pues, constantemente, esos mensajes están impactando hacia fuera, desde nuestro interior, como indicadores luminosos, que tienen la intención de alertarnos del peligro que tras ellos se cierne. Y no dejarán de hacerlo mientras vivamos, a menos que hagamos algo al respecto. Cuando esos malestares dejen de aparecer, será cuando sabremos que nuestra acción ha sido efectuada adecuadamente.


Los resultados serán tan rápidos como nosotros nos permitamos y uno nunca sabe realmente, cuanto se permite, porque eso se esconde en una parte de nosotros mismos a la que no tenemos acceso. Unas personas tienen más resistencias que otras y eso requiere mayor insistencia. Unas personas tienen más prisa que otras y eso también puede entorpecer y ralentizar las respuestas. La calma y la insistencia, en estos procesos, son siempre buena consejera, es preferible ir sin prisa pero sin pausa y sobre todo no poner grandes expectativas.
Las expectativas y el deseo exagerado dividen la atención, que ha de estar al máximo posible en la “observación”, aunque el espacio de tiempo que se le dedique a esta observación sea mínimo. Lo mejor es empezar a practicar y ver qué pasa, pues las valoraciones son absolutamente personales, sin que tengamos que medirnos con nadie.


Será como vivir en una constante expresión de entrega consciente a la vida, de fusión con los acontecimientos, para sumergirnos en la pulsación de la existencia formando parte de ella pero sin tomar partido, espectadores y actores a la vez, observadores pasivos en cuanto a juicio, y activos en cuanto a transmutación de energías negativas, participando en el proceso de la creación al mismo tiempo.
La integridad en la entrega, a la hora de canalizar y expandir la Energía, ha de ser absoluta, como lo haríamos al acariciar a un hijo o a la persona más amada, o sea, sin esperar recompensa de ninguna clase. Pero la Energía del Universo, que actúa como un bumerang, siempre termina retornándonos, con creces, aquello que nosotros hemos contribuido a crear, tanto si es positivo como si es al contrario.


Si se actúa pensando en uno mismo –aunque finalmente sea uno mismo el directo beneficiario– el efecto no será igual. La Energía divina se bloquea cuando se interponen dobles intenciones. Sólo fluye correctamente si la entrega es pura. Y nosotros siempre sabemos, en nuestro fuero interno, cuando realmente lo es.
A veces la resistencia a “amar” a alguien o a algo hacia lo que sentimos mucho rechazo puede ser demasiado intensa y, en esos casos, sólo querremos huir, sin embargo, será ahí, precisamente, donde tendremos que perseverar, sin olvidar que si la presión se nos hace insoportable, habremos de concedernos el tiempo necesario para que la experiencia no nos resulte tan violenta. Y esto no debemos tomarlo como un fracaso, sino con el reconocimiento de que esa emoción está más intensamente enraizada en nosotros, pudiendo realizar breves intentos, como si fuésemos desprendiendo capas de una cebolla hasta que, por fin, lleguemos al núcleo. Hemos de aprender a descubrir donde está nuestra justa medida, para sin dejar de tratarnos, no ir más allá de nuestras personales limitaciones. Si transgredimos esas limitaciones, también nos arriesgamos a una rendición.


No debemos intentar transformar o cambiar nada, tanto fuera como dentro de nosotros, –aunque, de hecho, la transformación se produzca– si no aceptar que, por alguna razón, ciertas cosas, hechos o personas, nos producen unas determinadas reacciones, –dependiendo de nuestras “cargas” emocionales– cuya existencia se nos evidencia con malestares físicos o emociones incontrolables. Lo que debemos hacer siempre es enviar Energía de Amor al efecto que se nos presenta, para así tratar la causa, oculta, que puede corresponder a infinidad de razones, que siempre se relacionan con vivencias de nuestro pasado reciente o remoto. Pero no hace falta que conozcamos ese pasado ni los hechos por los cuales, ahora, se nos manifiestan. Al conseguir que la emoción disminuya su intensidad o se extinga por completo, habremos logrado, por una parte, nuestro aumento de tranquilidad, que afectará directamente en nuestro bienestar físico, mejorando nuestra salud, si estamos enfermos, o impidiendo que la enfermedad se presente, si estamos sanos. Y por otro, estaremos generando la transmutación de una energía negativa, por otra positiva, siendo fácilmente comprobable, porque en cuanto mejora nuestro estado interno, las relaciones externas lo notan tanto, como lo hacen las que tenemos con nosotros mismos y con aquellos con los que convivimos.

