¿Quien eres tú?

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martes, 22 de julio de 2008

Viviendo la vibración del "si"

Hola amigos

Aprovecho que me han vuelto las ganas de retomar el blog para colgar un nuevo artículo del Sr. Paul Lowe; para mi es auténtico y revelador, y contiene un mensaje simple y contundente... que lo disfrutes!!!


Viviendo la vibración del "sí"

Por Paul Lowe, In Each Moment (1999)

El aire no está vacío, está lleno, y se mueve constantemente. Cuando pasas tu mano a través del aire, todo el universo es afectado porque todo es una vibración. Cuando alguien entra en un lugar, y está mañoso, tú eres afectado por su presencia. Cuando alguien entra riendo, tu nuevamente te ves afectado.

Esto ocurre en los niveles visual y auditivo, y también en el nivel de la energía y las vibraciones. Cuando digo vibraciones, no me estoy refiriendo a algo esotérico. Estoy hablando acerca de algo científico. Longitudes de onda que pueden ser detectadas y medidas por instrumentos lo suficientemente sensibles, tales como el radar, el microscopio electrónico y la fotografía Kirlian.
Donde sea que estés, hay vibraciones. El aire está pulsando con ondas electromagnéticas, con las cuales las estaciones de radio y las comunicaciones satelitales se conectan. El aire está lleno de señales. Junto con aquellos que he mencionado, hay muchos más niveles de los cuales estás aún menos consciente. Tú los afectas y ellos son afectados por ti.

Todas las experiencias de vida que has creado para ti mismo, han dejado una vibración en tu sistema, en la forma de memorias celulares. Todo está ahí, no sólo tus experiencias, sino las experiencias de todo el universo. Todo está vibrando en ti.

La gente generalmente se pone seria cuando habla acerca del despertar. Tan pronto como nos ponemos serios, disminuimos la frecuencia en la cual vibramos. La seriedad nos cierra y mientras más serios nos ponemos, menos posible se hace que nos movamos hacia el espacio expandido del despertar.

No podemos usar nuestra voluntad para hacernos a nosotros mismos felices y contentos, pero podemos hacernos conscientes de que nos estamos poniendo serios y contraídos- sí, por supuesto, estamos listos para no tomarnos nuestra seriedad tan seriamente.

Mientras más baja sea la frecuencia en la que vibramos, peor nos sentimos. Mientras más alta la frecuencia, mejor nos sentimos. Podríamos decir que mientras más alta sea la frecuencia de vibración, más cerca estamos de la existencia, de Dios, o de lo que sea que eso significa para ti. En la práctica, cuando vibramos en una frecuencia más alta, nos sentimos mejor.

El estado natural de nuestros sistemas funciona continuamente moviéndose hacia una vibración más fina. Continuarán expandiéndose por sí mismos mientras más nos salgamos del camino y lo permitamos. Pasarlo bien, sintiendo la delicia de la vida, y sentirnos agradecidos nos expande y eleva nuestra vibración. El miedo baja nuestra vibración- miedo a las consecuencias, miedo a cómo la gente nos vea, miedo a que les gustemos o no les gustemos, miedo a estar haciendo lo incorrecto. El miedo nos contrae y hace que estemos mucho menos disponibles para la vida.

El reclamar también disminuye nuestra vibración. Cuando reclamamos, emitimos vibraciones que se nos devuelven y que nos afectan, aumentando nuestra incomodidad. Nuestras quejas y reclamos generan lo que podríamos llamar una vibración negativa, la cual es respondida por una vibración negativa. Cuando exteriorizamos alegría, alegría vuelve.

El Antiguo Testamento dice: "Tal como tú siembres, así cosecharás." Una de las interpretaciones de lo que esto significa es, nuestra manera de ser afecta nuestra manera de ser. La Nueva Era dice que nosotros creamos nuestra propia realidad, y nosotros hemos desarrollado algunas ideas distorsionadas de lo que esto significa, comúnmente relacionadas con sentimientos de culpa.

