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martes, 22 de julio de 2008

Mas allá de los celos...


Este artículo aporta un punto de vista diferente ante un tema que suele ser el origen de muchos problemas en las relaciones de pareja; a veces una misma cosa puede transformarse por el simple hecho de observarla desde otra perspectiva...
Mucha luz!!!

Paul G. Lowe

MÁS ALLÁ DE LOS CELOS

Hacia el Amor Incondicional

Extractos de Charlas dePAUL G. LOWE
La mayoría de las personas vive la vida de acuerdo al condicionamiento que les ha sido impuesto por instituciones tales como la familia, la religión y la sociedad. Las normas y la moralidad han sido incorporadas en tal grado que llegan a creer que su condicionamiento es su verdad más profunda. La idea de emparejarse y de la fidelidad, por ejemplo, son conceptos extremadamente importantes en nuestra sociedad, conceptos con los que vivimos como si fueran una ley natural más que un constructo social.

Durante nuestra vida de relaciones de pareja vivimos diversas etapas. Al avanzar por esas etapas, al ser irrenunciablemente honestos y al reconocer cuándo cada una de estas etapas ha concluído y dejarla ir, nos es posible alcanzar un nivel más alto de consciencia y libertad interna.
La primera relación de pareja generalmente se da en nuestra adolescencia, cuando nuestra energía es muy poderosa.
Sentimos como si nos consumiéramos por entero, enamorados por siempre, y después de unos pocos días o semanas todo termina y nos sentimos atraídos o atraídas hacia otra persona. Aquí lo importante reside en la experiencia misma, más que en la persona con la cual elegimos tenerla. En la siguiente etapa, las personas desean pasar más tiempo con sus parejas. Aún cuando con frecuencia pueda que elijan vivir juntos, generalmente no es con la intención de casarse o seguir juntos por siempre. El tema de esta etapa es estar juntos y descubrir qué es ser un hombre o una mujer y de qué se trata la experiencia de vivir juntos.
En este punto, también nos resulta provechoso estar en relaciones "equivocadas". Estando con personas con las que no somos tan compatibles, tenemos la oportunidad de aprender muchas cosas útiles, acerca de nosotros mismos y acerca de lo que buscamos en una pareja.
Sin embargo, en cada uno de estos estadios sigue siendo importante para nosotros estar con otras personas, además de nuestro compañero(a) principal.
Nuestra tendencia natural es ser flexibles y juguetones con nuestra energía sexual, y es esencial que nos lo permitamos. Necesitamos experimentar, disfrutar, divertirnos. Y sin embargo, el condicionamiento de nuestra sociedad y la religión considera que esto es errado. Según estas normas, debes elegir a una persona, comprometerte en una relación permanente y casarte. Lo que se espera de ti es que tan pronto como te cases, toda tu atracción sexual por cualquier otra persona que no sea tu pareja desaparezca en forma instantánea y prodigiosa.

Ambos miembros de la pareja sólo tendrán la oportunidad de experimentar celos si se permiten mutuamente sentir sus atracciones y experimentar el estar con otras personas, y es sólo experimentando celos que nos es posible trascenderlos. Sin experimentarlos y sentirlos plenamente, no podemos conocer su fealdad.

No es enteramente imposible que conozcamos a una edad temprana a nuestro compañero o compañera definitivos; pero es muy poco probable, porque cuando jóvenes generalmente no tenemos la profundidad de experiencia para relacionarnos desde una base de sabiduría y madurez. Si seguimos experimentando con diferentes parejas en lugar de casarnos a una edad temprana y aferrarnos el uno al otro, es posible alcanzar un nivel más profundo y consciente con otra persona. El estar juntos puede entonces evolucionar a una danza de liviandad y amor. Es algo muy poderoso que dos personas se unan en una energía armónica como ésta. Sin embargo, si se aíslan del resto del mundo, este poder se atrofiará y morirá.

Sólo podemos descubrir nuestra verdadera esencia si aceptamos lo que estamos sintiendo en cada instante, sin huír de ello. Los celos no son un problema, son un hecho. Con la excepción de unas pocas tribus que conozco de ciertas partes del Africa, casi todos nosotros sentimos algún nivel de celos. Los miembros de esas tribus no experimentan esos sentimientos porque esto no ha sido parte de su socialización. Nadie les dijo que debían sentirse celosos, y como los celos no son un sentimiento natural e inherente, simplemente no tienen ninguna idea de lo que son. Los celos, como muchas de las emociones que experimentamos, son creados por nuestro condicionamiento religioso y social.

Resulta irónico que muchas personas hacen todo lo posible para evitar sentir celos, siendo que el hecho es que eso es exactamente lo que necesitan para trascenderlos. Una forma en que frecuentemente intentamos evitar nuestros sentimientos de celos es enojarnos con nuestra pareja o con la persona con quien ésta ha estado. La ira es una reacción que buscamos para cubrir el sentimiento de celos. Con esta ira también viene la idea de que nos sentimos mal por culpa de la otra persona, cuando de hecho nadie más que nosotros es responsable de esos sentimientos. La ira es sólo una estrategia para evitar los celos, y como resultado nunca experimentamos este sentimiento en su verdadera esencia, sino sólo su sombra. Para trascender los celos es necesario que los sintamos por entero y aceptemos lo que sentimos con ello. No sabes cuánto tiempo va a durar eso. Puede que te tome toda la vida ...o sólo un segundo.
Recuerdo el tiempo en que tenía celos y el dolor que sufría. Y sin embargo, puesto que mi motivación por trascenderlos era la suficiente, me quedé allí y dije, "Me siento celoso... esto es lo que se siente". No me derivé hacia la ira, no le eché la culpa a nadie, no huí. Simplemente me quedé allí y los sentí. Al principio empeoró cada vez más y me sentí cada vez peor. Creí que me iba a morir de dolor. Y luego, de pronto, ¡se había ido!

El truco consiste en permitir que el sentimiento de celos aparezca en la superficie, y quedarte con él en forma total, sin apoyarlo ni reprimirlo. Ésta es la forma en que el sistema puede limpiarse y sanarse. Ocurre algo similar a cuando comes comida envenenada. El cuerpo desea expulsarla, vomitarla. Sin embargo, si este proceso es obstaculizado, el veneno se atasca en el sistema y puede producir un daño más serio.

Cuando hemos alcanzado el estado de amor incondicional, deja de haber una separación entre hombres y mujeres. En el proceso del crecimiento y expansión de nuestra consciencia, los celos son una de las últimas cosas que desaparecen. Cuando superamos los celos, el sistema vuelve a su equilibrio y podemos comenzar a vivir en el amor incondicional. Amamos a nuestra pareja y también a la persona con la cual decide estar. Este amor se extenderá a todos. Incluirá tanto a la energía masculina como a la femenina, será universal.

Desde una perspectiva más amplia, no existe "otra mujer" u "otro hombre", puesto que todos somos uno. Este "uno" tiene muchas formas y frecuencias de vibración, pero no estamos separados. Ya es hora de reunirnos, de nutrirnos y sanarnos unos a otros. Esto no se opone a relacionarse preferentemente con una persona. Es una invitación a permanecer abiertos, a ser incluyentes y a estar conscientes de lo que desea ocurrir en cada instante.

Compilación: Sabine BroscheTraducción: Alejandro Celis, Noviembre 1998.

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