Estaremos realmente sanos y seremos verdaderamente libres cuando nada ni nadie nos produzca molestia, fastidio, desagrado, etc., esta será la consecuencia de haber desechado la ira, el miedo y la culpa. Pudiendo aceptar cualquier suceso sin tener que juzgarlo ni clasificarlo: actos que son el sustento del cuerpo emocional que cuando no es tratado con Energía espiritual nos devora el corazón.

Esta técnica consiste en la acción de la no reacción para transmutar la energía de sufrimiento en Energía de Amor. Cuando reaccionamos ante lo que interpretamos como una agresión, estamos permitiendo ser invadidos por la misma energía que la agresión contiene; cuando nos hacemos conscientes de ello y permitimos que la Energía del Amor entre en acción, estamos abriendo paso a una energía de mayor vibración y con ello desactivando el poder que cualquier energía inferior pueda tener.

Con el tiempo, comprobaremos también, que al estar fluyendo con la Energía creadora del Universo nos estaremos moviendo en la excelencia; esto significa que el Cosmos, Dios, el Yo superior, o como queramos llamarlo, nos facilitará el camino para seguir adelante en nuestra trayectoria evolutiva, sin correr ningún peligro. Y aunque tropecemos con situaciones aparentemente perjudiciales, quizá éstas hayan de presentarse tan sólo para ir a mejor o para hacernos tomar una dirección más adecuada. Porque utilizar esta técnica es entrar en armonía con la fuente de todo lo creado, permitiendo que su frecuencia actué en consonancia con nosotros y empecemos a experimentar maravillas.

Descubriremos, con la práctica, que al mejorar nuestro enfoque, desaparecen los picos extremos en nuestros estados de ánimo dejando de pasar de un estado de euforia a otro de depresión.
El hecho de no tener que tratarnos de una forma determinada nos abre un abanico de infinitas posibilidades. La periodicidad de la práctica es absolutamente personal. Cuando se tiene la intención de realizar la acción en que consiste la técnica; cualquier ritmo con el que se haga estará bien, será perfecto. Tu mandas, tu decides, tu eres el dueño de tu proceso. Lo único importante es no alejarse nunca de la práctica, realizándola al menos, una vez al día. Pero aunque así fuese, y por algún motivo nos alejamos de ella por un tiempo, también hemos de aceptarlo porque quizá necesitemos hacer una pausa para asentar la idea, o incluso puede que no sea nuestro momento para practicar este método y tampoco por eso hemos de culpabilizarnos. O quizá no sea este un sistema apropiado para nuestra personalidad. Pero antes de rechazarlo deberíamos asegurarnos de si ese “convencimiento” no se debe a una trampa que nos pone nuestro cuerpo emocional para seguir llevando las riendas de nuestro proceso de vida.



jueves, 21 de agosto de 2008

Queda prohibido

Este es uno de esos regalos que de vez en cuando llegan en un mail y que te hacen sonreír y sentirte bien... Gracias por pensar en mi cuando lo mandaste!!

lunes, 18 de agosto de 2008

¿Cómo instalar el amor?

Buenos dias amigos!!

Hoy he aprendido a publicar presentaciones de Power Point en el blog, y queria estrenarme con una de las que más me gustan y que veo a menudo, ya que es de aquellos mensajes que transmiten mucha luz a mi vida.
Me recuerda que la llave para alcanzar aquello que más queremos la tenemos sólo nosotros, y que el trabajo a realizar para conseguirlo pasa primero por "reajustarnos" a nosotros mismos...