Sin embargo, el hecho es que estamos siempre creando nuestra propia realidad, momento a momento. Una vez que has penetrado en la profundidad de esto, te quedarás sin aliento. Es tan vasto, que es posible que atravieses fases en las cuales no querrás moverte o decir nada. Te sentirás paralizado porque cualquier cosa que hagas o pienses impacta todo lo demás y vuelve a afectarte.

No hay nada que puedas hacer al respecto, ya que, por supuesto, mientras más contraído te sientas, más irradiarás energía tensa, y esa energía se devuelve como un boomerang y todo se pone peor.

Esta es la llave básica. No hay nada que podamos hacer; nada en absoluto. Y esa es la dificultad para nosotros, porque se nos ha ensañado a "hacer".

Se nos ha dicho que podemos mejorar las cosas, cambiarlas. Podemos hacer terapia para lidiar con esto; podemos volver a nuestra niñez o a las vidas pasadas y arreglarlo. Nada de eso es verdad. No podemos arreglar nada; no podemos hacer nada. Estamos desamparados. La única opción real que tenemos es estar más presentes, más conscientes, más aceptadores, en cada momento.

Eso es. Es muy simple- la única cosa que hay que hacer, es permanecer consciente, sin elegir, y permitiendo. Si te estás sintiendo incómodo, siente la incomodidad, siente lo que sea que ahí haya. Has sido entrenado para tratar de cambiarlo. Has sido condicionado para pensar acerca de ello, más que estar con ello. Nada de esto está funcionando, ni para ti, ni para la totalidad del planeta. Focalizarse en lo externo nunca funciona de manera permanente. Nada en sí mismo afuera funciona- nada. Cuando te vuelves más consciente, más alerta, y permites, todo simplemente cambiará por su propia cuenta.

La invitación ahora es a atrevernos a dejar de "hacer" y a empezar a experimentar más totalmente lo que sea que ahí haya para ti. Cuando estás enojado, siéntete enojado; cuando tienes miedo, ten miedo; cuando te sientes confundido, quédate en la confusión, y cuando te sientas feliz, siente la profundidad de tu felicidad. Esta es la invitación- siente y entonces comparte, haciéndote cargo de ti mismo.

Algunos de ustedes pueden estar pensando que no quieren sentir dolor. Tomémonos un momento para considerar esto. Cualquier cosa a la cual nos resistimos es dolorosa. El dolor es resistencia, es contracción. Es la vibración del "no", del estar en contra.

Cuando aceptamos algo, experimentaremos alegría. La alegría es aceptación y emana de la vibración del "sí". La comodidad fluye cuando aceptamos.

La incomodidad aparece cuando rechazamos. Es así de simple.

Cuando aceptamos nuestra perturbación totalmente, ésta cambia y se transforma en otra cosa. Hemos desarrollado nuestra neurosis enfrentando nuestra vida, basándonos en el miedo a no sobrevivir. Desde esta creencia neurótica, cada uno de nosotros está diciendo: "Tiene que ser de esta manera, si no, no estaré bien. Tengo que ser tratado de cierta manera, visto de cierta manera o si no, me sentiré demasiado incómodo." Esta es una actitud, no un hecho. Estamos demandando condiciones todo el tiempo. "Trátame de esta manera y estaré bien." Pero si observas, tú nunca te sientes real y totalmente bien. Cuando operas desde este miedo y esta demanda, nunca estás profundamente satisfecho dentro de ti.

Cuando demandas que la existencia te trate tal cómo quieres ser tratado, en realidad es tu neurosis queriendo que las cosas sean a su manera. No eres tú. Te sugiero que te desconectes de tu neurosis y empieces a tomar responsabilidad por tu experiencia. Lo que sientes, es tuyo; no hay nadie a quien culpar. Si tienes rabia, esa es tu rabia. Alguien puede decir algo que te ofende y la persona sentada al lado tuyo no se molesta para nada por los comentarios. Lo que está siendo dicho, no es la fuente de tu angustia; tu incomodidad tiene que ver contigo y no tiene que ver con los otros.

Cuando realmente te das cuenta de la profundidad de esto, estarás viviendo en un universo diferente- toda tu vida se transformará.

Tus reacciones no tienen nada que ver con otra gente. Tienen que ver contigo. Cuando no estás abierto, receptivo y permitiéndote lo que estás sintiendo, tiendes a reaccionar de modo inconsciente.