"Si quieres amar de verdad, primero tienes que amarte a ti mismo..."

Que lo disfruteis tanto como yo!!!

Como instalar el amor
View SlideShare presentation or Upload your own.

sábado, 16 de agosto de 2008

Meditación Zazen: un poco de práctica para la serenidad y paz interior

En otro de mis repasos por el blog, he advertido que aun no habia puesto nada que permitiera aplicar de forma directa la experiencia de la meditación.

Cuando me he puesto a buscar entre mis apuntes, he encontrado una de las técnicas con las que empecé a practicar la meditación: Zazen, la meditación Zen.

Se trata de una práctica milenaria muy utilizada en la actualidad, que permite adquirir con el tiempo la capacidad de conectarse con uno mismo de una forma muy sutil y a la vez potente.

Como siempre digo, la meditación es para mi una actitud de vida. Creo que mucha gente medita, como dice Osho, para seguir haciendo las mismas tonterias que hacen cada dia pero sintiéndose más tranquilos.

Comparto su punto de vista: no puedes meditar para encontrar la felicidad… sin embargo, si eres feliz, la meditación surge por si misma, y su práctica se lleva a cabo de forma natural y casi espontánea.

Por eso, pienso que es muy importante el trabajo que hace que encontremos equilibrio y nos ubique en nuestro centro; de ese modo, la meditación será un acto natural que no comportará ninún esfuerzo. Lo digo porque a mucha gente le resulta muy dificil practicar la meditación de una forma más o menos continuada y periódica, y si no se hace así, es muy complicado integrar los resultados que se obtienen en la actitud de vida de cada uno.

Esepro que este sistema os ayude a trabajar la conexión con vuestra autenticidad…vuestro verdadero “yo”.

Hasta otra!

 

El océano interior.  Guía para la meditación Zen.

Artículo aparecido en la revista CUERPOMENTE. Abril 2000.

La segunda mitad del siglo XX ha sido testigo de la llegada de las tradiciones espirituales orientales a Occidente, entre ellas el Budismo Zen con su practica básica, la meditación zazen. Actualmente se cuentan por centenares los centros de meditación zen en Estados Unidos, Canadá y Europa. También en España se observa un crecimiento progresivo de centros zen y de personas que lo practican. La práctica de la meditación zen está formando cada vez mas parte de nuestras costumbres. Sin lugar a dudas, este hecho está siendo muy positivo y tendrá una influencia cada vez mayor en nuestra manera de ser y de percibir la realidad.

El jardín secreto.

Nuestra mente es a menudo parecida a un océano agitado en el que continuamente se agitan las olas de su actividad incesante: emociones contradictorias, pensamientos variados, sensaciones, expectativas, etc. La sociedad de consumo que sufrimos dirige nuestra atención hacia la realidad externa, en pos de la adquisición de bienes y de información. La industria del deseo excita nuestras ansias mostrándonos una zanahoria ilusoria magníficamente presentada por las agencias de publicidad. De esta manera la noria de nuestros días va girando y girando, año tras año, al mismo tiempo que la serenidad interior y el verdadero estado de felicidad se alejan cada vez más de nosotros.

En contraste, nuestro mundo interno permanece en la sombra. Nuestra mente es también como un jardín secreto abandonado en el que las zarzas y las malas hierbas, -los pensamientos obsesivos, las emociones perturbadoras, etc.-, crecen por doquier. Resultado de ello es un estado mental y emocional confuso, agitado, en definitiva, insatisfactorio. Sentimos malestar pero no sabemos lo que nos pasa. "Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa. Por eso nos pasa lo que nos pasa", decía Ortega y Gasset. Para saber lo que nos pasa no tenemos más remedio que mirar dentro de nosotros mismos, comprendernos a nosotros mismos, hacernos íntimos con nosotros mismos, clarificar nuestras aspiraciones, simplificar nuestros deseos y encontrar el verdadero propósito de nuestra existencia. Esta es la mirada interna, el gran regalo que la meditación tiene reservado para cada uno de nosotros.

.Generando calma mental.

Zazen, la meditación zen, es una práctica espiritual muy antigua que fue actualizada y utilizada por el Buda Sakiamuni como vía de acceso a un estado existencial caracterizado por una profunda serenidad y una lucidez aguda, gracias a las cuales pudo realizar la verdadera naturaleza de la existencia y liberarse así de las falsas representaciones creadas por la mente ilusoria.

Veamos en qué consiste una sesión de zazen. La agitación mental viene dada por la dispersión (desenfoque) de la atención. Lo primero que tenemos que hacer al comenzar una sesión de zazen es, pues, calmar la agitación mediante la concentración (enfoque) de la atención. Para ello, en primer lugar, enfocamos la atención sobre la postura corporal. Creamos una base corporal sólida doblando las piernas en loto o en medio loto, de forma que las dos rodillas en contacto con el suelo y las nalgas en contacto con el zafu (cojín para zazen) formen una base estable sobre la que pueda erguirse el tronco. Estiramos bien la columna vertebral. Relajamos los hombros. La cabeza permanece justo sobre los hombros, sin inclinarse hacia delante, detrás, izquierda o derecha. Dejamos caer los brazos a lo largo del cuerpo y disponemos la mano izquierda sobre la mano derecha, ambas pegadas al bajo vientre.

Una vez que nos hemos cerciorado de que la postura corporal es correcta y equilibrada, enfocamos la atención sobre la respiración. Enfocar la respiración sobre la respiración no quiere decir "controlar" la respiración. La respiración no necesita ser controlada. Sucede por ella misma. La inspiración sucede a la espiración y ésta a la inspiración siguiendo un ciclo natural en el que la voluntad de manipular sobra. Simplemente permanece atento a la respiración como si tu atención fuera un corcho que flota sobre las olas de la inspiración y de la espiración. Eso sí, no dejes que tu atención sea atraída por nada que no sea la respiración. No luches contra las distracciones. Simplemente enfócate con determinación sobre la respiración. De esta forma, naturalmente, automáticamente, inconscientemente, tu actividad mental se calmará.

.Nadando en las aguas cristalinas.

Cuando la superficie del agua de la mente está agitada es imposible observar el fondo. Todo se vuelve confuso. Sin embargo, cuando la superficie se ha calmado entonces puedes observar claramente el fondo y sus contenidos.

Una vez que sientas que tu mente se ha aquietado gracias a la concentración sobre la respiración, puedes abrir el campo de la atención gracias a la observación. Los principiantes deben ser muy cautelosos a la hora de pasar a la observación y deben asegurarse de que el nivel de concentración, o quietud, no sufre mengua. 

Puedes enfocar tu atención sobre las sensaciones: corporales, visuales, auditivas, gustativas, olfativas y tomar conciencia (observar) de cada una de ellas. Aquí debes tener mucho cuidado. ¿Por qué? Por lo general, la mente tenderá automáticamente a catalogar las sensaciones como agradables, desagradables y neutras. Las sensaciones agradables generarán automáticamente una actitud emocional de apego, las desagradables de rechazo y las neutra de indiferencias. Cuando una ola se levanta, otras muchas la siguen inmediatamente y de esta forma puedes encontrarte de pronto en un mar agitado, zarandeado por las olas del apego y del rechazo. 

La observación sólo puede tener lugar desde la ecuanimidad de la concentración. Si sientes que estás perdiendo la ecuanimidad, debes abandonar inmediatamente la observación y volver a enfocar tu atención sólo en la respiración, de forma que la concentración y la quietud que la acompañan sean reforzadas.

La concentración (ecuanimidad) es el submarino mono-plaza que proporciona la protección necesaria para explorar (observar) la riquísima fauna y flora de nuestra conciencia, sin peligros.

.Observando el color de las lentes.