Imagínate que alguien ha dicho algo peyorativo acerca del sexo opuesto y tú te enojas con esto. Esto es acerca de ti mismo, no acerca de ellos; tú te has tomado algo personalmente. Por lo general, si tú te enojas, lo que ha sido dicho tiene alguna verdad para ti; normalmente no te perturbas cuando algo es falso por completo. Algo te ha tocado- pero tú quieres cambiar a la otra persona, quieres cambiar su opinión y su comportamiento, en vez de sentir lo que está ocurriendo contigo. Quieres cambiarlos para sentirte mejor.

Si realmente quieres que el cambio ocurra, necesitas experienciar de manera total lo que estás sintiendo en cada momento, necesitas estar presente con lo que está ocurriendo. No trates de cambiarlo, no trates de comprenderlo, no trates de trabajar sobre ello, no hagas terapia con ello. Simplemente siente lo que sientes. Hazte cargo de tu experiencia y cambiarás. El lugar dentro de ti que ha sido perturbado se equilibrará y se completará a sí mismo cuando lo permitas. Estamos desamparados. No hay nada que podamos hacer. Estamos desamparados, pero no desesperanzados. Se convierte en algo desesperanzado en cuanto tratamos de cambiar algo y reconocemos que nada de lo que hacemos hace realmente una diferencia. Sin embargo, todo el tiempo estamos recibiendo ayuda. Estamos desamparados y siempre hay ayuda disponible, en cada momento. Cada pensamiento que tenemos, todo lo que ocurre en nuestras vidas, ofrece la posibilidad de apoyo.

Tu mente y la neurosis que en ella se origina, trabajan en la dualidad. Están constantemente clasificando lo que es confortable y lo que no lo es, lo que aceptarás y lo que rechazarás. Tu neurosis continúa diseñando tu vida por ti.

La neurosis, no obstante, no sabe lo que tú necesitas. Sólo sabe lo que ella quiere. Filtra cualquier cosa que no quiere, lo que es usualmente exactamente lo que necesitas. Si te molestas cuando alguien dice algo, en general necesitas escuchar eso, porque no estás claro o balanceado en esa área, y el malestar te puede alertar acerca de ello. Mira cuán seguido evitas la vida tal cual es, cuán seguido dices, "Quiero que sea diferente." Cuando haces eso, estás demandando que la vida te trate de otra manera y esta demanda crea tu dolor.

Imaginémonos algunos ejemplos. Tu pareja te dice que se siente atraído por otra persona. Fase dos, ella va a pasar tiempo con esta otra persona. Fase tres, ella no va volver contigo. Fase cuatro, te empieza a decir todas las cosas que se ha guardado por los últimos diecisiete años que ha convivido contigo. Los sentimientos que probablemente vas a tener podrían ser llamados dolor e incomodidad, pero yo te estoy sugiriendo que son resistencia. No estás aceptando lo que es, y eso crea tu angustia.

Te invito a que aceptes como hipótesis, que la existencia está siempre dándote lo que necesitas, en cada momento, para apoyar tu expansión. Pero porque nosotros le ponemos condiciones a la vida, es muy probable que no experimentemos todas estas oportunidades para volvernos más despiertos.

Tratamos de controlar a los otros, mandando mensajes de distintas maneras acerca de lo que a la gente le está permitido decirnos y no decirnos. Estamos viviendo en una existencia que nos nutre y nos apoya para movernos hacia las áreas en las que no estamos completos o en las cuales estamos fuera de balance- con el objeto de liberarnos. Y, sin embargo, seguimos resistiéndonos a esas situaciones. Persistimos en permitir que la neurosis escoja lo que nosotros creemos que nos hará sentir cómodos, a pesar de que en último término, igual no nos sentimos satisfechos en nuestras vidas.

La alternativa es reconocer que, en cualquier momento, esto es lo que nos está ocurriendo; podemos escoger estar con ello, y estar con lo que nosotros sentimos acerca de ello. No podemos hacer nada o controlar nada. Tan sólo podemos responder a este instante. La existencia continuamente nos manda lo que necesitamos. Todo lo necesario es estar aquí totalmente y nos moveremos hacia nuestro balance. La mayoría de nosotros está buscando por grandes saltos.