Si tu concentración es notable y durante un espacio de tiempo aceptable has estado explorando la riqueza de la actividad sensorial de tu mente, puedes dar un paso más y enfocar tu atención en tus actitudes emocionales. La amplia gama de emociones que los seres humanos somos capaces de experimentar tiene tres raíces principales: el rechazo y toda su familia (aversión, odio, antipatía, malevolencia, etc); el apego y toda su familia (aferramiento, simpatía, identificación, etc.) y la indiferencia y toda su familia (desinterés, etc.)Como se ha dicho ya, el rechazo suele acompañar a las sensaciones y pensamientos que la mente considera desagradables. El apego viene acompañando a las sensaciones y pensamientos considerados agradables y la indiferencia acompaña a las sensaciones y pensamientos considerados neutros.

Observar las actitudes emocionales a través de las cuales percibimos la realidad es una práctica sutil y difícil que necesita una cierta experiencia y un poder considerable de ecuanimidad. Se trata de tomar conciencia del color de las lentes a través de las cuales percibimos la realidad y, en la mayoría de los casos, una mente no entrenada es incapaz de discernir la realidad objetiva de su percepción subjetiva. Gracias a la práctica de la observación de las actitudes emocionales, la mente misma puede verse a sí misma con mayor objetividad y liberarse de las lentes coloreadas o, al menos, tomar conciencia del color (la deformación) a través del cual está percibiendo. Esta práctica genera una mayor ecuanimidad emocional y libera a la mente del penduleo extremo entre el apego ciego y el rechazo visceral.

.Observando el observador.

Si tu práctica de zazen evoluciona naturalmente a lo largo del tiempo, tarde o temprano te enfrentarás a la paradoja del observador observado. ¿Quién es el que observa? O mejor aún, ¿desde dónde parte la observación? Lo observado depende del punto de vista desde el que se observa. Según el punto desde el que parte la observación, la realidad observada será una u otra. En este nivel de zazen, puedes tomar conciencia de los contenidos mentales (programas, metaprogramas, sintaxis, etc.) o presupuestos inconscientes desde los que parten tu observación de la realidad que estás experimentando. Al tomar conciencia de ellos puedes darte cuenta al mismo tiempo hasta qué punto te sientes identificado (apegado) con ellos. Si, gracias a una observación ecuánime, permites que esa identificación emocional se disuelva, esos metaprogramas cognitivos perderán consistencia y podrás liberarte de ellos. De esta forma, al cambiar los presupuestos de tu observación, una nueva realidad aparecerá ante tus ojos.

Una vez en este punto, ya no podemos decir a ciencia cierta si es el observador el que observa la realidad o es la realidad la que observa al observador. Como decía Alan Watts, te experimentas a ti mismo "como una abertura a través de la cual el universo se observa a sí mismo". En palabras de un maestro zen:

"Miro la flor
Y la flor se ve a si misma 
a través de mí.
La flor me mira
Y me veo a mis mismo
A través de ella".

Más allá del observador y de lo observado.

Tu conciencia (la conciencia que el mundo toma de sí mismo a través de ti) no es tuya. Carece de propietario. Su naturaleza es su propia luz, gracias a la cual la realidad es lo que es en cada momento. Si has llegado hasta aquí tu mente iluminada verá que las cosas son lo que son y las aceptarás plenamente tal y como son. Si no has llegado hasta aquí, las cosas son lo que son aunque no lo veas ni lo aceptes.
 

Luz y sombra.

Si te has sentado en zazen buscando la luz del espíritu no te extrañes si te encuentras de frente con tus propias sombras, con los aspectos más recónditos de tu inconsciente que permanecen ocultos a tu propia conciencia ordinaria. Un viejo maestro zen dijo: "La luz existe en la oscuridad, no veas sólo oscuridad. La oscuridad existe en la luz, no veas sólo luz. Luz y oscuridad depende la una de la otra como el paso de la pierna izquierda depende del paso de la pierna derecha". La toma de consciencia de tu propia oscuridad y la aceptación de la misma son requisitos básicos para comenzar a poner un poco de luz en la sombra. De la misma manera que el reconocimiento de la propia ignorancia es el comienzo del camino hacia la sabiduría, el reconocimiento de la propia sombra es el comienzo del camino hacia la claridad. Cuida de no caer en actitudes extremas: no creas que por haber clarificado un par de cosas ya lo has clarificado todo, no creas que por que has encontrado zonas oscuras, toda tu mente es oscuridad. La oscuridad existe gracias a la luz que la percibe. Como decía el maestro Kodo Sawaki: "La oscuridad de la sombra del pino depende de la claridad de la luna".

La guía y el guía.

Esta guía para la meditación zen es como un pequeño mapa introductorio. El secreto de zazen no está tanto en la técnica como en la actitud (ética) con la que se practica.

 

Cuatro actitudes básicas.

A la hora de abordar una sesión de zazen es importante cultivar cuatro actitudes básicas:

1. Actitud corporal. La posición corporal debe combinar dos aspectos: estabilidad y vigilia. La postura de zazen en loto o en semiloto es la que obtiene el mejor resultado de la relación estabilidad-vigilia. En cualquier caso, es fundamental que la postura te permita permanecer inmóvil y atento el mayor tiempo posible. A esto se le llama estabilidad.

2. Actitud emocional. No te apeges ni rechaces emocionalmente ningún contenido de los que aparecen en tu campo de conciencia. Acepta cada sensación, emoción o pensamiento tal y como es, sin elegir ni rechazar. Si aparece en ti el apego o el rechazo, toma conciencia de que el apego o el rechazo ha surgido en ti y déjalos estar sin darles importancia. A esto se le llama ecuanimidad.

3. Actitud mental. No tomes partido ni por ni contra nada, sea lo que sea. No juzgues tus propios sentimientos, sensaciones o pensamientos. No digas: "Esto está bien, esto está mal". Si aparecen juicios y valoraciones en tu mente, toma conciencia de los juicios y valoraciones que han surgido y déjalos estar sin darles importancia. A esto se le llama objetividad.

4. Actitud espiritual. No huyas ni persigas nada, sea lo que sea. No quieras alcanzar nada ni liberarte de nada, sea lo que sea. Simplemente quédate ahí, observando, aceptando que cada cosa es lo que es en este momento. A esto se le llama apertura interior.

Efectos de la meditación zen.

No emprendas la práctica de zazen buscando resultados inmediatos. La meditación no es una máquina expendedora de refrescos. Enfócate en el presente y olvida el pasado y el futuro. Si continuas practicando cada día con perseverancia, sus efectos irán apareciendo sutil y paulatinamente. Entre ellos cabe destacar:

Despertar. Las conciencias sensoriales se agudizan. El nivel de atención aumenta. La conciencia de los actos, palabras, pensamientos y sentimientos se vuelve clara. Esto hace que la mente en general pueda permanecer en un estado de despertar óptimo.

Integración. Se reduce la tensión generada por las contradicciones. Las parejas de opuestos (cuerpo-mente, yo-otros, bien-mal, amor-odio) comienzan a trabajar en sincronicidad armónica. 

Integridad. La armonización de las contradicciones y el estado de despertar te ayudarán a sentirte íntegro y total en tus acciones, palabras y pensamientos. Eres lo que eres y en cada momento estás haciendo lo que estás haciendo, plenamente, con la totalidad de ti mismo.

Centramiento. La integridad contigo mismo y en ti mismo te permitirá permanecer en todo momento centrado en tu propio eje, tanto física como emocional y mentalmente. Aunque todo se mueva dentro de ti y/o a tu alrededor, sabrás encontrar el centro inmóvil y morar en él con calma.

Apertura. La firmeza interior generada por el profundo centramiento al que induce zazen te permitirá abrirte al mundo sin miedo y, al entrar en contacto con él, podrás tomar conciencia del dolor y del sufrimiento de los demás seres vivientes, así como de la gran oportunidad que es la vida humana.