Estamos esperando flashes de luz y signos de neón. No ocurre de esa manera. La posibilidad de despertar, de equilibrarnos, de sentirnos plenos, está aquí en cada momento. Lo que sea que nosotros pensemos, lo que sea que nosotros sintamos, lo que sea que nosotros hagamos, estamos obteniendo exactamente lo que necesitamos. Cuando nos hacemos a nosotros mismos disponibles a este instante, cuando vivimos en la vibración del "sí", cada momento nos moverá hacia la libertad.

Vivir en el presente, para la mayoría de la gente, no es suficiente. No es lo suficientemente excitante; es demasiado vacío. No es lo suficientemente entretenido.

Nuestros sentidos se han insensibilizado y ya no somos sensibles. Cuando miramos una flor, realmente no la vemos. No escuchamos lo pájaros, no vemos la belleza. Nos hemos desensibilizado a nosotros mismos a tal extremo, que este momento parece aburrido.

A medida que nos hacemos más conscientes, también nos hacemos más sensibles y más vivos y cada instante se vuelve algo más y más pleno. No se siente necesario ir al pasado, exigir que las cosas sean a nuestra manera o usar nuestra voluntad para que las cosas ocurran. No se siente necesario buscar o crear excitación. Simplemente empezamos a vivir cada momento como viene, incluso si se siente incómodo.

Si quieres ser un concertista de piano, tendrás que trabajar duro. Practicas las escalas y los acordes por horas y horas, hasta que empiezan a crecer nuevos canales en tu cerebro, que producen una sensibilidad completamente diferente entre tus dedos y tu sistema nervioso central. Esas horas de atención, de hecho, alteran la topografía de tu cerebro. Quizás tú te quejas acerca de ello, pero si quieres ser un apasionado concertista de piano, en realidad quieres practicar. Tu queja no tiene base, no es real; es sólo un juego, una manera de obtener simpatía y atención. En lo más profundo, sabes que vas a seguir practicando, porque en tu corazón tu quieres convertirte en concertista de piano.

Si quieres despertar, pasas a través de tiempos de mucha incomodidad, pero todo tu reclamo no tendrá ninguna profundidad porque tú quieres despertar- a pesar de que no sabes lo que es despertar. A pesar de que has leído acera de ello, escuchado acerca de ello, realmente no sabes lo que es. Aún así, algo en ti sabe que esto es para lo que estás aquí.

Si quieres alcanzar tu máximo potencial, esto significa estar disponible todo el tiempo a algo que realmente no conoces. Esto significa que estás listo para ir hacia cada momento, como sea que éste se presente ante ti, sin importar cuán incómodo esto pueda ser. Y no necesita ser incómodo.

Todo está siempre listo para ti, listo para llevarte a otro nivel cuando aceptas y dices "sí" a este momento. Incluso si no lo aceptas, la existencia te está ofreciendo un recordatorio. Te está dando una oportunidad para moverte hacia el flujo de la vida y el máximo potencial de cada instante.
Cuando estás en este flujo y eres total, existe una sensación de profunda satisfacción, momento a momento. Si piensas un poquito en el futuro, lo perdiste. Sólo está disponible cuando estás aquí, presente, ahora. Es en este flujo que el máximo potencial es realizado.

No necesitas preocuparte acerca del significado de la existencia o preguntarte si estás satisfaciendo tu vida. No tienes que pensar en nada en absoluto. Estás aquí tan totalmente como sabes estarlo.

Es una aventura y estamos todos en un increíble viaje. Si quieres que tu aventura sea al máximo de tu potencial, necesitas empezar a buscar situaciones complicadas, no evitarlas. Invítalas. La mayoría de nosotros tiende a hacer justo lo contrario. Tratamos de que las cosas estés seguras lejos del alcance, para evitar cierta gente y situaciones incómodas. Si nos escondemos de esta manera, creamos una gran cantidad de tensión y nos sentimos encerrados adentro. Si quieres liberarte, tienes que poner afuera un aviso que diga: "Estoy disponible."

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